El Grupo Volkswagen estudia dar una nueva vuelta de tuerca a su plan de ahorro con una reestructuración sin precedentes que podría elevar hasta 100.000 los empleos afectados en todo el mundo y contemplar el cierre de cuatro fábricas en Alemania. El ajuste duplicaría los 50.000 puestos cuya eliminación ya había sido pactada con los sindicatos hasta 2030 y supondría uno de los mayores programas de reducción de plantilla de la historia de la industria del automóvil.

Según han adelantado la revista alemana Manager Magazin y han confirmado posteriormente Financial Times y Bloomberg citando fuentes conocedoras del proceso, el consejo de supervisión del fabricante analizará el próximo 9 de julio un plan impulsado por el consejero delegado, Oliver Blume, para acelerar la reducción de costes ante el deterioro del negocio en China, el impacto de los aranceles y la caída de la rentabilidad por las grandes inversiones en la transición al vehículo eléctrico.

La propuesta contempla el cese de la producción en cuatro plantas alemanas: las fábricas de Volkswagen en Hannover, Zwickau y Emden, además de la planta de Audi en Neckarsulm. Solo estas instalaciones emplean a más de 45.000 trabajadores, que se sumarían a los 50.000 puestos cuya supresión ya fue acordada con el sindicato IG Metall a finales de 2024.