La guerra en Oriente Próximo despertó en marzo al fantasma de la inflación en Europa e impulsó tres meses después al Banco Central Europeo a subir los tipos de interés por primera vez en casi tres años para contener la espiral alcista en los precios. El temor a un nuevo shock energético ha encarecido el coste de financiación de los países de la zona euro mientras el dólar ha recuperado su fortaleza frente al euro, haciendo valer su estatus de moneda de referencia mundial para el petróleo. Un escenario que vuelve a poner en el centro del debate la creación de los eurobonos. La emisión de un activo de referencia común para toda la UE, líquido y que pueda llegar a convertirse en un activo seguro global que compita frente a frente con el bono estadounidense.El Gobierno español llevará este jueves a la reunión del Eurogrupo una propuesta de emisión de eurobonos, iniciativa que tuvo que suspender en marzo ante el estallido del conflicto. La iniciativa, que rechaza explícitamente un término (eurobonos) que puede levantar sarpullidos, busca impulsar el debate sobre la emisión de deuda conjunta, sin requerir un aumento del volumen de deuda pública ni requerir transferencias entre Estados. Carlos Cuerpo, muy activo en el área financiera de la UE, recoge el guante del BCE, que ya urgió en febrero a los líderes europeos a dar luz verde a esta herramienta que lleva décadas en el debate europeo, pero sin lograr vislumbrarse como una realidad, más allá de emisiones conjuntas para solventar problemas concretos, como la recuperación económica tras la pandemia o la guerra en Ucrania.“La Unión Europea no puede desaprovechar la oportunidad de satisfacer la demanda de los inversores internacionales que buscan diversificar sus carteras de divisas, proporcionando una alternativa creíble, líquida y fácilmente accesible”, detalla el texto al que ha tenido acceso este periódico.La propuesta que presentará el ministro de Economía Carlos Cuerpo este jueves a sus homólogos de la zona euro pasa por un modelo de eurobonos de adscripción voluntaria denominado Mecanismo Soberano Europeo (European Sovereign Facility en inglés). En un primer momento, el mecanismo cubriría cerca de un tercio de los vencimientos anuales de deuda de los Estados miembros, así como el déficit compatible con sus planes fiscales aprobados por la Comisión. La mecánica es sencilla: parte de la deuda que tendrían que emitir los Estados la emite Bruselas, que después canaliza los fondos a las capitales para su financiación. Así, el Ejecutivo calcula que, si todos los países miembros participaran y se incluyeran las emisiones de instituciones como el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) y el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF), la emisión de deuda conjunta podría alcanzar los 850.000 millones de euros al año. Teniendo en cuenta que la Comisión tiene en circulación bonos por más de 750.000 millones de euros, una extrapolación a cinco años vista daría un volumen de deuda en circulación de cinco billones de euros que ya sería adecuado para garantizar el interés de los inversores internacionales y que está en la línea de la propuesta realizada el año pasado por los economistas Olivier Blanchard y Ángel Ubide para lograr el estatus de activo seguro. La deuda soberana de los mayores emisores europeos supera en la actualidad los ocho billones de euros.Según el texto, la participación de los países sería voluntaria y arrancaría con una “coalición de voluntarios”, si bien Economía reconoce que sería necesaria la participación de al menos los cinco mayores emisores de la zona euro —Francia, Italia, Alemania, España y Bélgica—, ya que con ellos se lograría un volumen anual de emisión de entre 540.000 y 550.000 millones de euros. El objetivo, a largo plazo, pasaría por obtener un sustancial ahorro del coste de financiación de los países de la UE “hasta niveles cercanos —o incluso potencialmente inferiores— a los de Alemania". Un ahorro que inicialmente sería de unos 5.000 millones de euros al año y que superaría los 25.000 millones si se alcanza la cifra de los cinco billones de euros en circulación. La propuesta detalla un mecanismo de compensación para los países con costes de financiación inferiores al de los eurobonos, esto es: Países Bajos o Alemania solo pagarían su propio tipo de interés, mientras que el coste adicional sería compartido por el resto de participantes. Así, los países que más contribuyeran al mecanismo (Italia, España y Francia) serían los más beneficiados, junto a aquellos como Polonia, Rumanía o Hungría que soportan los mayores diferenciales frente a Alemania. En cambio, calcula que el impacto sería neutral para Estados con costes de financiación previsiblemente más escépticos con el mecanismo, como Luxemburgo, Irlanda y Países Bajos, que ya cuentan con costes de financiación inferiores a Berlín. “Todos los Estados miembros se beneficiarían, además, de las ventajas asociadas a la existencia de un activo seguro global, tanto en términos de una mayor atracción de inversiones como de una reducción de los costes de financiación para las empresas europeas, gracias a unos mercados más líquidos para financiar la innovación y a unas condiciones de competencia más homogéneas que reduzcan la fragmentación financiera en Europa”, defiende el texto.La iniciativa española cuenta además con varias salvaguardas para el rechazo de algunas de las capitales europeas. Por un lado, el acceso a los eurobonos estaría condicionado al cumplimiento del marco fiscal europeo y cualquier desviación de los objetivos de déficit por parte de un país sería financiada por emisiones nacionales. Además, levanta salvaguardas en el reparto del riesgo, uno de los elementos que más rechazo ha provocado siempre en ciertas capitales europeas y que paralizó cualquier iniciativa similar durante décadas. Estas emisiones tendrían una doble garantía, la del Estado miembro participante y la del presupuesto europeo. En el hipotético caso de impago por parte de un país, las pérdidas asumidas en el presupuesto de la UE se recuperarían mediante la reducción de los pagos de la UE a dicho Estado. Y solo si estos recursos no fueran suficientes, “los demás Estados participantes cubrirían las pérdidas, protegiendo a los países no participantes y conservando un derecho de cobro frente al Estado miembro incumplidor”.Economía defiende que la UE ya cuenta con muchos elementos para que la emisión de deuda conjunta sea considerada como un activo seguro global. Elementos a los que suma los trabajos para impulsar un mercado de capitales común y la creación de un euro digital. Sin embargo, estima que la falta de liquidez es el elemento esencial para lograr ese estatus (la deuda de Estados Unidos alcanza los 30 billones de dólares), así como su escala para lograr un papel de relevancia a nivel internacional en un momento en el que las turbulencias del contexto geopolítico fuerzan a Europa a acelerar sus pasos.
España propone a la UE emitir eurobonos para crear un activo seguro global que compita con Estados Unidos
Economía prevé salvaguardas en el reparto del riesgo y calcula que el ahorro superaría los 25.000 millones anuales






