El Tesoro presenta este lunes en el Eurogrupo los detalles del proyecto europeo con el que facilitar las titulizaciones bancarias para impulsar el crédito

El ataque de EE UU e Israel sobre Irán ha estallado también sobre la política europea. La amenaza de una nueva ola inflacionista ante un alza del petróleo agrava el desafío estructural al que el club europeo debe hacer frente. La Unión Europea ya afronta el reto de impulsar su economía y la necesidad de ganar autonomía energética y armamentística y de no quedarse atrás en la carrera tecnológica. Y para ello va a necesitar en los próximos años un enorme volumen de financiación, al menos de 1,3 billones de euros al año según avanzó Mario Draghi el pasado noviembre. La cifra inicial de 800.000 millones de euros estimada en septiembre de 2024, cuando el expresidente del BCE presentó su plan de mejora de la competitividad de la UE, se ha quedado pequeña, más aún a la vista de los acontecimientos actuales. Y la UE no cuenta aún con un activo seguro lo bastante atractivo como para garantizarse en el mercado de capitales la financiación que necesita al precio más barato posible.

La emisión de eurobonos es la fórmula por la que apuesta España y a favor de la que se ha pronunciado también el BCE. En concreto, el departamento que dirige Carlos Cuerpo defiende la creación de un vehículo de emisiones lanzadas por la Comisión Europea que alcance un tamaño de unos cinco billones de euros, en el plazo de cuatro o cinco años, y a través del que los países del euro podrían resolver parte de sus necesidades de financiación, sin necesidad de mutualizar la deuda y, por tanto, de compartir los riesgos de esas emisiones. “Europa necesita un activo común que sirva de referencia. Estamos ante la oportunidad de impulsar un activo seguro”, señalan fuentes del Ministerio de Economía.