El organismo pide a los países europeos que no caigan en la tentación de fijar topes tarifarios, subsidios universales o recortes en los impuestos a los combustibles
El Fondo Monetario Internacional (FMI) tiene muchas cosas que decir sobre Europa. El Viejo Continente está sumido en un crecimiento anémico —prevé un magro avance del 1,1% para este año— y el ritmo de avance de sus reformas resulta exasperante para muchos. Pero en esta ocasión, los economistas del Fondo han puesto el énfasis en la respuesta a las consecuencias de la guerra de Irán. En su diagnóstico específico sobre Europa divulgado este viernes, advierten de que los gobiernos “deben evitar el despilfarro” en el diseño de los paquetes de ayudas públicas a hogares y empresas para paliar el encarecimiento de los carburantes.
“Los responsables de la política económica se enfrentan a una intensa presión: la de actuar con rapidez, de manera visible y en beneficio de todos. A menudo, esto deriva en la adopción de políticas cuyos efectos adversos a largo plazo superan a sus beneficios a corto plazo”, advierte Alfred Krammer, director de asuntos europeos del FMI. “Unas medidas de apoyo focalizadas resultan, en cambio, mucho más eficaces”.






