Los nuevos pronósticos suponen una rebaja de dos décimas respecto a la última actualización. El Fondo reclama una “acción más contundente” del Gobierno para afrontar la crisis de la vivienda y aconseja eliminar el control de alquileres

La guerra que Estados Unidos e Israel han declarado contra Irán ha despertado el fantasma de una crisis energética. El bloqueo del estrecho de Ormuz, un paso estratégico global para las fuentes de energía, y los ataques a infraestructuras energéticas en el Golfo han agitado los mercados financieros y disparado los precios del petróleo y del gas. La economía española no es inmune a esta convulsión, pero afronta esta perturbación en mejor situación que sus socios europeos.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha recortado dos décimas su previsión de crecimiento para la economía española, hasta situarla en el 2,1% para este año y en el 1,7% para 2027. En su análisis, observa una paulatina ralentización de la actividad como consecuencia del agotamiento de algunos motores, como los fondos europeos y la inmigración, que en los últimos años han situado al país en el podio de las economías más dinámicas del mundo.

“A pesar del efecto adverso y la mayor incertidumbre por el conflicto en Oriente Medio, se espera que el crecimiento se mantenga sólido este año, antes de ralentizarse gradualmente a medida que se moderen las entradas de inmigrantes y se intensifique el envejecimiento demográfico”, apuntan los economistas del Fondo tras la misión para elaborar el Artículo IV de 2026, el prolijo documento que el FMI elabora sobre las fortalezas y debilidades de las economías de cada país.