El Eurogrupo insta a reforzar la soberanía monetaria ante el riesgo de que las divisas se conviertan en un arma
El euro y las inversiones vinculadas a la moneda única en los mercados de capitales han ganado terreno desde que Donald J. Trump ha vuelto a la Casa Blanca. Y la UE quiere que esta senda se mantenga. Es una vía, entienden sus instituciones y los Estados miembros, de avanzar en la seguridad económica en tiempos de grandes tribulaciones geoestratégicas. “Un papel internacional más importante del euro puede ser una piedra angular en nuestra estrategia para reducir riesgos y contribuir a la estabilidad económica y financiera”, ha justificado el comisario de Economía, Valdis Dombrovskis, al acabar la reunión del Eurogrupo, los ministros de Finanzas de la zona euro. Cinco de ellos, los representantes de las economías más grandes, más el de Polonia, se han visto antes y también han marcado este objetivo en rojo en su agenda, según han explicado al acabar su encuentro.
A los ministros, es decir, el Consejo de la UE, y a la Comisión, les acompaña en este propósito el BCE (Banco Central Europeo) con hechos. Su presidenta, Christine Lagarde, también presente este lunes en la cita del Eurogrupo, había anunciado dos días antes en Múnich líneas de liquidez en euros para todos los bancos centrales del mundo: un paso que también busca evitar turbulencias a la moneda única.










