Interpretar las palabras de Kevin Warsh será como leer el futuro en las nubes. Al menos es lo que él espera que suceda bajo su mandato como presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos. El economista nacido hace 56 años en Albany aspira a recuperar el estilo críptico de su maestro Alan Greenspan, fallecido hace dos semanas a la edad de 100 años. Por eso, las actas de la Fed, que contienen las discusiones y debates sobre las reuniones pasadas, cobran más importancia en esta nueva época bajo el mandato de Warsh.Las minutas de la última reunión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC,en sus siglas en inglés) revelan la profunda división interna del consejo del banco central en la última reunión del 17 de junio. Varios miembros abogaron por tomar medidas ejemplares para dejar claro el compromiso del organismo contra la inflación. De hecho, el comunicado incide en el compromiso del banco con la estabilidad de precios y no menciona el mercado laboral, el otro objetivo. En estos comunicados es tan importante lo que se dice como lo que no. “Algunos participantes comentaron que, a la luz de estos acontecimientos, existían argumentos para elevar el rango objetivo de la tasa de fondos federales, pero indicaron que apoyaban el mantenimiento del rango objetivo actual en esta reunión”, revelan las actas.Otros gobernadores, menos numerosos, pero más cercanos a las tesis de la Casa Blanca, prefirieron mantener intactos los tipos o incluso preparar el terreno para futuras rebajas. Como prueba de esa división interna, el Resumen de Proyecciones Económicas (SEP, en sus siglas en inglés), que se publicó en la última reunión del consejo a mediados de junio, reveló que de los 18 gobernadores de la Fed que expresaron su opinión (Warsh evitó pronunciarse), nueve se decantaron por, al menos, una subida; otros ocho por mantenerse a la expectativa y evitar movimientos; y uno por reducir las tasas. Las actas también descubren que la mayoría se mostró a favor de una subida de tipos en las próximas reuniones. “La mayoría de los participantes señalaron escenarios en los que, en el contexto de condiciones estables del mercado laboral, la inflación se mantendría elevada debido a la fuerte demanda relacionada con la IA, el conflicto en Oriente Medio o los efectos de los aranceles. En tales escenarios, casi todos los participantes indicaron que probablemente se justificaría un endurecimiento de la política monetaria para que la inflación volviera al 2%”.El registro de la reunión también evidencia la aceptación general de reducir la orientación prospectiva [las guías que proporciona la Fed sobre sus futuras decisiones, denominadas forward guidance]. “Varios participantes señalaron que era un momento oportuno para considerar cambios significativos en el comunicado posterior a la reunión del FOMC. La mayoría comentó que veía ventajas en acortar el comunicado”. De esta forma, Warsh sigue la estela de Alan Greenspan, uno de los estadounidenses más influyentes en el último cuarto del siglo XX y el inicio del XXI, por su liderazgo en el banco central estadounidense, y que era conocido por sus discursos inescrutables: “Si les parezco demasiado claro, es que no han entendido lo que he dicho”, dijo durante un discurso en el Congreso en 1987. El economista, que presidió el banco central durante casi dos décadas y cuatro presidentes distintos, también dejó otra frase para la historia sobre lo alambicadas que eran sus intervenciones: “Desde que me convertí en banquero central he aprendido a balbucear con gran incoherencia”. Warsh ha tomado el mando de la Reserva Federal con el plan de dar un golpe de timón sobre algunas políticas. Quiere reducir la exposición pública de la Fed, limitar sus comunicaciones para evitar dar pistas a los mercados sobre sus próximos movimientos. Cree que así tendrá más libertad de actuación y estará menos condicionada por decisiones previas. Para ello ha eliminado las orientaciones prospectivas, las pistas que la institución dejaba en sus comunicados sobre sus próximos pasos, pretende eliminar el gráfico de puntos, donde los gobernadores apuestan sobre los próximos movimientos; y quiere reducir las ruedas de prensa para regresar a la era más opaca de Greenspan.La Reserva Federal está en la encrucijada. O no. Tiene que responder a una economía que crece con robustez, un mercado de trabajo con buena salud, aunque está perdiendo tracción y, sobre todo, a una inflación que se situó en el 4,2% en mayo, más del doble del objetivo de actuación de la institución que decide sobre el precio del dinero. Aunque las presiones inflacionarias parecían aliviarse tras el acuerdo de alto el fuego entre Estados Unidos e Irán, las palabras de Donald Trump este miércoles dando por rotas las negociaciones vuelven a elevar las expectativas a medio plazo. En este contexto, el Fondo Monetario Internacional acaba de advertir este miércoles sobre el riesgo de que la escalada de los precios por la guerra en Oriente Próximo termine desencadenando una crisis inflacionaria. “Podría prolongar la volatilidad de los precios de las materias primas, amenazar aún más las cadenas de suministro, elevar los precios y lastrar las condiciones financieras”, apunta el FMI en su informe difundido este miércoles.
Las actas de la Fed revelan que algunos gobernadores pidieron subir tipos en la reunión de junio
Las minutas revelan la división interna en el consejo. La mayoría de gobernadores aceptó recortar el contenido de las comunicaciones






