CienciaSu m�todo detectar�a el rastro de uranio o plutonio oculto en un sat�lite y podr�a convertirse en la primera herramienta para hacer cumplir el Tratado del Espacio UltraterrestreEstaci�n Espacial Internacional.Actualizado Mi�rcoles,

julio

17:12Hay tratados internacionales que parecen escritos con la misma l�gica que un cartel de "prohibido pisar el c�sped". Todos aceptan la norma, pero nadie vigila si alguien la incumple. Eso ocurre desde hace casi sesenta a�os con las armas nucleares en el espacio. El Tratado del Espacio Ultraterrestre de 1967 las proh�be expresamente, pero existe un peque�o detalle. Que nadie sabe c�mo comprobar que un sat�lite no lleve una escondida. Un investigador del Instituto Tecnol�gico de Massachusetts (MIT) cree haber encontrado la soluci�n.Su idea llega en un momento especialmente delicado. En 2024, Estados Unidos asegur� que Rusia podr�a estar desarrollando un sat�lite con capacidad para portar un arma nuclear, despu�s de que el aparato Kosmos 2553, lanzado por Rusia el 5 de febrero de 2022, dos semanas antes de la invasi�n de Ucrania, fuera colocado en una �rbita tan inusual que despert� las sospechas. Mosc� sostiene que se trata de un sat�lite de investigaci�n, pero... �C�mo demostrar que dice la verdad?La propuesta del profesor Areg Danagoulian, que acaba de publicar la revista Nature, intenta responder precisamente a ese problema. Su sistema enviar�a un peque�o sat�lite inspector a volar a pocos kil�metros —o incluso a apenas un kil�metro— del aparato sospechoso. Y all� no buscar�a misiles ni explosivos, sino algo imposible de ocultar: neutrones.Para saber m�sLa Tierra est� siendo bombardeada continuamente por rayos c�smicos y parte de esas part�culas quedan atrapadas en los cinturones de radiaci�n de Van Allen, donde circulan protones con energ�as enormes. Cuando esos protones atraviesan un sat�lite corriente apenas sucede nada especial. Pero si en su interior hay materiales como uranio o plutonio, el impacto desencadena una reacci�n conocida como espalaci�n, capaz de liberar decenas de neutrones por cada prot�n. Un sat�lite normal apenas produce esa firma, pero uno que esconda material nuclear s� dejar�a ese rastro. Ser�a como intentar esconder una hoguera en una habitaci�n cerrada. Quiz� no se vea el fuego, pero el humo terminar�a delat�ndola.Para capturar esa se�al, Danagoulian propone un detector del tama�o aproximado de una enciclopedia, equipado con sensores de neutrones y detectores de diamante sint�tico capaces de distinguir las part�culas procedentes del fondo natural de las que salen del sat�lite investigado. Seg�n sus c�lculos, bastar�a permanecer durante una semana a menos de cuatro kil�metros del objetivo para detectar un arma con un 99% de precisi�n. Si el sat�lite inspector consiguiera acercarse a menos de un kil�metro, bastar�a un �nico sobrevuelo de aproximadamente una hora para confirmar —o descartar— la presencia de un arma nuclear. Ser�a una especie de persecuci�n silenciosa entre dos sat�lites que viajan a casi 28.000 kil�metros por hora.La preocupaci�n no es exagerada. Estados Unidos ya comprob� accidentalmente las consecuencias de una explosi�n nuclear en el espacio hace m�s de sesenta a�os. En 1962 deton� una bomba termonuclear de 1,4 megatones a cientos de kil�metros de altura. La explosi�n cre� un enorme cintur�n artificial de part�culas cargadas que inutiliz� varios de los primeros sat�lites de la historia. Hoy el da�o ser�a infinitamente mayor: una detonaci�n similar podr�a dejar fuera de servicio sat�lites de comunicaciones, sistemas GPS, observaci�n terrestre e incluso constelaciones de internet espacial como Starlink.Por eso la propuesta va mucho m�s all� de un nuevo detector. Si alg�n d�a existiera un sistema capaz de inspeccionar sat�lites de forma independiente, el Tratado del Espacio Ultraterrestre dejar�a de depender �nicamente de la confianza entre potencias rivales. Quien quisiera incumplirlo sabr�a que alguien podr�a comprobarlo.Danagoulian reconoce que su trabajo es todav�a una demostraci�n de viabilidad y que construir un sistema operativo requerir� resolver numerosos desaf�os t�cnicos y pol�ticos. Pero cree que el principio cient�fico ya est� demostrado. Y resume toda la idea con una frase que parece escrita para cualquier pel�cula de esp�as espaciales: "Se puede fingir inteligencia, pero no se puede fingir la f�sica."