El Ayuntamiento de Santa Coloma de Gramanet (Barcelonès Nord) ha iniciado el proceso administrativo para desalojar a las 11 familias que todavía viven en los bloques ocupados de la calle Circumval·lació, unas edificaciones de autoconstrucción de los años sesenta y setenta que el consistorio considera que presentan graves deficiencias de habitabilidad. Esta semana se están entregando los decretos de desalojo a los ocupantes, a los que se pide que abandonen voluntariamente los inmuebles. Si no lo hacen, el Consistorio procederá a solicitar la autorización judicial para ejecutar el desahucio.Según fuentes municipales, los edificios son de propiedad del Ayuntamiento desde hace siete años, cuando fueron expropiados para incorporarlos al PlanLocal de Vivenda. En los terrenos está prevista la construcción de 168 viviendas de protección oficial dentro del proyecto Eix Sant Pasqual, desarrollado conjuntamente con el Institut Metropolità de Promoció de Sòl i Gestión Patrimonial (IMPSOL) y el Àrea Metropolitana de Barcelona (AMB).El consistorio asegura que las cuatro fincas presentan importantes problemas de habitabilidad y que existen expedientes urbanísticos abiertos que alertan de su estado, así como de conexiones irregulares a los servicios básicos. Sin embargo, precisa que las casas no están declarados en ruina, sino que se consideran viviendas con condiciones de seguridad deficientes.Actualmente viven 11 núcleos familiares, un total de 49 personas, la mayoría de origen magrebí y subsaharianos. El Ayuntamiento afirma que los Servicios Sociales trabajan desde hace aproximadamente un año con estas familias en busca de alternativas residenciales, especialmente en los casos con menores de edad. En las últimas semanas, dos núcleos familiares han abandonado las viviendas y, en otros casos, las madres y los hijos ya se han ido mientras los padres continúan en los inmuebles.La Plataforma de Afectadas por la Hipoteca y la Vivienda (PAHV) de Gramenet y los vecinos afectados rechazan el desalojo y denuncian que más de 50 personas podrían quedarse sin vivienda. Aseguran que algunas familias llevan entre siete y once años residiendo en los bloques y que muchas pagaron dinero para acceder a las viviendas, a pesar de encontrarse en situación de ocupación.Los afectados explican que han rehabilitado los pisos con recursos propios y consideran contradictorio que se les expulse para construir vivienda protegida destinada, precisamente, a personas con dificultades de acceso a la vivienda. También denuncian que las alternativas ofrecidas por los servicios sociales son insuficientes o no garantizan una solución estable.Viviendas en trámite de desalojo para construir pisos sociales .GoogleLa PAHV acusa al consistorio de haber incrementado la presión policial durante las últimas semanas, con controles continuos en los edificios, visitas policiales de madrugada y actuaciones que califica de acoso. La entidad también denuncia que una de las terrazas fue tapiada mientras una familia estaba ausente, lo que, según afirman, dificultó la ventilación del edificio durante la ola de calor.Según la plataforma, las familias han sido absueltas en varios procedimientos judiciales relacionados con los allanamientos, pero ahora el desalojo se tramita por la vía urbanística a causa de las condiciones de los inmuebles.En los últimos días, las familias y la PAHV han impulsado diversas acciones de protesta para reclamar una alternativa habitacional antes de cualquier desalojo. Entre ellas, una acción frente al Ayuntamiento y una manifestación en el barrio del Fondo.La plataforma asegura que el consistorio les había planteado inicialmente la posibilidad de una prórroga hasta septiembre, pero denuncia que posteriormente les comunicó que esa opción quedaba descartada. Por este motivo, mantienen la convocatoria de concentraciones ante las viviendas y afirman que intentarán resistir cualquier intento de desahucio mientras no exista una alternativa residencial digna para todas las familias afectadas.Corresponsal de La Vanguardia en el Barcelonès Norte y corresponsal y responsable de la edición local de La Vanguardia en el Maresme. @fedecedo