El ascensor es un gran invento que permite ascender al domicilio sin ser Kilian Jornet, confraternizar con vecinos y niños de los vecinos y garantizar la vida urbana. Sin ascensores, viviríamos entre sandías, osos del Pirineo y aire puro.A malas, sin embargo, el ascensor es el enemigo del hombre.Hoy se cumplirán trece días sin ascensor en el edificio, cuyo octavo y último piso habito. Al parecer, los operarios lo están dando todo para subsanar la avería que, menos mal, no les pareció grave. Ya imagino que al lector le importa un carajo y le asiste el derecho de cachondearse. ¡Con tal de que no digan “sea positivo, así hace un poco de ejercicio”! Llibert TeixidóUn ascensor averiado invita a cantar a coro vecinal “la culpa fue del chachachá” (o balones fuera, para el lector mundialista). El pésimo mantenimiento de la anterior empresa –que nunca nos dejó tantos días en la estacada–, un problema de recambios, el cuadro no flamenco sino eléctrico...Si se queda sin ascensor estos días, respire y cante a coro “la culpa fue del chachachᔿConfía en su ascensor y todo porque sube y baja? Sepa que el 1 de julio expiró el plazo de dos años fijado por el real decreto 355/2024 para modernizar el parque de ascensores, orgullo de España, el país del mundo con más ascensores por habitante, según la OCU. Otra cosa es que se estropeen mucho y haga calorcito.El decreto pretende adaptar los ascensores del siglo XXI a nuevas normas de seguridad, eficiencia energética –¡aleluya!– y accesibilidad, con la obligación de que toda comunidad disponga de un manual del ascensor, algo así como la biblia del elevador, que el presidente o presidente consorte guardará hasta el traspaso de poderes.De Cafarnaúm al cielo.Como siempre dejamos lo burocrático para última hora, los técnicos van de cráneo estos días –salvo sábados y domingos, para no privar de su rutina física a los conciudadanos de la ciudadanía– y seguro que son pocos y mal pagados, como se dice en estos trances.La cosa promete. El gigante helvético Schlinder, de los Schlinder de toda la vida, estimó ayer que entre el 35% y el 40% de los ascensores de España “necesitan modificaciones reales”. Véase: rascarse el bolsillo y a subir escaleras.Nacido en Barcelona, licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra y becado un curso en la Missouri-Columbia University, entró en 'La Vanguardia' en 1982, donde ha hecho casi de todo. Corresponsal en Hong Kong (1987-1993), Washington (1993-96) y París (1996 al 2000). Ha cubierto tres elecciones presidenciales en EE.UU., tres en Francia, las guerras de Kuwait, Irak, Ucrania y Gaza, los funerales de Hiro Hito, Rajiv Gandhi, Deng Xiaoping, Nixon o Hassan II, el 11-S de Nueva York, el accidente nuclear de Fukushima así como tres mundiales de fútbol y los JJ.OO de Seúl, Barcelona, Atlanta y Atenas. Redactor jefe de Internacional y actualmente articulista del diario. Ha perpetrado tres libros: 'Menuda tropa', 'Esta ronda la pago yo' y 'Cuando de dejan'.