Más de 3.000 familias se han beneficiado en Bilbao y otros municipios vascos de rehabilitaciones integrales en viviendas y espacios públicos

Amparo García podrá bajar desde su cuarto piso hasta la calle sin pisar ninguno de los 87 escalones. Las obras para instalar un ascensor en su edificio están a punto de finalizar. Hasta ahora, esta bilbaína de 71 años ha salido de casa sin demasiadas dificultades. De hecho, le ha venido incluso “bien”, porque está “operada de las dos rodillas sin tener que hacer ninguna rehabilitación”. Aun así, el ascensor, reconoce, “será una gran ayuda”. El piso en el que vive pertenecía a sus padres y tiene ya 107 años, como el resto de la barriada. Además del nuevo elevador, la comunidad ha acometido otras mejoras relevantes, como el aislamiento de la fachada, el cambio de ventanas o la instalación de nuevas calderas con un presupuesto de 12 millones de euros. Todo ello se gestionó desde una Oficina de Proximidad.

El proyecto trasciende la rehabilitación de viviendas y portales y apuesta por la regeneración urbana integral. Forma parte de un programa que el Gobierno vasco desarrolla en más de 25 puntos y que ha beneficiado a cerca de 3.000 familias desde 2019. El caso de este grupo de viviendas, conocido como Torre Urizar y ubicado en el barrio de Irala, ha dado un salto cualitativo, ya que funciona como banco de pruebas para extender la intervención a todo el distrito, profundizando en los ámbitos social, económico y medioambiental a través de un proyecto europeo.