Actualizado 08/07/2026 - 10:04h.
De pitada en pitada fue Joseba Asiron en el día grande de Pamplona. Pegó la espantada en la solemne misa y se marchó por la puerta de atrás de la iglesia de San Lorenzo para irse de vermú. Aquellos abucheos crecieron en la Monumental, dividida ... en sol y sombra, a favor y en contra del alcalde que cuando llegó al cargo decía que le gustaba el toro de la merienda. Un planazo, aunque en su sueño húmedo sobra de esta ecuación el toro. Asiron disfrutaría mucho más si, en lugar de un animal con la verdad de la muerte, saltara al ruedo una alegre comparsa de animales aberzales agitando ikurriñas y pidiendo amnistías y la vuelta a casa de los presos etarras. Pues bien, en su palco andaba el hombre, con su chistera calada hasta la cejas para tapar el disparate: sanfermines sin corridas, sin encierros y sin toros, es decir, sanfermines sin San Fermín. Un chupinazo sin pólvora, una vendimia en la que se prohíba el vino, un txistu sin txistulari. Pamplona, con su bronca navarra y española, le recordó que la cultura de esta tierra tiene corazón, memoria y bemoles.
Corrida de toros
San Fermín 2026
Daniel Luque










