Actualizado Domingo,
julio
22:56Mario Vilau impact� en su presentaci�n en Pamplona y consum� el triunfo como infalible estoqueador; sin embargo, las mejores vibraciones toreras las dej� �lvaro Serrano, que cort� una oreja y se qued� en el umbral de la salida a hombros por la puerta del encierro. De los tres debutantes, Emiliano Osornio corri� con la peor suerte. La novillada de Pincha cumpli� con su papel de ganader�a caserota, carente de lujos, tan desigualona en todo, con un par de novillos m�s destacables —3� y 5�—; otros dos temibles —1� y 2�— y los restantes —4� y 6�— en el limbo de la nada.Anunci� ya el primero de la tarde una subida de trap�o que luego no fue tanto en el desigual y feote sexteto de Pincha. Incrementaba la seriedad con agresividad y desproporci�n. No hizo nada bueno el astifin�simo utrero —no es gratuito el sufijo superlativo— desde que sali�. Apenas se dio tres veces con el capote por el pit�n izquierdo. Emiliano Osornio dibuj� dos ver�nicas y media de altos vuelos. Despu�s, el juego del torito se fue complicando a marchas forzadas, frenado, midiendo y, finalmente, orientado. A Osornio le peg� una voltereta cantada, afortunada y milagrosamente incruenta. Lo pudo herir de gravedad. Volvi� a ponerse, pero el animal se agazapaba con instinto depredador. El mexicano abrevi� —momento en el que la banda de m�sica se puso a tocar— y acert� a meter el brazo con la espada en una estocada contraria, necesitada de dos golpes de descabello.Soberbia media ver�nica del Emiliano Osornio al primeroCasa de MisericordiaEl flaco, agalgado y cornidelantero segundo novillo —�qu� dos lanzas!— exigi� a �lvaro Serrano toda la determinaci�n del mundo con un genio y un nervio terribles. Qu� manera de moverse y qu� mal se mov�a. La cabeza era una devanadora. El joven madrile�o no dud� ni una sola vez, y esa fue la clave para que tirase con todo hacia delante. Ciment� su firme faena en la mano derecha, gobern� con ella. Las repeticiones descompuestas del novillo de Pincha se encontraron siempre con la muleta puesta. Incluso le propuso la izquierda. M�s de un par de veces los pitones silbaron como balas por dentro. �Ay! Enterr� una estocada que, por su traves�a, careci� de muerte. Tres golpes de descabello y un aviso. Se esfum� la oreja. La parroquia no se enter� de nada y aplaudi�, por paisanaje, al bicho. �lvaro salud� una merecid�sima ovaci�n.Trajo una cierta reuni�n morfol�gica el tercero, sin ser una belleza, y una cara m�s recogida; embisti� tambi�n con una buena intenci�n. El catal�n Mario Vilau impact� desde que se puso de rodillas a porta gayola, sigui� toreando postrado a la ver�nica y abri� faena tambi�n de hinojos por cambiados. La cuadrilla estuvo horrible y, por momentos, el noble novillo de Pincha parec�a en su lidia uno de los dos primeros. Y qu� va. No fue ni un superclase ni un dechado de bravura, pero fue franco. El alt�simo Vilau corri� la mano por uno y otro pit�n con largura, reuni�ndose en ocasiones. Tiene raza para tapar otras carencias. Y una espada demoledora: la gran y fulminante estocada le entreg� el fervor de una Pamplona entusiasmada y las dos orejas ganadas con empe�o.Emiliano Osornio quiso resarcirse con el salpicado cuarto, que compensaba la exageraci�n de su primero. Se dej� el novillo con muy cortito viaje, tobillero, algo menos sobre la mano izquierda. Apunt� con ella la idea del toreo que habita en el mexicano, esa est�tica que va a necesitar no solo m�s suerte para pegar el necesario golpe de atenci�n, sino quiza algo m�s de ambici�n. Resolvi� de nuevo con el descabello tras pinchazo y estocada atravesada.Notable natural de �lvaro Serrano al quintoCasa de MisericordiaFue el quinto el de m�s clase de los seis, hecho cuesta abajo. A falta de un pasito m�s, de un punto m�s de empuje, �lvaro Serrano dibuj� los mejores muletazos de la tarde. No acert� ech�ndole las dos rodillas por tierra al principio de la faena porque el novillo no ped�a eso. Se vio cuando le solt� la izquierda en el pr�logo y la embestida hizo as�. Las dos primeras series diestras tuvieron desmayo, embroque y composici�n; la tercera debi� haber sido ya con la zurda. Cuando la present�, surgi� el toreo al natural y uno memorable. Le falt� final al novillo. La faena estaba hecha. Una estocada y, esta vez s�, la oreja.Volvi� Mario Vilau a irse con mucha decisi�n a la puerta de toriles con el sexto. Careci� de entereza el de Pincha, tan encogido y feble. No hubo caso ni causa para redondear el triunfo con el p�blico pidiendo la muerte. Se ratific� de nuevo como consumado estoqueador.








