Morante de la Puebla deja una tarde de ensue�o en Alicante, de toreo macizo y entregado. Triunfa, pero se marcha a pie tras cortar una oreja a cada toro. La doble y triunfalista vara de medir del palco presidencial, que ha concedido dos orejas a Talavante tras una faena a medio gas, rematada con una estocada que hac�a guardia, a un toro de 'revoluci�n', ha enfadado al de la Puebla del R�o. El escaso rigor de la plaza de toros de Alicante ha quedado de manifiesto.La corrida de Santiago Domecq fue, con Madrugador, Comunero, Sindicalista, Duermevela, Revolucionario y Malduerme, como para armar una revoluci�n, no domir y so�ar despierto el toreo. Menos mal que Morante abr�a cartel y empez� a dictar la lecci�n.Madrugador levant� la corrida con fondo encastado y bravo. Morante asumi� el reto sin especular. El casta�o, carifosco y basto fue rompiendo, y a quien firma se le escap� un ole con s�lo ver a Morante asentarse para proponer la primera ver�nica tras los lances de tanteo: Semidefrente, asentado sobre los ri�ones y el capote natural, eh toro. Las manos altas, la realidad a la ver�nica sali� con alguna tropezada, pero la propuesta, mando y caricia, ganando el paso, mereci� la pena por expresi�n y torer�a.Tras una intensa pelea en varas, donde tuvo m�rito el aguante de Germ�n Gonz�lez, sigui� un quite de chicuelinas luminosas, toreadas con alegr�a. Y en banderillas rese�ar el par de Jos� Mar�a Amores salvando por mil�metros los pitones y un capotazo magistral de Fernando del Toro por la mano diestra.La faena de Morante fue encajada y torera. Sin escatimar, pero sin estridencias por el fondo encastado y bravo de Madrugador. El toreo inicial fue ayudado por alto, apretado, barroco y por abajo se cay� una trincherilla fara�nica.El toro embisti� con seriedad por la mano diestra y por el izquierdo m�s por dentro. Morante, de azul Alicante y oro, con hombreras amplias y ca�das, rollo Espl� —aqu� nada es casual—, no dud� en redondo, sin rectificar, con mando sobre la embestida que empuj� con verdad las telas. Al natural, el compromiso. Una colada. Mejor colocaci�n. Los terrenos pensados de rayas adentro y una �ltima serie sobre la diestra ganando el paso. La estocada seca, seria. Como fue el toro y el toreo que expres� Morante. En estado de gracia, imposible dormirse con este torero, con otro toro de la reata del insomnio — Duermevela, casta�o claro—, Morante se abri� por delantales que pr�cticamente le hicieron levitar por su tremendo ajuste. Dud� tal vez y al final se guard� el brindis en el tercio final.Apoyado sobre las tablas, por alto, como quien est� en la barra del bar, Morante descorch� la faena. Y desde ah� and� con tremendo encaje, perfecto sobre la diestra. Profundo, descalzado para agarrarse mejor a la arena y sentir otra enclasada embestida del Duermevela de Santi Domecq.Y el toreo brot� vertical y eterno. Soberbio. Por naturales, muy delicados y largos, prendidos por los mismos vuelos.Morante, adem�s, arrebatado: una trinchera, dos molinetes de rodillas. Otra serie ya en redondo de comp�s m�s abierto, volcando el pecho sobre la embestida, y las manoletinas finales en la infinita paleta del artista de la Puebla del R�o. Un pinchazo, estocada letal, oreja y puerta grande que no fue. Se march� andando, a su aire. Seguro que la mar de torero. Tomen nota.La tarde fue suya de principio a fin. Puso el list�n tan alto que lo que sigui� fueron menudencias. Una l�stima para la completa, guapa, seria, c�moda, noble, brava y encastada corrida de Santiago Domecq. Que Alejandro Talavante le cortase las dos orejas al gran Revolucionario, el quinto de la tarde, es una estridencia alicantina, un desprop�sito del palco presidencial y su falta de autoridad. Dos orejas infames tras estocada que hizo guardia y descabello y una faena a medio gas.Talavante domin� a su antojo, pero no termin� de lucir el gran fondo de este Revolucionario. Espectacular inicio de rodillas, pase cambiado de rodillas incluido, y toreo de largo trazo a continuaci�n. M�s pulseado sobre la diestra, m�s agitado al natural. Talavante busc� antes el arrim�n que lucir el fondo del toro. Entonces prefiri� meterse en el costillar del animal. Normal que para matar se pusiera escarbador. Con las prisas Talavante dej� una estocada que asom� por el costillar.Las dos orejas son un flaco favor. Y no concederle la vuelta al ruedo al toro Revolucionario, un d�ficit de grave de afici�n. Un puyazo demasiado fuerte merm� la estupenda clase del segundo de la tarde. Talavante afianz� sin apreturas a Comunero, que por la mano diestra se desliz� mejor, hasta labrando alg�n surco. Juan Ortega estuvo desdibujado con un lote de estupendo fondo. Tras veroniquear apretado a su primero, que embisti� con buen aire, la faena se amont� entre enganchones.El sexto, de seria expresi�n, tambi�n puso temple. Pero la faena y las ideas de Ortega se diluyeron con estr�pito. Lo mejor, el esfuerzo y pureza de Juan Ortega para matarlo bien al segundo intento. Una orejita.FICHA DEL FESTEJO:Seis toros de Santiago Domecq bien presentados bravos y encastados.Morante de la Puebla, de azul pavo y oro: estocada (oreja); pinchazo y estocada trasera (oreja).Alejandro Talavante, de catafalco y oro: pinchazo trasero, aviso, y descabello (ovaci�n); estocada que hace guardia y descabello (dos orejas).Juan Ortega, de vis�n y oro; pinchazo y estocada delantantera y desprendida (palmas); pinchazo y buena estocada (oreja).Cuadrillas: Javier Ambel se desmonter� tras parear al quinto. Es el �nico torero de plata que por el momento ha saludado una ovaci�n en banderillas en esta feria.Quinta de abono de la Feria de Hogueras de Alicante. Al romper el pase�llo se guard� un minuto de silencio a la memoria del matador de toros alicantino Manolo Carrillo. Aforo: casi lleno (unos de 9.000 espectadores).
Un Morante de ensue�o y cabreado con la doble vara de medir de Alicante: Talavante, a hombros con una gran corrida de Santi Domecq
Morante de la Puebla deja una tarde de ensue�o en Alicante, de toreo macizo y entregado. Triunfa, pero se marcha a pie tras cortar una oreja a cada toro. La doble y triunfalista...











