Actualizado S�bado,

junio

23:15Cuando a las 21.45 de la noche sacaban a hombros a Jos� Mar�a Manzanares y Roca Rey —dos y tres orejas, respectivamente—, Morante de la Puebla se marchaba andando para marcar la diferencia. De hecho, la hab�a marcado para poner el toreo en una tarde de viento y faenas huracanadas, transfigur�ndose a tiempo. Ni comparaci�n en los premios. Pero prima en esta tierra de fuego el tremendismo sobre lo tremendo. Y Morante estuvo tremendo frente al tremendismo de Roca Rey. A Manzanares, en un viaje a ninguna parte, s�lo lo salv� la espada con el mejor lote de la corrida de �lvaro N��ez.La plaza de toros de Alicante empataba con la carteler�a de la feria de Hogueras, volcada en el homenaje a Luis Francisco Espl� con motivo del 50.� aniversario de su alternativa. No se trata de hacer mucho, sino de hacerlo con categor�a: las pancartas con fragmentos del cartel de Miquel Barcel� en las andanadas, el nombre del maestro ondeando por las barandillas, el nuevo albero que parec�a a su vez el fondo de un cuadro de Barcel� y la rica composici�n de la propia feria; antes de que el p�blico abarrotara los tendidos en esta cita estrella —acabado el papel desde hace 20 d�as—, la plaza en s� misma era un cartel con la firma de Espl�. Nadie sali� defraudado, aunque no se enteraran mucho de lo bueno.No sonaron los clarines puntuales a las 19.00 horas, por pocos minutos, a la espera de que se ubicase demasiada gente impuntual. Cuando apareci� Morante de la Puebla con el mismo vestido negro y gris del Domingo de Resurrecci�n en Sevilla, se encendi� el recuerdo de aquella tarde triunfal tambi�n junto a Roca Rey y un tercero distinto a Jos� Mar�a Manzanares.Roca Rey y Manzanares salen a hombros en AlicanteMare NostrumA las 19.17, Morante resopl� camino del burladero tras el cambio de tercio de varas y, dos minutos m�s tarde, ped�a la espada de verdad: el manso Campanito de �lvaro N��ez no hab�a hecho nada en orden, con la fijeza absolutamente perdida, arrollando, desconcertante en su huida. El viento enredaba lo suyo. Apenas se puso el maestro para comprobar su nula condici�n, mont� el estoque. Como en los viejos tiempos, se sent�a ya la bronca como la tormenta. Un sablazo que hilvan� la piel y tron� el p�blico. Se sucedieron las fallas y, cuando acab� con una estocada baja, los pitos se trasladaron al arrastre del toro.A las 19.45, las mulillas enganchaban a Berlanguiano entre ovaciones y a Jos� Mar�a Manzanares le entregaban una oreja que tambi�n ten�a algo de berlanguiana, por el paisanaje o la estocada, quiz�. El toro de N��ez tuvo muerte y comportamiento de bravo, y Manzanares no le exigi� ni, por tanto, se acopl� en serio hasta la �ltima serie por la derecha. Sin el debido gobierno, con esos telonazos como remates por arriba, el ya veterano alicantino se sinti� inc�modo. Pues el toro ten�a sus cositas —era bravo, ya digo—, pero tambi�n su capacidad de reducci�n. Que hasta el final no lleg�.El vendaval se desat� en el turno de Roca Rey a quien, con una disposici�n b�rbara, le entregaron las dos orejas a las 20.10 sin haber pegado, literalmente, ni un pase. Es posible que a estas alturas ninguno de los tres o incluso que ganara Manzanares. Puede que escriba una barbaridad al afirmar que hay toreros a quienes las condiciones clim�ticas adversas les favorecen. Por ejemplo, al torero que vino del Per�. El toro embest�a, tambi�n, a trallazos, enrazado y con disparo. La muleta flameaba desde los cambiados que ya pusieron la plaza en pie de emoci�n. S�lo baj� cuando un se�or se desmay� en el sol y Roca Rey par� la faena antes de seguir la guerra, entre molinetes de rodillas, con la faena huracanada. Mat� con una contundencia demoledora.A las 20.28, Morante de la Puebla atrap� en el aire el verso de Rafael Duyos para transfigurarse a tiempo delante del toro bravo. Y entonces apareci� el toreo. Pas� la tarde del tremendismo a lo tremendo. Del hurac�n a la brisa. Morante sali�, despu�s de la merienda, arrebolado de duendes, arrebatado por faroles y barrocas chicuelinas. Hasta que aquel pasional torbellino de colores desemboc� en dos ver�nicas y una media de otro planeta, siderales de comp�s, empaque y profundidad. El toro pod�a ser. Contaba con un cuello formidable y un modo esperanzador de colocarse. Y fue, pero no tanto. Lo suficiente, digamos. Morante abri� faena cerrado entre las rayas —donde ser�a la cosa— con dos trincheras monumentales y un pase de la firma de �ah� queda eso�. Brot� en su derecha el toreo en redondo, reunido y lento. Como si hasta entonces fuera imposible. Cuatro bien macizos y el obligado de pecho ech�ndose todo el toro por delante. Fue la mano que meci� la obra. Valiente por cuanto consinti� al n��ez en su bien torear seg�n se apagaba; por el hecho mismo de ofrecer la izquierda entre los azotes del viento para hacer el toreo por su camino; por coger el pit�n de manera tan torera; y, finalmente, por cuajar la �ltima serie diestra de tremenda verdad con el toro durmi�ndose. No cab�a m�s ajuste, ni m�s pureza en el embroque. Aquel �ltimo desplante de majeza y la manera de meter el brazo con la espada lo elevaron hasta el premio de la oreja. Nada que ver. Si se compara con las otras labores de una oreja, era de dos. Jos� Mar�a Manzanares termin� de pasear otro trofeo —que le abr�a la puerta grande— a las 21.14. Rosito —nombre tan de la casa Cuvillo— compuso el mejor lote de la corrida de �lvaro. Pese a quedar da�ado de los cuartos traseros en un volat�n, su clase lat�a con categor�a. Manzanares volvi� a pelearse con el viento, a pelearse con el toro —lo embalaba— y puede que se peleara con su propia sombra. Otro espadazo, y de ah� la oreja.M�s o menos pas� lo mismo en el �ltimo —noble sin m�s y rajado antes de tiempo—, cuando Roca Rey, sin tanto viento, trat� de ahormarse, diciendo tan poco como el toro. Justo antes de perfilarse, despu�s de buscarle las vueltas con revueltas, hubo otro ruidoso desmayo en el tendido. Y Roca se distrajo de nuevo... Se le fue el toro a la puerta de toriles y all� lo despen� con una estocada trasera para embolsarse otra oreja m�s. Eran las 21.35.PLAZA DE ALICANTE. S�bado, 20 de junio de 2026. Segunda de feria. Lleno de "No hay billetes". Toros de �lvaro N��ez, terciados, bonitos; de juego variado; destacaron el bravo 2� y el enclasado 5�; bueno sin final el 4�; enrazado y con disparo el 3�; manso el 1�; manejable sin duraci�n en rajado 6�.MORANTE, DE NEGRO Y GRIS. Sablazo que hilvana, pinchazo, pinchazo hondo y estocada ca�da (bronca); estocada (oreja).JOS� MAR�A MANZANARES, DE AZUL MARINO Y COBRE. Estocada (oreja); estocada (oreja).ROCA REY, DE BERENJENA Y ORO. Estocada (dos orejas); estocada trasera y rinconera (oreja). Sali� a hombros con Manzanares.