NoticiaUna misión científica internacional comenzó a localizarlos y estudiar tanto su estado de conservación. Foto: Imagen de referencia generada por IA.PERIODISTA07.07.2026 11:45 Actualizado: 07.07.2026 11:45
Más de 200.000 barriles con residuos radiactivos fueron arrojados deliberadamente al noreste del Océano Atlántico entre 1946 y 1990 por varios países europeos. Décadas después, una misión científica internacional comenzó a localizarlos y estudiar tanto su estado de conservación como los posibles efectos de estos desechos sobre los ecosistemas marinos profundos. LEA TAMBIÉN Los contenedores, sellados con betún o cemento, fueron depositados en las llanuras abisales del noreste del Atlántico, a más de 4.000 metros de profundidad y aproximadamente a 600 kilómetros de la costa de Nantes, en Francia, de acuerdo con el diario 'As'.La investigación es desarrollada por la misión NODSSUM, liderada por el Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS), en colaboración con el Instituto Francés de Investigación para la Explotación del Mar (Ifremer), la Autoridad de Seguridad Nuclear y de Radioprotección (ASNR) y otros socios internacionales.Los investigadores recogieron muestras de agua, sedimentos y organismos marinos. Foto:YouTube: HugoDécrypte - Actus du jourCartografía del fondo marinoLa primera fase de la expedición, iniciada en junio de 2025, se centró en cartografiar un área de 6.000 kilómetros cuadrados del fondo marino mediante sonar de alta resolución y el vehículo submarino autónomo UlyX, diseñado para operar a profundidades superiores a los 4.000 metros.Además de localizar los barriles, los investigadores recogieron muestras de agua, sedimentos y organismos marinos para estudiar la presencia y el comportamiento de radionúclidos en el ecosistema profundo. El objetivo es determinar el posible impacto de estos residuos sobre la biodiversidad y el funcionamiento de los ecosistemas abisales.Durante la misión también se aplicaron protocolos de radioprotección a bordo del buque de investigación, con monitoreo permanente de las muestras y de los equipos desde su recolección hasta su análisis en laboratorios especializados. LEA TAMBIÉN Primeros resultados y una segunda expediciónSegún los resultados iniciales, las mediciones detectaron una contaminación radiactiva considerada leve, con niveles que no superan los registrados en algunas zonas contaminadas de Francia.Con esos datos, el equipo puso en marcha una segunda fase de investigación enfocada en el entorno inmediato de varios barriles. Esta etapa contempla el uso de sumergibles tripulados y vehículos operados remotamente equipados con brazos mecánicos para realizar observaciones directas y tomar nuevas muestras.Según informó Le Monde, Patrick Chardon, especialista en los efectos de la radiactividad en el medio ambiente del CNRS y la Universidad de Clermont-Auvergne, explicó: "Pasamos de un enfoque macroscópico, a escala de área, a un enfoque centrado en puntos de interés específicos".Durante esta segunda expedición, los científicos descendieron cerca de dos horas en el sumergible Nautile hasta alcanzar el fondo oceánico. Allí observaron directamente los barriles y el entorno que los rodea. De acuerdo con el testimonio recogido por Le Monde, uno de los momentos más destacados fue el hallazgo de los primeros contenedores tras años de preparación de la misión.Los investigadores también documentaron la presencia de otros residuos de origen humano. Foto:YouTube: HugoDécrypte - Actus du jourLas observaciones también mostraron que en esas profundidades existe una abundante comunidad de organismos marinos y que algunos de los barriles se encuentran cubiertos por formas de vida que se han desarrollado durante las décadas que permanecieron en el lecho oceánico.Según Le Monde, el geólogo marino Javier Escartín, de la ENS-PSL-CNRS, señaló: "Hay una belleza extraña y completamente incongruente en los barriles, que representan la contaminación causada por el ser humano".Los investigadores también documentaron la presencia de otros residuos de origen humano en el fondo marino, lo que evidencia que incluso las zonas más remotas del océano no están libres de contaminación.*Este contenido fue escrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información de conocimiento público divulgado a medios de comunicación. Además, contó con la revisión de la periodista y una editora.JOS GUERREROREDACCIÓN ALCANCE DIGITALMás noticias Sigue toda la información de Vida en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.











