El Proyecto Nodssum, una expedición científica encabezada por el Centre National de la Recherche Scientifique (CNRS), ha captado imágenes de algunos de los 220.000 bidones de material radioactivo arrojados a la Fosa Atlántica hace más de 40 años. Los investigadores, más de 30, navegaron entre el 27 de mayo y el 28 de junio y constataron “el avanzado estado de deterioro de varios” de los barriles. También confirmaron “la presencia de radionucleidos característicos” de estos residuos a “niveles mayores de los esperados en el área” pero que, “en cualquier caso”, esta “permanece baja”.
La misión del CNRS, de la que también forman parte varias universidades francesas, noruegas y alemanas, además de la de Girona y del Centro Nacional de Aceleradores, sucede a la realizada entre junio y julio de 2025 y que realizó un mapeado de los vertidos. Depositados entre los años 40 y los 90 del siglo pasado -la prohibición formal data de 1993- a unas 300 millas náuticas del cabo Fisterra en Galicia, son unos 220.000 bidones con 140.000 toneladas de basura nuclear a más de 4.000 metros de profundidad.
Los científicos navegaron durante el mes de junio a bordo del Pourquoi Pas? El submarino tripulado Nautile (parte de la Flota Oceanográfica Francesa, puede transportar a tres personas a 6.000 metros de profundidad) permitió a varios de los investigadores la “observación directa” de los bidones y su entorno inmediato. De ellos dan testimonio las imágenes reproducidas en esta pieza.











