Fundació Arrels pide una ley para frenar el aumento de personas sin hogar
Es muy complejo esbozar un perfil de las personas que duermen en la calle. Casi nueve de cada diez son hombres, pero más allá de ese dato la casuística es muy diversa. Sin embargo, sí se van configurando algunas tendencias entre los 2.000 ciudadanos sin hogar que hay en Barcelona. Y una de ellas es la cronificación de su situación. Según una encuesta elaborada por la Fundació Arrels, el 72% de las personas que residen en la calle no tiene expectativas de poder alojarse en una vivienda. Y entre los que sí creen que podrán hallar un techo, la mayoría espera una solución temporal, como una plaza en un albergue, una pensión o una habitación en casa de algún conocido.
Las entidades sociales temen estos días por las personas sin hogar, que constituyen la población más vulnerable a las inclemencias climáticas. Y esta no ha hecho sino crecer en los últimos años. Fundació Arrels contabiliza que hay unos 2.000 ciudadanos en la calle, lo cual supone un 43% más respecto a 2023. El grueso de esa población tiene una edad de entre 36 y 56 años, aunque la media de edad se ha reducido de los 45 a los 42 años. Eso se debe a una doble tendencia: mientras a la gente mayor le cuesta salir de esa situación, cada vez acaba en esa situación más gente joven. “El sinhogarismo afecta a todo el ciclo vital. Y cada etapa tiene su abordaje porque no hay un perfil único. Las trayectorias de la gente que vive en la calle en muchos casos se cronifican”, ha explicado Bea Fernández, directora de la fundación.






