Cabo SueltoDonald Trump y Gianni Infantino en el Despacho Oval.AFPActualizado Lunes,

julio

23:52Audio generado con IAEl f�tbol, que es la vida para algunos hombres que amo, tiene esta semana un desaf�o gigante. Ning�n partido, ninguna victoria, ning�n �xito podr� salvar el derrumbado prestigio de la FIFA, una organizaci�n de dudoso fondo. A miles de millones de personas les gusta el f�tbol porque (entre otras cosas) a�n manda la voluntad del bal�n. Desde las pachangas en los descampados hasta las finales siderales en los estadios sublimes ocurre algo que nadie puede prever: la gracia y el peligro de la ambig�edad, de la posibilidad, del asombro. Veintid�s deportistas y un �rbitro bastan para oficiar la vieja ceremonia, pero esta semana La Bestia ha demostrado que no s�lo puede poner patas arriba el mundo, tambi�n el Mundial. La corrupci�n no guarda secretos para �l.No le gust� la tarjeta roja que el �rbitro mostr� al jugador de la selecci�n de EEUU Folarin Balogun y ha llamado al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, para que la anulen. Y la anulan. Claro est� que en el negocio del f�tbol lo que menos cuenta es el deporte.Aceptar algo as� es humillarse otra vez ante La Bestia, un mercenario capaz de alentar el genocidio israel� en Gaza y unos meses despu�s trucar partidos sin disimulo alterando el resultado (una tarjeta roja tambi�n determina resultados). Este b�rbaro que domina el planeta sin acreditar m�ritos (va de desastre en desastre), amortiza bien el esp�ritu servil de algunos l�deres sonrojantes. Ejemplos: Mark Rutte (secretario general de la OTAN), Mar�a Corina Machado (opositora venezolana reducida a la nada), el pana Netanyahu, ahora Infantino. "No me pareci� que fuera falta". Y si a �l no le parece, qu� puede decir la autoridad arbitral. Ya pueden pedir asilo en la isla Trist�n de Acu�a, al fondo y bien lejos.Ser�a un desperdicio de facultades que Trump abandonase aqu� su capacidad de ama�ar tambi�n el f�tbol. Anulen o no su capricho, el mal est� hecho. Con ese descaro para el abuso nacionalista podr�a llamar al sumiso Infantino y exigir desde ma�ana en la selecci�n de EEUU a Cristiano Ronaldo, a Messi, a Lamine Yamal, a Mbapp�, el menhir de Haaland y en la porter�a al figura de Cabo Verde. Y que la copa se la lleven al Despacho Oval Pedro S�nchez y Giorgia Meloni cogidos de la mano como salen los ni�os al c�sped en el arranque de los partidos. La desfachatez que gasta La Bestia con el f�tbol (de origen europeo) no la tendr�a con la NBA, ni con la NFL, ni con los mazas del b�isbol. Ah� se la juega de verdad. Pocos ga�anes en este mundo tan facultados para convertirlo todo en mierda.