Actualizado a las 10:14h.

Una cola kilométrica serpenteaba en el barrio de la Rochapea. Los toros de San Fermín ocupaban los Corrales del Gas y miles de personas acudían a su reclamo. Igual daba el sol, los treinta grados a la sombra. Abuelos, padres y niños esperaban ... su turno para ver las corridas de la feria. A Andrea, tan pelirroja ella, le gustaba un jabonero de Fuente Ymbro que le recordaba a su rubiales primo. «Ese tiene los cuernos enormes, son más grandes que yo», decía el crío, que ya levantaba un metro de la tierra.

Cornadas

Roca Rey