Donald Trump no ha sacado a Estados Unidos de la OTAN, pero sí está empujando a la Alianza hacia una transformación de fondo: menos dependencia militar de Washington y mucha más responsabilidad para Europa. La retirada anunciada de 5.000 soldados de Alemania, la cancelación del despliegue de misiles Tomahawk y la reducción de medios asignados a la OTAN apuntan en esa dirección. EEUU no se va del todo, pero empieza a dejar claro que ya no quiere sostener casi en solitario la defensa convencional del continente. El mensaje llega justo antes de una nueva cumbre de la OTAN y con una exigencia clara: Europa debe gastar más, producir más y prepararse para defenderse con menos tutela estadounidense. El objetivo del 5% del PIB en defensa obligaría a los países europeos a sumar cientos de miles de millones de euros al año en tropas, munición, tanques, aviones, radares y logística. El problema es que el dinero no basta. Europa sigue dependiendo de EEUU en capacidades críticas como inteligencia, mando y control, transporte estratégico, defensa antimisil, guerra electrónica y disuasión nuclear. La pregunta ya no es solo si Trump quiere abandonar la OTAN. La pregunta es qué queda de la OTAN si EEUU reduce su papel operativo dentro de la Alianza. Durante décadas, el poder militar estadounidense ha sido el verdadero sistema nervioso de la defensa europea. Sin ese paraguas, Europa tendría que resolver en pocos años una debilidad que arrastra desde hace décadas: ejércitos potentes sobre el papel, pero fragmentados, con poca integración común y sin una arquitectura propia capaz de responder con rapidez a un conflicto de alta intensidad. Donald Trump no ha sacado a Estados Unidos de la OTAN, pero sí está empujando a la Alianza hacia una transformación de fondo: menos dependencia militar de Washington y mucha más responsabilidad para Europa. La retirada anunciada de 5.000 soldados de Alemania, la cancelación del despliegue de misiles Tomahawk y la reducción de medios asignados a la OTAN apuntan en esa dirección. EEUU no se va del todo, pero empieza a dejar claro que ya no quiere sostener casi en solitario la defensa convencional del continente.