Estados Unidos se prepara para reducir su contribución a la OTAN. La Administración de Donald Trump planea recortar las fuerzas que pone a disposición de los aliados en Europa en caso de crisis o amenaza. Dentro del tijeretazo, Washington incluye elementos de enorme relevancia como aviones militares, aeronaves cisterna, drones y otros sistemas de largo alcance que son decisivos ahora para la capacidad disuasoria de la Alianza Atlántica, según varias fuentes al corriente de los planes. Ese ajuste de fuerzas que están basadas en Estados Unidos y listas para la movilización, se suma al repliegue anunciado de unos 5.000 soldados estacionados en Alemania y a la congelación del programa para colocar misiles Tomahawk en territorio alemán.La decisión, que trasladó a finales de la semana pasada Alexander Velez-Green, enviado del subsecretario de Defensa de EE UU, Elbridge A. Colby, a los directores de política de defensa de los países aliados europeos y Canadá en una reunión en Bruselas, forma parte de los planes de Washington para reducir su presencia en Europa y su implicación en la organización. Los europeos analizan ahora los efectos de esa decisión y los pasos a seguir.Velez-Green informó a los aliados que EE UU busca reconfigurar el llamado Modelo de Fuerzas, el sistema con el que la organización militar euroatlántica se organiza y se prepara, según adelantó Der Spiegel. Un plan que funciona como una lista de fuerzas disponibles: cada aliado se compromete a aportar soldados, aviones, barcos o equipos con la idea de que la OTAN pueda movilizar cientos de miles de tropas y capacidades de forma coordinada para defender a un aliado en caso de necesidad.La Alianza reforzó ese modelo en 2022, tras la invasión de Ucrania ordenada por Vladímir Putin. Y ahora EE UU, el país aliado que más contribuye a ese modelo de planificación, con una parte muy sustancial, busca reducir la presencia dentro de su nueva estrategia para enfocarse a otros escenarios; fundamentalmente en el Indo-Pacífico ante una posible crisis en 2027. Washington quiere, además, que los aliados europeos sustituyan su aportación. En la reunión en la sede de la OTAN en Bruselas, Velez-Green habló a los responsables europeos de “redistribución” de la carga militar, según varias fuentes. Aunque no se mencionaron plazos concretos.Washington ya había adelantado que habría ajustes en su aportación a la OTAN y su presencia en Europa, que el presidente Trump considera desproporcionada. Y después del anuncio del magnate inmobiliario de que sacaría a 5.000 de sus militares en Alemania —algo que se vio como un castigo a ese país y a su canciller, Friedrich Merz, por sus críticas a la campaña estadounidense en Irán—, los aliados esperaban que Velez-Green llegara con los recortes.Aún así, los aliados europeos se sorprendieron por el grado del tijeretazo, que incluye elementos clave que Europa no va a tener fácil de sustituir. Desde cazas a submarinos. Los detalles son opacos, ya que la información militar y de activos militares de la Alianza es secreta, como parte de su estrategia de disuasión.Washington reclama a los aliados de Europa que diseñen un plan para reemplazar las capacidades que dejará de poner a disposición del Viejo Continente. Y que esté listo antes de la cumbre de líderes de Ankara, el 7 y 8 de julio. Washington ha ofrecido a los socios ayuda con la planificación. Además, busca vender a Europa algunos de esos sistemas con los que tendrán que reemplazar los suyos. Un reemplazo que algunas fuentes europeas ven como una “oportunidad” de repensar si deben ser sustituidas punto por punto y si, además algunas se pueden reemplazar por capacidades europeas.Planes estratégicos secretosLos socios europeos analizan ahora cómo responder. Y hacerlo, además, en un tiempo limitado. La OTAN, mientras, resta importancia a los movimientos de EE UU, su aliado más poderoso, y asegura que beneficiará a la organización militar, de la que forma parte España desde 1982. “El Modelo de Fuerzas de la OTAN es el marco general para poner las fuerzas nacionales a disposición de la Alianza”, señala Allison Hart, la portavoz del secretario general de la OTAN, Mark Rutte, que confirma que la reunión con el enviado estadounidense se produjo, pero que elude dar detalles de la cita, más allá de que los aliados “intercambiaron opiniones sobre futuras contribuciones al Modelo de Fuerzas de la OTAN”.“Históricamente, ha existido una excesiva dependencia de las fuerzas y capacidades estadounidenses. Sin embargo, a medida que Europa y Canadá invierten más en defensa y desarrollan mayores capacidades, el equilibrio de responsabilidades puede cambiar”, afirma Hart por correo electrónico. “Este cambio fortalece los planes de defensa de la OTAN al reducir la excesiva dependencia de un solo aliado y refleja una transformación más amplia que se está produciendo dentro de la Alianza. Se trata de sentar las bases para una mayor sostenibilidad de la OTAN en las próximas décadas”, afirma.La iniciativa de EE UU tiene otra lectura. Y es que con esa reducción de capacidades disponibles, Washington reduce su contribución a la Alianza. Esa contribución se mide por las capacidades militares reales, la disponibilidad operativa, la participación en misiones y operaciones. Y no solo por el gasto, la variable que remarca constantemente Trump. El líder estadounidense logró hace un año que los aliados se comprometieran a gastar un 5% de su PIB en defensa. Todos menos España, que asegura que con el 2% puede cumplir con los compromisos con la Alianza.La reducción de activos militares marca un cambio estratégico de fondo: Washington quiere que Europa deje de depender del paraguas militar estadounidense. Es otra vía para llegar a lo que la Administración de Trump ha llamado una OTAN 3.0, que supone que Europa asuma la defensa convencional del continente.