Desde que Donald Trump ha recuperado la Casa Blanca no ha dejado de humillar, amenazar y reñir a los aliados europeos de la OTAN. Les ha exigido que multipliquen su gasto militar, hasta llegar al 5% del producto interior bruto (PIB) si no quieren que Estados Unidos les deje en la estacada ante un eventual ataque ruso; ha anunciado la retirada de tropas en Europa a golpe de castigo político contra líderes europeos y, entre muchas otras, les quiere obligar a gastar el dinero del rearme europeo en fábricas de armamento estadounidenses.PublicidadLas peticiones de Trump no cesan y su actitud tampoco ha cambiado. Ahora bien, el presidente de Estados Unidos llega en un contexto diferente en la cumbre anual de la OTAN de Ankara (Turquía) de este martes y miércoles, al que se dio en la cita del año pasado que se celebró en La Haya (Países Bajos). En aquel momento, el dirigente norteamericano ya sabía antes de llegar al encuentro que sus homólogos europeos firmarían unas conclusiones en las cuales se comprometían a incrementar su gasto militar hasta el 5% del PIB en 2035, y la gran mayoría de líderes europeos le reían las gracias sin rechistar ni lo más mínimo.Pero ahora Trump llega a una cumbre de la OTAN en un momento diferente. Cada vez son más los aliados europeos que, como España, se están quejando públicamente de la obligación de tener que multiplicar el gasto militar. Además, la Unión Europea (UE) –de la cual forman parte la gran mayoría de aliados europeos de la OTAN– está aprobando varias medidas que priorizan la compra de armamento y tecnología de uso civil y militar en territorio comunitario antes que, por ejemplo, estadounidense con el objetivo de potenciar la industria bélica europea, cosa que preocupa, y mucho, a la Casa Blanca.Al presidente de Estados Unidos tampoco le gustó el papel de los aliados europeos con la guerra que, junto con el Gobierno israelí de Benjamín Netanyahu, empezaron en Oriente Medio. Ningún socio de la Alianza Atlántica se ha involucrado en el conflicto y gran parte de los líderes europeos han salido a criticar públicamente el ataque que lanzó el Pentágono contra Irán. Y no solo cargaron contra la decisión de Trump líderes como Pedro Sánchez, sino que también algunos de los que hasta hace poco le eran más afines, como el canciller alemán, Friedrich Merz, o la primera ministra italiana, Giorgia Meloni.Por estos motivos, Trump hace días que está calentando los motores contra los líderes europeos y fuentes diplomáticas de la OTAN adelantan que la Casa Blanca prevé sacar, sobre todo, la cuestión del rearme europeo. Así, va a presionar para evitar que el dinero que los Estados europeos destinen a defensa se queden mayoritariamente a Europa. De hecho, el embajador de Estados Unidos ante la Alianza Atlántica en Bruselas, Matthew Whitaker, tildó este miércoles en declaraciones a los medios de "proteccionistas" las medidas que está impulsando la Unión Europea para potenciar la industria comunitaria a través del rearme.PublicidadAdemás, el diplomático norteamericano avisó de que Estados Unidos ha planeado una nueva estrategia para poner más presión a los aliados que, como España, Italia o el Reino Unido, se muestren críticos con el gran rearme que impone Trump o que presenten dificultades presupuestarias por querer llegar al 5% del PIB en defensa. Así, Whitaker aseguró que la Casa Blanca premiará a los aliados que registren una tasa más elevada de gasto militar con más tiempo y acceso a los dirigentes de la Administración Trump, así como prioridad en la contratación y licitaciones de equipamientos militares. Por contra, a los Estados europeos que Washington considera que están incumpliendo les aplicará castigos, si bien el embajador estadounidense ante la OTAN no concretó qué tipos de perjuicios están sobre la mesa.La industria estadounidense, la gran beneficiadaTrump no solo quiere gastarse menos dinero en la protección del continente europeo sin perder nada de influencia sobre él, sino que también quiere que el rearme del resto de aliados de la OTAN enriquezca las empresas estadounidenses. Y, de hecho, ya lo está consiguiendo.El mismo embajador de Estados Unidos ante la OTAN destacó hace unos días que "casi la mitad de los 120.000 millones de dólares" que los aliados europeos han gastado para cumplir los objetivos de gasto de la Alianza Atlántica han acabado en los bolsillos de empresas armamentísticas estadounidenses. Además, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, reivindicó ante Trump durante su reunión en el Despacho Oval que la industria de defensa europea genera más de 83.000 puestos de trabajo en Estados Unidos.PublicidadAsimismo, Trump mantiene ahora un tono más favorable hacia Ucrania que hacia Rusia, y varios medios internacionales sugieren que en la cumbre de la OTAN de esta semana se enviará un mensaje de apoyo a Kiev. Una opción es que los aliados europeos anuncien nuevas ayudas, algo que el presidente de EEUU —quien recortó bruscamente la ayuda al país ucraniano— quiere aprovechar para aumentar las contribuciones de los aliados europeos a la iniciativa PURL (Lista de Solicitudes Prioritarias para Ucrania), que consiste en comprar armas a Estados Unidos para enviarlas a Kiev. Otro negocio redondo de Trump a costa de los europeos.
La cumbre de la OTAN llega con más países cuestionando a Trump y su objetivo de defensa
El embajador de EEUU frente a la Alianza ha declarado que premiarán a los aliados que gasten más en defensa y castigarán a los que incumplan sus exigencias....













