La evolución de las empresas, de la economía y de la geopolítica contribuyen a definir el comportamiento de las bolsas. Se ha vivido un primer semestre excepcional en los mercados financieros y el hecho invita a preguntarse qué pasará en la segunda parte del año. Las casas de análisis no esperan una repetición de las fuertes subidas registradas desde enero hasta hoy, sino que prevén un mercado más exigente, en donde las valoraciones de las acciones evolucionen más ajustadas a los beneficios empresariales. Una política monetaria más acomodaticia, una vez controlada la inflación, y una mayor estabilidad geopolítica, principalmente en torno a la guerra de Estados Unidos e Irán, contribuirán a mantener los niveles alcanzados hasta la fecha y muy probablemente a mejorarlos. Eso será así, como es lógico, si no aparece algún que otro cisne negro, es decir un suceso inesperado y negativo, que pueda trastocar el escenario tranquilo y progresivo que se espera.El punto de partida sigue siendo moderadamente favorable, pese al descenso registrado ayer en el mercado español, que se alejó levemente de la zona de máximos al caer un 0,85%. Las bolsas se han comportado este primer semestre mejor de lo esperado, gracias al crecimiento de los beneficios empresariales, al entusiasmo –quizás excesivo– por la inteligencia artificial (IA) y a la expectativa de que los bancos centrales no tengan que endurecer de nuevo su política monetaria. Pero, como hemos dicho, el mercado entra en la segunda mitad del año con valoraciones más exigentes.El punto actual de la primera economía del planeta es muy favorable y eso se refleja en Wall Street, que fija el rumbo bursátil mundial y que ayer abrió nuevamente al alza impulsada por las tecnológicas. La economía de EE.UU crece más que la europea, sus grandes empresas lideran la revolución de la IA y concentran buena parte de los beneficios esperados. Para Estados Unidos el Banco Mundial mantiene una previsión de crecimiento del 2,2%. El foco de preocupación podría estar en un aumento de la incertidumbre política en ese país conforme se aproximan las elecciones legislativas de mitad de mandato, aunque Trump espera afianzar el triunfo republicano. Ayer, tras las fiestas del 4 de julio y el 250.º aniversario, Trump presidió la inauguración de la sesión de Wall Street con un mensaje de confianza.Los inversores esperan un segundo semestre con oportunidades en bolsa en un marco de moderaciónLa Unión Europea, en cambio, ofrece una imagen más frágil. Sus bolsas están más baratas y podrían beneficiarse de una recuperación gradual, pero la eurozona crece poco, depende más de la energía importada y tiene menor exposición a las compañías líderes en IA. El Banco Mundial prevé para la eurozona un crecimiento de solo el 0,8% en el 2026, muy por debajo del estadounidense.China representa el tercer vértice del análisis global. Su economía mantiene tasas de crecimiento superiores a las occidentales, pero con desequilibrios claros: debilidad inmobiliaria, consumo interno insuficiente, exceso de capacidad industrial y tensiones comerciales con Estados Unidos y Europa. Su crecimiento económico se estima en torno al 4,4%.Sobre estas previsiones económicas se superponen los riesgos políticos. El conflicto con Irán afecta directamente al precio del petróleo, a la inflación y al transporte marítimo mundial. De momento las noticias apuntan hacia una clara reducción de la tensión en la zona. La guerra de Ucrania, en cambio, pesa sobre Europa de otra manera: obliga a aumentar el gasto en defensa, mantiene la presión sobre la seguridad energética y alimenta la incertidumbre estratégica. Las bolsas, pese a ello, evolucionan positivamente, especialmente la española, siguiendo la estela de Wall Street.Los expertos ven difícil repetir los beneficios excepcionales logrados en la primera parte del añoEn suma, a seis meses vista, se presenta un escenario en el que hay que apostar por la selectividad en las inversiones en bolsa. Si Estados Unidos mantiene el crecimiento, la IA y sus actividades derivadas siguen generando beneficios y los conflictos geopolíticos no escalan, las bolsas pueden avanzar todavía más.El consenso de las casas de análisis identifica cuatro riesgos: la citada incertidumbre política en EE.UU.; un repunte inesperado de la inflación que obligara a mantener tipos de interés elevados durante más tiempo; una decepción en los beneficios empresariales, especialmente de las compañías tecnológicas, que provocase una corrección en Wall Street y, por último, una nueva escalada conflictiva geopolítica que afectase nuevamente al precio del petróleo y a las cadenas de suministro. Al margen de estos riesgos, el segundo semestre del 2026 se presenta como un mercado de oportunidades en renta variable, que habrá que saber seleccionar en un marco general en el que las bolsas aún pueden subir, aunque con un margen más estrecho que en la primera mitad del año.
Bolsas, economía y geopolítica, por Editorial
La evolución de las empresas, de la economía y de la geopolítica contribuyen a definir el comportamiento de las bolsas. Se ha vivido un primer semestre excepcional en los mercados financieros y el hecho invita a preguntarse qué pasará en la segunda parte del año. Las casas de...








