El primer semestre del 2026 nos ha enseñado que los mercados siguen comportándose como siempre: con volatilidad y capacidad de adaptación. Los inversores han convivido con tensiones geopolíticas en Oriente Próximo, dudas sobre los tipos de interés y movimientos en los mercados que han tenido un impacto más moderado de lo esperado en la economía. La evolución de las bolsas refleja esa resiliencia. En la primera mitad del año, las denominadas siete magníficas del S&P 500 han registrado descensos. Sin embargo, el índice en su conjunto ha avanzado un 7,5% y, excluyendo estas compañías, la subida alcanza el 13,5%, una muestra de la fortaleza del mercado más allá de unos pocos valores.Para el segundo semestre siguen vivas algunas de las incógnitas que nos han traído hasta aquí: la evolución de los tipos o el conflicto del Golfo Pérsico. Y queda por ver qué sucederá en Ucrania o con la eterna disputa entre China y EE.UU., que habían quedado en segundo plano.Seguir un método y ser disciplinado logra mejores resultados que perseguir modasLa historia demuestra que siempre existirán focos de incertidumbre que generen volatilidad. La clave es crear una estrategia que nos ayude a navegarla. Son esenciales una buena planificación financiera, basada en nuestros objetivos vitales, con una gran diversificación, y el aprovechamiento de la renta variable y la renta fija en función de nuestros objetivos, horizonte temporal y propensión al riesgo. Algunos inversores siguen los cantos de sirena de la inversión de moda, cuando lo importante es seleccionar las herramientas adecuadas para alcanzar nuestros objetivos. No existe una solución universal ni la inversión milagrosa. Lo que funciona depende del horizonte, el patrimonio y las necesidades de cada inversor. Por ejemplo, si construimos patrimonio a largo plazo, no podemos excluir un porcentaje de renta variable.Además, la diversificación actúa como amortiguador frente a la volatilidad, y la entrada paulatina en los mercados permite aprovechar las fluctuaciones sin intentar adivinar cuál es el mejor momento para invertir. Ahí fracasan muchos, en el market timing . Quienes siguen un método y sostienen la disciplina de mantener la inversión suelen obtener mejores resultados que quienes persiguen modas.Tras décadas acompañando a inversores, mi conclusión es que lo mejor es no ir solo. No tenemos certezas de lo que pasará en los próximos meses, pero está en nuestras manos contar con una estrategia y un buen asesor que ayude a interpretar el mercado, mantener el rumbo y controlar las emociones, la herramienta más valiosa para navegar cualquier entorno.
Ante la incertidumbre, método, por Mario Rappanello
El primer semestre del 2026 nos ha enseñado que los mercados siguen comportándose como siempre: con volatilidad y capacidad de adaptación. Los inversores han convivido con tensiones geopolíticas en Oriente Próximo, dudas sobre los tipos de interés y movimientos en los mercados...










