En el 2025 el Defensor del Pueblo recibió 38.000 quejas. El primer lugar lo ocupa la administración de justicia. Se dice que la justicia es lenta, no nos da la razón y, ahora, que está politizada. Hay en España unos 5.800 magistrados y jueces. La inmensa mayoría hacen bien su trabajo. Y ello a pesar de que hay menos jueces por habitante que la media europea, de su irregular distribución territorial, de la falta de medios, de su modesto pecunio y un entorno mediático y político molestos.iStockphotoPor suerte, más de la mitad de ellos son mujeres. Lo digo por la eficiencia y comprensión que ellas suelen mostrar. Un juez debe ser recto y prudente. Y compasivo –¡sin que esto sustituya la ley!–, tanto con la víctima como, a veces, con el victimario. Pues no se puede abusar de las penas, sea por defecto o por exceso. Delitos actuales como la corrupción o la agresión sexual hacen que el juez tenga que apurar más lo que manda la ley de Enjuiciamiento Criminal: dictar según la ley “y su conciencia”. Y en esto último entran la rectitud, la prudencia y la compasión a las que me refiero. Si no, existe el riesgo de una instrucción o sentencia abusiva o arbitraria.Ser buen juez o magistrado es una profesión de orgullo si se hace bien y no se es prepotente. Que la toga, las puñetas y pisar tarima no se suban a la cabeza. Ha dicho un juez al acusado: “Acostúmbrese a que cuando yo hablo tiene que guardar silencio”. No es el modo.La mayoría son hombres y estudiaron bajo la influencia del franquismo. Todo pasará.Los episodios de posible politización de la justicia, evidenciada con la filtración de sumarios, se explican por el ecosistema judicial de Madrid. Ahí se concentran los órganos centrales, el poder político, la presión mediática y los jueces más cercanos a la jubilación. La mayoría son hombres y estudiaron bajo la influencia del franquismo. Todo pasará.Cuando un juez o jueza redactan una resolución, se enfrentan al espejo de la reputación y de sí mismos. Es precisa una ética judicial. El Consejo General del Poder Judicial tiene una Comisión Disciplinaria y un Comité de Ética Judicial, renovable cada dos años por elección. Y existen los instrumentos para reprobar o expedientar por una mala actuación judicial. Puede consultarse el código Principios de ética judicial, breve, pero conciso y contundente: independencia, imparcialidad, integridad, diligencia, buenas maneras. La mayoría de los jueces cumplen eso, pero otros actúan desproporcionadamente. La ética es también ley y deberían ser sancionados por los órganos competentes. Y criticados, claro, por la ciudadanía.
Los jueces y la ética, por Norbert Bilbeny
En el 2025 el Defensor del Pueblo recibió 38.000 quejas. El primer lugar lo ocupa la administración de justicia. Se dice que la justicia es lenta, no nos da la razón y, ahora, que está politizada. Hay en España unos 5.800 magistrados y jueces. La inmensa mayoría hacen bien su...











