Como viene mostrando el eurobarómetro y confirma el estudio monográfico sobre justicia del instituto 40dB. para EL PAÍS y la Cadena SER, la falta de confianza en la justicia crece entre la población española en general: todos los electorados confían menos en ese poder del Estado que hace cinco años. No obstante, algunos indicadores señalan notables diferencias en la percepción ciudadana sobre el funcionamiento del poder judicial según la intención de voto. Una de cada tres personas entre la población general cree que los jueces “tienden a favorecer a la derecha”, pero en el caso de los votantes del PP, ese porcentaje se reduce considerablemente, y, de hecho, en ese electorado se impone la opinión de que tienden a favorecer más a la izquierda. El electorado del PP y de Vox es el único que piensa, en mayor medida, (37,4% y 31,5%, respectivamente) que la ideología de los jueces está “más o menos equilibrada”, mientras que entre la población general solo lo cree el 21,7%. Son más, en todo caso, los votantes del PP que consideran que está “equilibrado” que los creen que hay más jueces de izquierdas (15,2%), mientras que en el espectro ideológico contrario ocurre justo al revés: los votantes del PSOE, Sumar y Podemos consideran que hay más jueces de derechas (55,2%; 65,1% y 61,4%, respectivamente) en mucha mayor medida que los que creen que está más o menos igualado entre ideologías (22,9%, 14,5% y 16,7%, respectivamente). A la pregunta de si existe guerra judicial en España, el conocido como lawfare, el 65,4% responde que sí, por lo que es una opinión bastante extendida en el electorado, aunque en mucha mayor medida por los votantes del PSOE (78%) que los del PP (58,9%). De igual forma, apenas un 12,5% de los votantes del partido de Alberto Núñez Feijóo cree que esas prácticas se ejercen “principalmente contra el Gobierno y los partidos de izquierda”, mientras que entre los apoyos electorales del PSOE y Sumar, ambos en el Ejecutivo de coalición, esa opinión es mayoritaria: 50,9% y 55%, respectivamente. El porcentaje de votantes del PP convencidos de que el lawfare lo sufre “principalmente la oposición y los partidos de derecha” baja al 17,5%.Los votantes del PP son los únicos en los que se imponen las tesis de que los jueces “aplican la ley de forma imparcial” y “no se dejan influir por los grandes poderes económicos”. Junto al de Vox, también es el único electorado donde ganan quienes creen que “la mayoría de los jueces son honestos y competentes”Esas diferentes percepciones según la intención de voto también se hacen notar a la hora de analizar los casos judiciales contra políticos. Así, mientras que el electorado de izquierdas tiende a ver más razones partidistas que indicios sólidos en las causa abierta contra el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, el juicio contra el hermano de Pedro Sánchez y sobre todo, la investigación a Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno, el electorado de derechas ve en todos esos casos evidencias contundentes. Los votantes socialistas sí aprecian indicios judiciales sólidos en la condena al exministro José Luis Ábalos y los del PP también los ven en los casos que afectan actualmente a su partido: Púnica, Kitchen y la causa contra la pareja de Isabel Díaz Ayuso, Alberto González Amador, aunque en este último caso, en mucha menor medida que los dos anteriores. Finalmente, se aprecian notables diferencias a la hora de evaluar el sistema de elección del órgano de gobierno de los jueces, el Consejo General del Poder Judicial, y el de acceso a la carrera. El grupo mayoritario entre los votantes del PP es el que cree que deben ser “los propios jueces” quienes elijan a sus representantes, frente al 20,7% que así lo piensa entre los votantes socialistas. Y mientras que el electorado de izquierdas percibe que hay una “barrera socioeconómica” a la hora de acceder a la judicatura, el de la derecha y la extrema derecha considera que el sistema actual ―que el Gobierno pretende cambiar― ya “garantiza que los jueces se elijan por sus conocimientos y de forma objetiva, al margen de influencias políticas o contactos personales”, dando mucha menor importancia a que el sistema suponga años de preparación y estudio que no todo el mundo puede permitirse.