Toledo (EFE).- Las temperaturas extremas, que podrían alcanzar los 40 grados en Toledo, están obligando a los miles de turistas que visitan la ciudad a buscar trucos para combatir el calor, como adaptar las rutas turísticas, usar paraguas para el sol y tener a mano mucha agua.«Soy latino, soporto el calor, pero sí está intenso», señala a EFE Eduardo, un turista mexicano que acaba de llegar a Toledo y ha echado mano de un paraguas y gafas de sol para aliviar las altas temperaturas.La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) prevé que la segunda ola de calor del verano llegue, entre hoy y mañana, a su punto álgido, y el valle del Tajo, en Toledo, se encuentra en aviso naranja.Como consecuencia de ello, las calles de Toledo se llenan de turistas con pequeños ventiladores, sombreros, pulverizadores y botellas de agua, buscando calles estrechas y sombras.Según apunta el gerente de ‘Pasearte’, Alberto López, los guías de la ciudad buscan adaptar las rutas turísticas que hacen normalmente para que el calor se note lo menos posible.«Estamos aprovechando sobre todo las sombras y luego lo que son las visitas guiadas las tenemos adaptadas para hacer más rutas de interior de monumentos o por las tardes, un poco más temáticas, se hacen en espacios arqueológicos subterráneos», explica.Así, las rutas se configuran intentando aprovechar la sombra: «Toledo nos beneficia en el sentido de que muchas calles son estrechas y salvan el calor».López destaca que los turistas, aunque sufren el calor, vienen preparados para las altas temperaturas, «cargados con agua» fresca y abanicos. «Se los ve muy previsores porque vienen viendo el tiempo», subraya.Preparada a Toledo ha llegado Eva, que viene del Estado mexicano de Veracruz, donde están acostumbrados a un calor más intenso y conocen los remedios que aplicar.«Para mí, en lo particular, es algo normal», opina esta turista, que hace su ruta preparada con un paraguas, un chal para no quemarse, un sombrero y una botella de agua con vitaminas para evitar la deshidratación.Sin embargo, otras como María Luisa, están notando un calor más extremo, ya que, aunque esta mujer viene de Castellón, dice no estar acostumbrada al calor seco de la capital castellanomanchega, por lo que está optando por ir a museos o a la Catedral, donde «se está muy bien».Además del agua, lo que más demandan los turistas en las farmacias de Toledo son las bebidas de suero, con electrolitos, así como cremas de sol, para evitar quemaduras.Según apunta Elisa, farmacéutica en la céntrica calle Hombre de Palo, con altas temperaturas «hay que rehidratarse mucho», por lo que recomienda las bebidas con electrolitos, que, afirma, son de los productos más vendidos en verano.«Al fin y al cabo perdemos mucha sales con el sudor», dice la farmacéutica, quien también destaca que aumentan las ventas de cremas de sol. EFE