El Departamento de Educación ha presentado este lunes el esperado informe elaborado por la OCDE para detectar los problemas del sistema educativo catalán, así como marcar las acciones a poner en marcha. En concreto, el informe, titulado Mejorar los resultados del aprendizaje en Cataluña, fija seis prioridades: fortalecer el liderazgo de las direcciones, desarrollar la carrera docente, mejorar el sistema de evaluación y convertir sus resultados en medidas prácticas, reclasificar las escuelas según su complejidad para asignar recursos según las necesidades y evaluar la aplicación de la escuela inclusiva. “El sistema está bien diagnosticado, sabemos qué pasa, y ahora es necesario superar esta pantalla y empezar a hacer. Lo que nos ha faltado no es saber qué hay q hacer, sino tener recursos para hacerlo”, ha valorado Ignasi Giménez, secretario de Mejora Educativa. El Govern de Illa cogió las riendas de Educación en un momento en que estaba bien viva la polémica -y la preocupación- por los consecutivos batacazos en los resultados de los alumnos catalanes tanto en las pruebas diagnósticas de la Generalitat, como en diferentes informes internacionales, como PISA. Con menos de un mes el Govern, uno de los primeros anuncios del nuevo Ejecutivo fue encargar un estudio a la OCDE -organismo impulsor de las pruebas Pisa- para detectar los problemas del sistema educativo catalán y proponer medidas para corregirlos. No obstante, el encargo -con un coste de 1,5 millones- no estuvo exento de polémica, ya que algunas voces consideraban que este trabajo de análisis lo había hecho pocos meses antes un grupo de expertos catalanes y pedían empezar con las mejoras ya y no esperar al organismo europeo. Cuando a principios de 2025 se firmó en convenio con la OCDE, se fijó un plan de trabajo para toda la legislatura: 2025 para diagnosticar, 26 para implementar medidas, 27 para consolidar y 28 para hacer difusión.Según el resumen del informe de la OCDE presentado este lunes -el original, de más de 300 páginas, se ha publicado en la web del organismo europeo-, Cataluña presenta algunas “fortalezas” (altos niveles de participación y un contexto económico e institucional “relativamente favorable”), pero importantes puntos débiles como las “desigualdades socioeconómicas persistentes” o “los de resultados de aprendizaje en declive”. El informe centra su análisis en cuatro ejes: la inclusión, el profesorado, la evaluación y la financiación. En el apartado dedicado a la inclusión, la OCDE se centra más en aspectos como la segregación escolar y la atención a los alumnos vulnerables, que no en los que padecen trastornos o discapacidades. En este sentido, los expertos europeos plantean la necesidad de reforzar “el apoyo emocional y psicológico” dentro de las aulas, reforzar también las políticas de admisión y reparto de los alumnos para combatir la segregación escolar, asignar los recursos en proporción a la complejidad de las aulas y mejorar la capacidad de profesores y direcciones de “implementar prácticas inclusivas en las aulas”, lo que incluye más la mejora de la formación de los docentes y no tanto ampliar las plantillas. En cuanto al profesorado, se propone mejorar la formación inicial -la que reciben en la universidad- para hacerla más práctica y de más calidad, desarrollar un modelo de carrera docente para que los profesores puedan progresar como especialistas o como séniors -para dedicarse a las mentorías-, descargar a las direcciones de tareas burocráticas para que puedan dedicarse a liderar pedagógicamente su escuela o crear una red de centros para compartir buenas prácticas. Otra de las recomendaciones que hace la OCDE es que las direcciones tangan más capacidad para seleccionar el perfil de sus profesores, algo que Cataluña contempla desde el decreto de plantillas, pero que los sindicatos siempre han criticado porque consideran que promueve el amiguismo, y de hecho el Departamento de Educación, con los recientes acuerdos educativos, se avino a la petición de estos sindicatos a dejar a la mínima expresión el sistema de perfilado de plazas. El tercer eje hace referencia a la evaluación y aquí los expertos de la OCDE aseguran que Cataluña dispone de “muchos datos” sobre los resultados de sus alumnos y del sistema, pero “es limitado” el uso que se hace de ellos para transformarlos en políticas y prácticas efectivas. El último apartado se centra en la financiación y la gobernanza y apuesta por definir una serie de prioridades y, en base a ellas, decidir los recursos que se asignan, los programas que se ponen en marcha y dónde se aplica todo ello.