Con la llegada del calor, el cuerpo pide platos frescos, ligeros y fáciles de preparar. En ese contexto, las ensaladas dejan de ser en muchas ocasiones un complemento para pasar a ocupar el plato principal y único en las comidas de verano. Aunque a menudo la gamba es un alimento olvidado, se trata de ingrediente muy versátil para incluir en diversos tipos de ensaladas.

Hay un detalle que juega a nuestro favor: convertir una ensalada en un plato nutritivo es más sencillo de lo que parece. Se trata de conseguir el equilibrio perfecto entre los diferentes ingredientes que seleccionemos.

Según la Fundación Española de la Nutrición (FEN), “la gamba tiene proteínas de alto valor biológico y alto contenido de ácidos grasos omega-3”. La FEN también apunta a que sus contenidos en minerales “son muy similares a los de las cigalas”.

Lo magnífico de esta receta es que hay tantísimas opciones como ingredientes. Si detestas el aguacate podrás sustituir este fruto por aceite de oliva virgen extra, y si eres alérgico al marisco podrás reemplazarlo por jamón serrano o pollo.

Ensalada de aguacate, cebolla y gambas