Esta gramínea con forma de garbanzo aplastado se desarrolla en la cuenca mediterránea, Asia y América y está considerada como un alimento de supervivencia
En el Neolítico, hace más de 10.000 años, el hombre ya comía gachas. Aquel rudo Homo sapiens había conseguido previamente reproducir algunos cultivos básicos de gramíneas y leguminosas silvestres que, una vez molidas toscamente y cocidas en agua o leche, se convirtieron en el primer alimento cocido de la historia de la humanidad. La gacha es, pues, la elaboración clave de aquella primera revolución agrícola y ganadera. Observado con la perspectiva que nos dan milenios de historia de la alimentación, la gacha es un elemento civilizador esencial en la medida que pone en evidencia los avances culturales y tecnológicos del hombre en aquel primer intento por moldear su entorno. Cuando alguien desayuna porridge en Dublín o celebra una fiesta popular con gachas de almortas en Valdepeñas, está repitiendo ese gesto ancestral e imprescindible para la vida que es absorber la energía que proporcionan estos carbohidratos, aun a riesgo de poner en peligro la propia vida.
La almorta manchega —también llamada titos, muelas o guijas en algunos pueblos de Castilla-La Mancha y las Alpujarras—, la legumbre silvestre autóctona que hoy busca dignificar su cultivo mediante una nueva distinción de calidad, arrastró desde 1967 a 2018 el estigma del latirismo, una enfermedad mortal asociada al consumo excesivo de la almorta durante la hambruna de los años cuarenta en España. El historiador Carlos Azcoytia explica en Historia del hambre en España entre 1900 y 1936 que los menús recurrentes a base de almortas provocaban la enfermedad: “Esta gramínea con forma de garbanzo aplastado se desarrolla en la cuenca mediterránea, Asia y América y está considerada como un alimento de supervivencia ya que es muy resistente a todo, sequías, inundaciones, etc. Tomada como alimento principal y constante en la dieta, superando el 30%, produce en semanas, o a lo sumo en dos o tres meses, una enfermedad llamada latirismo que se caracteriza por una afección de la médula espinal o de los huesos provocando la parálisis de los miembros inferiores, impotencia y afectando al crecimiento de los niños”.







