“Tierra sagrada donde yo nací, suelo bendito donde moriré...”, tarareaba un joven pasada la medianoche del domingo 28 de junio en la vermutería Victoria, situada a escasos metros de la Catedral de Burgos. “¡Te lo sabes todo!”, exclamaba una amiga. Poco antes, a las 22.45, miles de personas se habían reunido en la plaza del Rey San Fernando, enfrente del templo gótico, para cantar a pleno pulmón estos versos, dos de los más conocidos del himno oficial de la ciudad castellano-leonesa. Durante los más de cinco minutos que dura la pieza estrenada el 28 de junio de 1926, con letra del poeta palentino Marciano Zurita (1887-1929) y música del compositor burgalés Rafael Calleja (1870-1938), se proyectaron imágenes estáticas y animadas en las paredes de la catedral. Antes, las mismas piedras con más de ocho siglos de historia hicieron las veces de pantalla para reflejar un videomapping que narraba el origen e historia de una canción que ha sufrido algunas modificaciones hasta llegar a su versión actual.Cien años del Himno a Burgos 🎶La ciudad rinde homenaje a un himno que pasa de generación en generación y que está presente en nuestras principales celebraciones. Obra de Calleja y Zurita, lapartitura afronta con optimismo un nuevo siglo. pic.twitter.com/aGU4SyBjfB— Ayuntamiento de Burgos (@Aytoburgos) June 28, 2026