Una herej�a culinaria. Aquella ensalada que mezclaba jud�as verdes y foie gras con una vinagreta ha pasado a la historia de la cocina francesa. El autor de esta locura fue Michel Gu�rard, el maestro pionero de la "cocina ligera", una versi�n de la nouvelle cuisine baja en grasa que llev� al chef franc�s a la portada de la revista Time en 1976 y le catapult� al estrellato. "De todos los chefs con los que he trabajado, Gu�rard era el m�s sensible y el m�s po�tico", declar� Daniel Boulud. "El m�s imaginativo de todos nosotros", afirm� Paul Bocuse. Una creatividad que Michel Gu�rard cultiv� primero en Par�s y despu�s en la peque�a ciudad termal de Eug�nie-les-Bains, donde lleg� al olimpo de la gastronom�a al lograr tres estrellas Michelin en 1977. No s�lo eso. De este balneario envuelto en sauces llorones y palmeras enclavado en un valle de las Landas, el chef y su mujer Christine Barth�l�my hicieron el que es hoy uno de los iconos del art de vivre en Francia: un Palace, como llaman a las joyas de la corona de la hospitalidad en el pa�s, donde entre ba�o y ba�o, entre plato y plato, entre paseo y paseo, entre tantos destellos de inspiraci�n, el viajero se da cuenta de que la belleza es una forma de terapia. Bienvenidos a Les Pr�s d'Eug�nie.La casa principal de Les Pr�s d'Eug�nie.Casi 50 a�os despu�s, las tres estrellas Michelin se conservan. Aunque en realidad, todo empez� mucho antes de que triunfara la famosa grande cuisine minceur, la cocina adelgazante de Gu�rard. La leyenda cuenta que una tormenta sorprendi� a la emperatriz Eugenia de Montijo, esposa del emperador Napole�n III, en esta peque�a aldea cuando se dirig�a al H�tel du Palais de Biarritz. Fue entonces cuando descubri� las virtudes de estas aguas termales "que afinan la cintura". "Lo que es real", asegura Andreu Coma Roca, el director espa�ol de Les Pr�s d'Eug�nie, "es que en 1861, por edicto real, la emperatriz cede su nombre a este pueblo que desde entonces es conocido como Los ba�os de Eugenia".elegancia CAMPESTREDesde entonces la fisonom�a del balneario apenas ha cambiado. El esp�ritu campestre, la sencillez de todo el dominio, tampoco. Ni el protagonismo de la naturaleza, que sigue arropando todas las casas hist�ricas organizadas en forma de aldea y enclavadas en distintos rincones de un fragante jard�n de 15 hect�reas que linda con un bosque.Aqu� el mayor placer es perderse. Este vergel pone a prueba los sentidos de la mejor manera, los seduce, los exalta. Bajo el follaje de los �rboles encontramos senderos sombreados que conducen a parterres de flores, huertos, frutales, topiarios de boj, arcadas de madreselva... Aqu� y all� un banco de madera invita a sentarse y contemplar. Si est� todo regado con aguas termales, como aseguran, dan ganas de correr a ba�arse. Lo que salta tambi�n a la vista es que el azar no existe. Les Pr�s d'Eug�nie son muchas vidas de dedicaci�n. La de monsieur y madame Gu�rard, y las de sus dos hijas, Adeline y �l�onore, que hoy siguen cuidando este exquisito legado.Detalle de los jardines.45 habitaciones, paseos, catas de mieles... La emperatriz Eugenia de Montijo y su corte se alojaron en el antiguo Convento de las Hierbas. Hoy es uno de los edificios m�s rom�nticos del dominio. All� se esconden ocho del total de 45 habitaciones desperdigadas por Les Pr�s d'Eug�nie. La id�lica imagen la pintan un jard�n claustral, una capilla, un invernadero y, algo m�s alejado, las colmenas que producen la deliciosa miel del hotel. El apicultor Amine, con extrema delicadeza, muestra a los hu�spedes c�mo maneja los paneles, identifica para ellos a la abeja reina y relata los milagros que hace esta especie por el planeta. Es toda una master class con el zumbido como hilo musical que termina con cata de mieles y la posibilidad de hacer, cada uno con mayor o menor pericia, unas velas de cera. Al rescate acudir� Amine, claro, para que el cirio salga todo lo alto y delgado que deber�a.El apicultor Amine con uno de los paneles.La Grande Maison es el escenario central de este exclusivo festival. Ajeno a cualquier moda, repleto de antig�edades, chimeneas, pinturas, jarrones y esculturas, este palacio campestre —podr�amos llamarlo as�—, transmite el gusto, buen gusto, de la familia Gu�rard. "A madame Gu�rard le gustaba mezclar diferentes �pocas", explica Coma, que ha trabajado para la familia durante 20 a�os. "El Segundo Imperio est� muy marcado: hay muchos cuadros de Napol�on III, la emperatriz Eugenia, su hijo el pr�ncipe Luis, pero tambi�n hay piezas de decoraci�n imperial asi�tica".En el segundo piso, la habitaci�n que los Gu�rard sol�an ocupar es hoy la suite royal. El suelo es de madera blanca, hay c�modas y grabados antiguos, una cama espl�ndida, candelabros, alfombras de lana y seda, hasta seis jarrones con flores frescas. Y, en el cuarto de ba�o, una ba�era de m�rmol tan grande como un estanque, con jabones que llevan impresos p�jaros, vasos de cristal tallados con abejas, crema con aromas de sauce y aloe vera. Un elemento se repite en todas las salas de ba�o: un sill�n primorosamente tapizado para relajarse. "A la se�ora Gu�rard le gustaba la idea de que uno pudiera estar d�ndose un ba�o mientras charla con su pareja c�modamente sentada".Los sillones en cada uno de los cuartos de ba�os.L'Orangerie y la cocina ligera"�Le gustar�a tomar agua de los Pirineos o de Arcachon?", pregunta la camarera en L'Orangerie. Este es el restaurante con una estrella Michelin. Cuenta con una terraza que se abre a los jardines y un men� cada d�a diferente que prueba las virtudes de la cuisine minceur. A saber, vichyssoise helada y caviar de arenque, de primero; abadejo a la flor de limonero, de segundo; y pannacotta con frutos rojos, de postre... Si quiere vino, la elecci�n es m�s peliaguda: su bodega cuenta con 4.700 referencias. Pero siempre puede optar por Barocco, el tinto que elabora el mismo dominio en el cercano Castillo de Bachen, residencia privada de la familia Gu�rard, y el espectacular plat� donde los hu�spedes est�n invitados a participar en cenas tem�ticas que se celebran en un comedor de gala magn�fico.Hugo Souchen mantiene las tres estrellas Nombrado por Gu�rard, el chef Hugo Souchet est� al frente de todas las cocinas de Les Pr�s d'Eug�nie desde 2017. Un disc�pulo a la altura. La prueba no s�lo es la primera estrella de L'Orangerie, ganada en 2021, sino la proeza de haber mantenido el alt�simo list�n de su maestro en el restaurante Michel Gu�rard, donde siguen brillando sus tres estrellas. Varios men�s diferentes y muchos rituales componen la partitura de este templo gastron�mico, una oda a la gran tradici�n francesa que se ejecuta con una naturalidad asombrosa. En el Restaurant Michel Gu�rard.Aquella disparatada ensalada ya no est� en el men�, pero s� una versi�n de temporada: la ensalada folle (loca) de alcachofas avivadas con lascas de foie gras. Y como cabe esperar — aunque no por ello deja de sorprender— el rodaballo joven asado en verde, con guisantes l�grima y verduras del litoral hacen que al comensal, sentado bajo el retrato de Eugenia de Montijo, se le salten no los guisantes, sino las l�grimas. El fest�n concluye con postres absolutamente indescriptibles. Ni lo vamos a intentar.Junto a la calle principal de la aldea termal todav�a hay m�s posibilidades de darse un homenaje gourmet. La Ferme aux Grives se ha convertido en toda una instituci�n: un restaurante c�lido, muy divertido, con grandes mesas que se llena r�pidamente con todas las especialidades t�picas de la regi�n, desde los pollos de las Landas al cochinillo. Tambi�n fabulosa es la decoraci�n, que hace sentir al visitante como si estuviera dentro de un gran bodeg�n flamenco.Ya pueden adelgazar las aguas de Eug�nie-les-Bains... Y parece ser que as� es. Los dos manantiales que ya conoc�an los romanos alivian los dolores reum�ticos y musculares, as� como el exceso de peso. Para comprobarlo hay que caminar por un mullido c�sped pasando cerca de la piscina hasta llegar a un edificio erigido a imagen y semejanza de las tradicionales granjas landesas, con materiales tra�dos de construcciones similares de la zona. En el coraz�n de esta granja termal chisporrotea el fuego de una chimenea tan alta como una persona y los aromas se multiplican a golpe de enormes ramos de laurel y otras flores y plantas silvestres.BA�OS DE CAOL�NUna de las salas del spa.Lo primero es ese gesto que ya invita a un estado mental de total serenidad: ponerse el albornoz que, en este spa, es una prenda de nido de abeja beige, cuello mao y botones de arriba abajo. El resto es dejarse llevar. Seguir las instrucciones y las indicaciones de una sala a otra. De repente, se ver� inmerso en un ba�o termal de hidromasaje c�trico, se someter� a los rigores de una mesa de masaje de alta presi�n y sentir� la ingravidez sumergido en una mezcla de arcilla blanca y agua termal, uno de los tratamientos estrella. A la realidad se regresa tomando una tisana frente al fuego en el gabinete del herbolario. Son la versi�n l�quida de la filosof�a minceur de Gu�rard: cuidar el cuerpo desde adentro, con el mismo placer con que se cuida desde afuera. Brezo, gayuba, verbena, tomillo lim�n... La naturaleza tambi�n en taza.Una filosof�a que adem�s de disfrutar en Les Pr�s d'Eug�nie se puede aprender en la Escuela de Cocina donde se ense�an las recetas emblem�ticas de la Maison. Quiz� sea el broche perfecto de un viaje a un lugar tan bonito como insospechado. Qu� buen gusto y qu� ojo tuvo Eugenia de Montijo. Y los Gu�rard, desde luego.C�mo llegar: Eug�nie-lesBains. En avi�n a Toulouse o Burdeos. Desde ah�, igual que desde Biarritz, es una hora y media en coche.D�nde dormir: Les Pr�s d'Eug�nie, el Relais & Ch�teaux y Palace con 45 habitaciones. Desde 270 euros/noche. Web: lespresdeugenie.com/esPuedes seguir a El Mundo Viajes en Facebook, X e Instagram y suscribirte a nuestra newsletter aqu�