Festival: 59 Gazpacho Andaluz, dedicado a Paco del Gastor / Cante: Cancanilla de Marbella, con Chaparro Hijo (guitarra) y Jos� de Chaparro (palmas); y Maria Terremoto, con Nono Jero (guitarra) y Manuel Cantarote y Juan Diego Valencia (palmas) / Guitarra de concierto: Dani de Mor�n con Los Mellis, y Gastor de Paco, con Paqui y Sole / Fiesta: Diego Carrasco y Familia, con Maloko, Joselete, Carmen Amaya, Samara Amaya, La Junquera y Fernando Carrasco y Rafael Sordera (guitarras) / Baile: Pepe Torres, con El Galli, Manuel Ta��, Jos� el Pechuguita y Juan Villar Hijo (cante), y Ram�n Amador Hijo (guitarra) / Lugar y fecha: Patio del Colegio Salesiano, de Mor�n de la Frontera.CALIFICACI�N: **Pasadas con creces las cinco de la madrugada, ejecutaba Cancanilla de M�laga por fandangos. Dos tercios del p�blico que hab�a agotado las localidades, ya se hab�a ausentado. Los interminables tiempos perdidos en las transiciones, con es vaciedad esc�nica tan deplorable, rompieron el hecho esc�nico y agotaron la paciencia del personal. Menos mal que los profesionales son intachables y se sobrepusieron a semejantes torpezas.Tales ineptitudes nos retrotrajeron a casi medio siglo atr�s, a tiempos pleistoc�nicos que tan pocos favores hicieron al flamenco. Se empez� tarde por mor de una incidencia de la luz, seg�n unos, y con la mesa de sonido deteriorada, seg�n otros, adem�s de los alumnos de las escuelas municipales de cante, toque y baile, que ocuparon los previos, con lo que la hora anunciada qued� atropellada y cargada de insensateces en el siglo XXI.Barrunt�bamos que todo ir�a al rev�s. Verbigracia. Diego Carraso and Family abri� el Gazpacho de profesionales, es decir, contravino las normas que se cumplen desde el Siglo de Oro teatral, algo que no encaja al tratarse de un grupo festero donde sus buler�as y tangos hubiesen sido ideales para el cierre. Pero "una enfermedad contra�da" lo impidi�, lo que no resta para que transmitiera el esp�ritu jocoso y r�tmico que impregna su propio acento.Proseguimos con la espera por mor de los t�cnicos, hasta que sale a escena Dani de Mor�n, compositor con estilo propio y con una ejecuci�n di�fana, de una elegancia quinta esencial, y con una articulaci�n perfecta en la mano izquierda, como evidenci� en la sole� por buler�as, farruca, seguiriya y buler�as, con lecturas impecables para el cielo de su padre Basilio, fallecido en el mes de diciembre, y en las que no faltaron momentos en�rgicos, pero sin caer en el exceso.Llegado el homenaje a Paco del Gastor, el m�sico que ha aportado a la escuela de 'El toque de Mor�n' una nueva lectura magn�fica y perfectamente v�lida, �ste recibi� los honores de alcalde de la localidad, Juan Manuel Rodr�guez Dom�nguez, y el teniente alcalde de Cultura y Flamenco, Alfonso Luna L�pez, am�n del, porque as� lo quiso la organizaci�n, reconocimiento de flores que quien firma ofreci� a mi admirada Fina Limones, la mujer y compa�era de Paco del Gastor.Tras un descanso para que se sirviera el gazpacho por gentileza de la Tomater�a palaciega, no cab�a mayor agradecimiento que el lucimiento de su nieto, Gastor de Paco, enfrentadoa un escenario en el que, por sole� y buler�as, puso de manifiesto c�mo se curte de cara al futuro, conectando con el p�blico y redescubriendo la digitaci�n de sus ancestros pero desde un postulado heredado, porque no s�lo hay que conocer qu� se toca y c�mo se toca, sino saber c�mo suena.El descanso se alarg� por m�s de lo mismo: la disposici�n de la infraestructura esc�nico, la mayor torpeza conocida de este siglo. Vuelta a la espera y cargado de paciencia hasta que por fin asom� Mar�a Terremoto, que fue la transmisi�n del arte magn�tico, la que tiene la propiedad de atraer la atenci�n del oyente con su potencial canoro, todo un ejemplo de c�mo colocar la voz en la sole� a ritmo y la malague�a con ronde�a, c�mo buscar lo mollar de la seguiriya y los tangos, o c�mo proyectarla por buler�as, llev�ndonos a la conclusi�n de que cantar es f�cil, pero lo dif�cil es cantar bien.De nuevo a esperar a que la ineptitud reinara en la escena hasta que apareci� Pepe Torres, un bailaor de inspiraci�n y con unos c�digos a veces desquiciantes por su gitaner�a, por esos momentos logrados en la buler�a, con relevancia en el paseo y las llamadas, y la resoluci�n de m�xima expresividad en una sole� que destac� por su solvencia en la ejecuci�n, acentuando, adem�s, el desprop�sito de la noche cuando, a sabiendas que a�n quedaba por salir Cancanilla, sac� a tres chiquillos para el lucimiento. Inexplicable.El problema de los ni�os en un festival serio y con historia no cotejable, se hab�a normalizado en la noche, tanto como las malditas transiciones, inaguantables, molestas, tan insufribles que deterioran a la bendita Mor�n de la que tanto hemos escrito y a la que hace m�s de medio siglo le entregamos el alma.Pero no, en lugar de cerrar la noche el baile -que era lo suyo, a ver si nos vamos enterando que estamos en el siglo XXI-, se conden� al cierre a Cancanilla de M�laga, que a sus 75 a�os, despu�s de esperar que los t�cnicos de sonido colocaran los dispositivos y ya con menos de un tercio de p�blico, ofreci� las propuestas que hoy d�a no se valoran, como las sabias lecciones al abrazarse a la sole�, c�mo engalanar sus virtudes en los tientos-tangos o lo primordial, aportar posibilidades sonoras a los fandangos. Un paisano le subi� agua al escenario, a sabiendas que estaba all� el presentador a pie de escena, confirmando que los desprop�sitos no a�aden vida a la existencia.En conclusi�n, Mor�n de la Frontera hab�a querido ofrecer al homenajeado un universo gourmet a su medida, con degustaciones y aromas para todos los gustos, m�s los ingredientes t�cnicos y program�ticos le restaron vida al Gazpacho y, por tanto, color y sabor a Paco del Gastor, el compositor y guitarrista que ha canalizado todos los sentimientos del ser humano haciendo del toque de Mor�n un lenguaje universal.Abandonamos el recinto, llenos de dolor y pena, tras los fandangos de Cancanilla. Se hab�a arrojado por el abajadero la escenificaci�n cultural a beneficio de intereses personales o de la ignorancia, que es a�n peor. Mucho queda, pues, por hacer para mantener al p�blico encantatario que aguant� lo indecible, porque el Gazpacho Andaluz, de quien me siento autor del �nico libro publicado al respecto, necesita menos enterados y m�s entendidos.
Paco del Gastor en el desprop�sito
Pasadas con creces las cinco de la madrugada, ejecutaba Cancanilla de M�laga por fandangos. Dos tercios del p�blico que hab�a agotado las localidades, ya se hab�a ausentado....







