M�sicaEl onubense presenta su nuevo disco, 'Pueblo salvaje I', y se prepara para sus cuatro conciertos en La Cartuja para los que ha vendido 260.000 entradasEl cantante Manuel Carrasco presenta nuevo disco 'Pueblo Salvaje I'Actualizado Jueves,
mayo
21:30El primer recuerdo que Manuel Carrasco (Isla Cristina, 1981) tiene de verse solo sobre un escenario le lleva al campo de f�tbol municipal de Prado del Rey, en la zona interior de C�diz, en la confluencia entre las provincias de Sevilla y M�laga. All� abajo, sobre la arena del recinto, 300 vecinos esperaban para ver a un chaval onubense dispuesto a iniciar una carrera despu�s de su paso por Operaci�n Triunfo. Ese es el hito fundacional de un camino que, de puro ascendente, parece incapaz de tocar techo dos d�cadas despu�s.Manuel Carrasco aparece hoy en una sala del Hotel UMusic y va saludando uno a uno a todos los presentes. Su d�cimo �lbum de estudio, Pueblo salvaje I, est� a punto de salir y faltan apenas unas semanas para que se suba cuatro noches -13, 14, 19 y 20 de junio- al escenario de La Cartuja. Lo que ning�n artista espa�ol ha conseguido, cuatro llenos seguidos en un mismo estadio, en manos de un onubense que pudo no ser. De la arena de Prado del Rey a la alfombra de c�sped de La Cartuja. De 300 a 260.000. De Manuel a Carrasco."Canto con la misma pasi�n, la misma locura y la misma adrenalina para 10 personas que para 60.000. En cualquier pueblo hab�a tres gatos y yo parec�a Bruce Springsteen. Me vuelvo loco ah� arriba, en el directo encuentro algo que toca con algo de mi ser que es maravilloso", expone el cantante. Y sigue: "No s� lo que es, pero es m�gico. Todo el sufrimiento se me va en cuanto canto la primera canci�n. Es pura liberaci�n, ese es mi lugar seguro. Lo que me mata es el antes, hasta minutos antes de salir, me dan hasta arcadas. Dios m�o, �por qu� no me acostumbro a esto?"Manuel Carrasco: "He hecho las cosas muerto de miedo, pero las he hecho"Lo dice la estrella actual de la m�sica, el tipo que desde hace una d�cada vende tiquets como pocos en nuestro pa�s y que llena el estadio que se propone. Pero, en el fondo, tambi�n lo dice el chaval que se inici� de pintor en Isla Cristina, que fue creciendo en un mundo que sent�a que no le tocaba y que recorri� todos los bares de Espa�a con su guitarra. Los dos, fusionados y conviviendo, afincados en Manuel Carrasco. "Yo me sigo sintiendo un currito de la m�sica, me mato a trabajar y tengo la sensaci�n continua de haber tenido suerte. Realmente estoy muy agradecido de donde estoy porque yo he estado en el otro lado. Es muy ingrato matarte a trabajar, ganar poco y no ser reconocido. Ser�a un maldito gilipollas si me volviera gilipollas, valga la redundancia. De vez en cuando ha pasado por m� la tonter�a, no te lo voy a negar, pero no se me ha instalado".Fue el primer espa�ol en llenar el Bernab�u y el Metropolitano, tiene el concierto m�s multitudinario en La Cartuja y ahora la va a llenar cuatro veces. �A�n as� le sigue costando creerse su �xito?Me sigue pasando y me crea inseguridad, pero es que yo tengo mi ritmo que es el que me marca este de aqu� [se�ala el coraz�n]. Me dice mucha gente que tengo que cre�rmelo y yo la teor�a la entiendo, pero necesito un tiempo porque he vivido cosas excepcionales. Todo lo que he hecho me ha provocado inseguridad, he pensado que no era para m�, pero estoy aqu�. Lo habl� con una psic�loga, que pensaba que en alg�n momento me iban a pillar, y me dijo que s� que soy inteligente para enga�ar a tanta gente tanto tiempo. Llevaba raz�n y cada vez me pasa menos y estoy mucho m�s asentado.�De d�nde le viene la presi�n? �De las cifras? �De miedo a defraudar?Para m� la presi�n no est� en la cifra, est� en el reto que t� te pones por delante, en lo creativo y en sorprender a la gente. Sin p�blico masivo, est� claro que esto no podr�amos hacer ni un estadio ni una producci�n como esta. No me pongo la presi�n sobre los hombros de pensar qu� puedo hacer dentro de un a�o, intento no pensarlo.Hace 20 a�os cuando usted empez� esto parec�a solo reservado para artistas internacionales y alg�n espa�ol espor�dico como Alejandro Sanz.Nosotros fuimos muy valientes hace diez a�os, nadie lo hac�a y a�n as� nos atrevimos. Contra todo pron�stico fue bien. A�n me resuenan aquellas palabras de Broncano cuando se encontr� con mi cartel y dijo que si iba a tocar en los vestuarios. Esta semana voy para all�, a ver si lo vuelve a decir para aguantar otros diez a�os. Yo sent�a que eso estaba en el aire, pensaban que me la iba a pegar y no me quiero imaginar la comidilla en la industria. Siempre he tenido mucho respeto a este tipo de decisiones, a�n sigo pensando que estamos locos. Pero tengo un buen equipo, me dejo aconsejar y hay una especie de coraje impl�cito. Digo coraje por no decir cojones. Hay algo adictivo para m� en el riesgo, en el miedo, en los nervios, en la adrenalina... Hay un combo que no s� ni explicar.�Eso de echarle coraje lo dice porque nunca se imagin� aqu� viniendo del entorno del que ven�a?Eso ha sido un revulsivo porque donde yo me cri� siempre sent� que hab�a cosas que no estaban hechas para la gente como yo. El m�o era un barrio con necesidades, tengo el sentimiento de que esto es por m� y por todos mis compa�eros. Cuando has sufrido inseguridad, de alguna manera te acompa�a siempre. Hay unas que se cubren y otras que aparecen. Lo desconocido siempre te da un puntito de inseguridad. Cada paso te hace estar un poco inseguro. Todo lo que he hecho en mi carrera lo he hecho muerto de miedo, pero lo he hecho.Sus pasos han sido bares, salas de concierto, arenas y ya los estadios. Una discusi�n que se ha abierto entre los propios artistas es si se est� sobredimensionando lo que es un �xito. Yo alucino de lo r�pido que va ahora mismo todo en la m�sica, a m� me cost� ir a la Riviera, lo hice a los diez a�os, y hoy los grupos empiezan ya all�. A m� me cost� 15 a�os hacer un estadio y hoy se hacen muy r�pido. Creo que el urbano ha ayudado en eso a nivel global. A m� me ha costado m�s porque mi m�sica no es tendencia, eso tiene m�rito. Yo conozco muchos artistas que tienen muchos m�s oyentes que yo en plataformas, pero somos nosotros los que lo petamos en directo.�Esa velocidad es un beneficio o un perjuicio? Y, al rev�s, �ir a pasos lentos es un beneficio o un perjuicio?Supongo que depende del tipo de persona que seas o de la maduraci�n que t� necesites. A m� me ha venido bien ir poco a poco, esta profesi�n es muy agresiva y si te va muy bien desde el principio, corres el riesgo de confundirte. Hay ciertos fantasmas que conviven con uno en los comienzos, que hacen que no las tengas todas contigo y no sabes d�nde fallas. Yo prefiero ir m�s despacio, esta es una carrera de atrapar el instante.Vayamos a su nuevo disco, que nos permite conectar tambi�n con sus inicios. El primer tema de este trabajo, Polaroids, es una declaraci�n hacia su origen. �Le ha permitido la m�sica y el paso de los a�os reconciliarse con ello?Yo siempre he tenido muy presente mi origen, desde ah� he dado yo mis mayores saltos al vac�o. Ese ha sido mi apoyo. Yo he defendido mi acento, mis maneras... Cuando veo lo que pasa con Bad Bunny, que t� lleves tu cultura a todo el mundo me encanta. Yo he hecho eso toda mi carrera, incluso cuando no estaba del todo bien visto porque antes hab�a muchos reparos a lo andaluz, a lo flamenco. Creo que las nuevas generaciones han ayudado a esa apertura. Siempre se ha pensado que el andaluz era un acento de pobres. Lo dec�an como algo peyorativo. Si hablamos de autenticidad o de la m�sica que describe a este pa�s dir�a que la zona sur se lleva la palma.�Sinti� ese rechazo a su acento? �Tuvo siempre claro que su camino deb�a ser reivindicar su regi�n, su cultura y su folclore?Al principio tuve que deshacer el nudo que ten�a, en mis dos primeros discos pronuncio, dentro de mis posibilidades, m�s neutro. Te pilla con 21 a�os, te lo dice el productor y te parece que es lo que debes hacer. Te dec�an que con mi acento no te pon�an en la radio y era verdad. A m� ya no me pasa y creo que pasa menos en general. En el tercer disco, se nota que pronuncio totalmente diferente. Ya dije 'a tomar por culo'. Para m� es orgullo porque sent� una mordaza. La m�sica es una buena conductora para culturalmente exponerte y adem�s enriquece un pa�s como este con sus acentos tan diferentes. Eso es un orgullo como sociedad, no pasa en la mayor�a de pa�ses.�Siente que nos estamos reconciliando con nuestro folclore?Estamos en el camino, todav�a queda mucho porque es una cuesti�n a nivel social. Tenemos muchas taras con eso. Nos pasa con la bandera, con la m�sica, con la misma industria. En Espa�a siempre ha molado m�s ser de un bando o otro. Es verdad que la m�sica espa�ola est� ahora de moda y eso mola, pero nos queda camino. Es evidente que tenemos nuestra historia detr�s, pero hay que derribar las barreras porque hemos cambiado ya mucho. Es bueno mirar atr�s y darnos cuenta de que somos un pueblo de gente diferente que tiene que estar unida.El segundo y tercer tema de este �lbum, 'Oh Si Pudiera' y 'La Humanidad', tienen un gran carga pol�tica sobre el mundo. En el debate sobre si los artistas se deben pronunciar pol�ticamente creo que est� claro d�nde se sit�a usted.Los artistas tienen derecho a posicionarse cuando quieran y de la manera que quieran. Es verdad que hay muchos melones abiertos en este mundo y estar�amos meti�ndonos en jardines continuamente. Pero es que hay cosas que claman al cielo y que no pueden pasar de largo. Joder, es que te sale porque las canciones son un reflejo de la vida. Hay cosas que se deben denunciar. Estamos en un momento donde los grandes dirigentes del mundo est�n yendo con todo, casi no hay normas y no creo que la ley del m�s fuerte sea el mejor ejemplo. Tengo hijos y cuando la primera potencia del mundo hace lo que hace tengo miedo. No me parece el camino ir pegando petardazos. Tenemos la responsabilidad de dejarles un mundo mejor y yo lo intento con canciones que sumen y den buen rollo."De vez en cuando la tonter�a ha pasado por m�, pero ser�a un maldito gilipollas si el �xito me convirtiera en gilipollas"�Hay en su proceso de creaci�n de m�sica una intenci�n de profundizar en lo humano, en lo que nos une, frente a esas circunstancias?Es que es mi lenguaje natural, no cabe en ninguna cabeza con un m�nimo de sensibilidad que ocurra lo que ocurre en este mundo. El bando bueno tiene que ganar la mayor�a de las batallas posibles y yo quiero sumar a ese bando. En esas estoy. Hay gente como Donald Trump que se toma esto como si fuera una partida, pero estamos hablando de personas humanas. Y luego hay gente quien le r�e las gracias. Cada uno defiende su parcelita, pero hay l�neas que no se pueden sobrepasar. Y lo puedo decir tambi�n del otro lado, como pasaba en Venezuela, con un gobierno de izquierdas que estaba cometiendo un mont�n de injusticias.Otra de las cuestiones pol�ticas en las que usted siempre se ha posicionado es la de la inmigraci�n.La gente se va por necesidad de su pa�s y no me gusta que se utilice la regularizaci�n pol�ticamente para confundir a la gente. Me parece ruin. Yo no tengo toda la informaci�n, pero de lo que veo y me llega pienso que tenemos que ser humanos. La mayor�a de gente que conozco que viene de fuera vienen a trabajar y a hacer las cosas bien.Ha anunciado ya, con un v�deo en sus redes sociales, que har� un par�n de concierto en Espa�a hasta 2028. �Le ha devorado la rueda de discos, giras, viajes...?Es bueno parar un poco esa rueda de disco, gira, Am�rica, Espa�a, pum, pum, pum... Necesito ir a otro ritmo y he tenido que anunciarlo para obligarme a parar porque al final uno vive atado a ciertas sensaciones. Me va a venir bien a m�, a mi familia y a todos parar un poquito. Adem�s, amigo, hay que vivir. El tiempo cada vez se acorta m�s, me quedan muchas cosas por vivir y hay que dedicarle tiempo a la familia que est� en el primer escalaf�n de importancia.�La parte profesional lleg� a eclipsar a la personal?Eso es bastante com�n y no te das cuenta de todo lo que te absorbe esto. Como soy quien soy, tengo que cumplir ciertas expectativas m�as y que llegan de la industria. As� acabas entrando en un automatismo en el que no puedes caer porque se enfr�a la parte creativa que es la que importa.










