A las seis de la mañana, cuando todavía faltan 45 minutos para que la alarma general despierte a los internos de Quatre Camins, en la Roca del Vallès, M. Soler ya está activo en su celda del módulo dos. Escucha la radio, sigue las últimas noticias y llena de notas una libreta aprovechada al milímetro que solo él entiende. Es la escaleta del programa que grabará unas horas después junto a otros internos: El matinal de Quatre Camins, un espacio diario que se emite por FM desde la prisión cada mañana a las diez y repasa todos los ámbitos de la actualidad.Tanto Soler como su compañero ante los micrófonos, Toni, otro interno del módulo, comparten desde su ingreso en prisión un mismo desafío: sobrevivir a las horas. “Antes buscaba ratos para hacer cosas. Aquí he aprendido lo contrario: busco cosas para ocupar el tiempo”, resume Soler, que desde su llegada a Quatre Camins conduce el programa. Ingeniero de profesión, explica que entró en prisión por una sucesión de “catastróficas desdichas” y que desde el primer día asumió la condena como una especie de servicio militar. “Lo más importante es tener fuerza mental para saber estar, aferrarte a la esperanza y a lo que tienes fuera. Aquí siempre hay fuentes de conflicto y tristeza”, coincide Toni.Soler prepara cada mañana la escaleta del programa que presenta desde Quatre Camins Jeric AcuñaEn el Matinal de Quatre Camins, Toni se alterna con Mounir en la sección de tiempo y deportes mientras Manel repasa el horóscopo de la semana. Fran felicita el santoral, recuerda los días internacionales más señalados y da paso después a los debates de actualidad, que cierran una hora de programa con un tono cercano, lleno de ocurrencias y meticulosamente ordenado por secciones. La escaleta se prepara entre todos, alrededor de la mesa del estudio de la única radio generalista de las cárceles catalanas.Esta rutina radiofónica es posible gracias a Nacho, uno de los siete monitores artísticos que trabajan en la prisión. Su labor consiste en impartir el taller de radio y el de diseño gráfico, del que sale también la revista bimensual del centro. La participación es voluntaria, aunque las solicitudes llegan cada mes: “Ellos quieren salir del módulo, que es donde pasan la mayoría de los problemas, pero van ganando motivación y se implican de verdad; en sus celdas preparan el programa”, explica.M.Soler y Toni editan el programa matinal que emiten cada mañana desde de la cárcel de Quatre CaminsJeric AcuñaLo más importante es tener fuerza mental para saber estar, aferrarte a la esperanza y a lo que tienes fueraToniInterno en Quatre CaminsDentro de la cárcelQuatre Camins, inaugurado en 1989, fue el primer equipamiento construido por la Generalitat de Catalunya desde que asumió las competencias en ejecución penal en 1984. Tiene una capacidad total de 1.594 plazas para hombres adultos, mayoritariamente en régimen ordinario, aunque también en régimen abierto. Dentro existen la frialdad y la rigidez, pero también una estructura menos cinematográfica que trabaja a diario para ordenar rutinas, evitar conflictos y preparar, cuando es posible, un regreso pleno a la vida libre en sociedad.En el sistema penitenciario catalán, según recoge el Departament de Justícia, trabajan cerca de 5.000 personas. La mayoría, unas 3.700, son personal de vigilancia, pero también hay un millar de profesionales dedicados a la reinserción de los internos de las prisiones de Catalunya. Este colectivo está formado por profesionales de la rehabilitación, maestros y personal del CIRE, el Centre d'Iniciatives per a la Reinserció, una empresa pública que ofrece formación ocupacional, trabajo dentro de prisión y apoyo en la inserción laboral de los internos.Centro Penitenciario Quatre Camins, en La Roca del Vallés Jeric AcuñaEn Quatre Camins, un centenar de personas, entre educadores sociales, psicólogos, técnicos, monitores y pedagogos, trabajan día a día para que la reinserción de los presos sea posible y genuina. “Cuando un interno ingresa en prisión, hacemos una evaluación multidisciplinar que puede durar dos meses, abordando tanto el tratamiento del delito como sus necesidades individuales, con el fin de elaborar el PIT (Programa Individual de Tratamiento), que es la hoja de ruta que se trabajará durante la condena”, explica Giselda P., subdirectora de Tratamiento del centro, matizando que puede aplicarse tanto en segundo grado como en régimen de semilibertad.Sobrevivir al tiempoEn prisión todo va marcado: horarios, rutinas y espacios. A las 06:45 un estruendo pone en marcha a los más de 1.500 internos y a las 20:00, ya cenados y después del último recuento, todas las celdas se cierran a la vez y no se volverán a abrir hasta la mañana siguiente a la misma hora. Más allá de las tareas que impone la vida en condena como son el mantenimiento de la celda, las comidas, la higiene y las gestiones jurídicas, el reto es afrontar el tiempo de ocio. “El patio es una fuente de conflictos, en cada esquina pasa algo diferente, si puedo estar sólo diez minutos al día, lo hago”, explica Soler, que más allá de la radio trata de mantenerse ocupado todo el tiempo posible. Desde Justícia también reconocen que “la ociosidad es un precipitador de conflictos en comunidades cerradas, con la especial delicadeza que implica la cárcel” y apuestan por ofrecer un abanico de actividades culturales, educativas y deportivas para romper rutinas y que la reinserción “no sea un eslogan”, sino que se trabaje día a día y permita a los internos descubrir nuevos talentos, ocupar su tiempo de manera productiva, mejorar su salud mental y trabajar la convivencia.Internos de Quatre Camins posan para La Vanguardia en un patio de su módulo Jeric AcuñaEn Quatre Camins, de manera opcional, los internos pueden participar diariamente en talleres artísticos de toda índole, como cerámica, cestería, pintura, encuadernación, actividades audiovisuales, música, edición de prensa, teatro o incluso conducir un programa de radio. “A lo largo de la condena, junto con los educadores, intentamos motivarlos para que participen en actividades; la construcción de hábitos saludables es un pilar para fomentar su inclusión social”, explica Elisa Z., psicóloga del centro. Además, asegura que va más allá de las rutinas: “Es donde encontramos un espacio no hostil para conseguir un vínculo de confianza genuino con ellos y donde abordamos el tratamiento de verdad”.Galindo F., interno del centro, cose con habilidad una gran cesta de doble asa mientras charla con sus compañeros. Lleva apenas dos semanas en el taller y ya presume de piezas terminadas. En la muñeca luce una pulsera con su nombre tejida por él mismo. “Aquí estás en otro espacio, parece que no estés encerrado y desarrollas habilidades que no te habrías imaginado nunca”, relata.En los talleres encontramos un espacio no hostil para construir un vínculo de confianza con los internos y abordar el trabajo de verdadElisa Z.Psicóloga de Quatre CaminsEn otra sala, diversos internos construyen figuras de cerámica bajo un silencio sepulcral. Muchas de ellas acabarán después en concursos locales de toda Catalunya. “Poder tomar un té, compartir ideas con los compañeros y sentir que aprovecho el tiempo aquí me da mucha paz; en el patio la gente es más irritable”, explica Jaouad E. mientras moldea un un toro con una corona entre los cuernos. Antonia coordina el taller y se muestra sorprendida con los resultados: “Tienen mucha dedicación; con ganas consiguen cosas que realmente requieren una alta formación”.Un interno de Quatre Camins entalla cuidadosamente una figura de cerámicaJeric AcuñaLa ciencia social avala la importancia del acompañamiento socioeducativo de los internos. Un estudio de la Universitat de Girona publicado en la Revista de Ciències Socials Aplicades concluye que la reinserción no depende únicamente del castigo o la condena, sino de crear espacios donde el interno pueda asumir responsabilidades, trabajar la convivencia y construir una identidad alejada del conflicto, todo ello junto a un acompañamiento personalizado. Según detalla Justícia, un 37% de los internos participa en estas actividades voluntarias.El papel del deporte en la cárcelEl deporte también es fundamental en la rutina carcelaria. Los internos encuentran una vía de escape y un espacio sano donde socializar practicando multitud de disciplinas donde triunfan especialmente el fútbol, el básquet y el entrenamiento de fuerza. El centro tiene, para internos en tercer grado, un equipo de fútbol sala federado y también sesiones de running por Granollers. “Todavía se unen personas que hace años que están en libertad; el deporte es donde se hacen los mejores vínculos por lo que aporta mentalmente”, explica Oriol T., uno de los técnicos deportivos del centro.Con 25 años de experiencia en instituciones penitenciarias, explica que los conflictos son prácticamente nulos en los polideportivos de las prisiones. Según datos de Justícia, solo el 0,1% de los incidentes con internos tienen lugar durante prácticas deportivas. “Es una válvula de oxígeno, una descarga de adrenalina y genera muchas endorfinas; el módulo se vacía a la hora de polideportivo, especialmente entre los más jóvenes”, apunta Estefanía H., educadora social. En Catalunya, el 62% de los presos practica algún deporte de manera habitual.Un interno camina en la cinta del polideportivo de su móduloJeric AcuñaAlgunos presos disputan un amistoso de fútbol, muchos levantan pesas y otros hacen cardio en las cintas. Muchos internos que se han acercado al deporte precisamente en la cárcel. Es el caso de Soler, el presentador del programa de radio del centro, que ha perdido 45 kilogramos desde su ingreso en prisión con largas caminatas dentro del patio de su módulo.El módulo se vacía a la hora de polideportivo, especialmente entre los más jóvenesEstefanía H.Educadora social en Quatre CaminsOtro reto masivo de la reinserción es el bajo nivel de escolarización de los internos. El 80% de los presos en Catalunya no tienen el nivel de Educación Secundaria Obligatoria, un factor que dificulta exponencialmente la inserción laboral una vez en libertad. Aun así, las escuelas de adultos dentro de los centros penitenciarios acogen cada curso a más de 4.000 internos. Esto supone que aproximadamente entre el 50% y el 60% de los estudiantes matriculados en las cárceles catalanas cursa estudios reglados.Maite Q., profesora de la escuela de Quatre Camins, asegura que la participación es buena, aunque existe mucho absentismo. “Es opcional; muchos se apuntan, pero después no vienen por problemas personales o porque no están motivados”, relata. En el centro, los internos pueden estudiar desde secundaria hasta formaciones complementarias, grados superiores o carreras universitarias. Actualmente, cincuenta alumnos cursan estudios superiores en la prisión del Vallès.Un interno talla una cruz de madera en un taller de Quatre Camins Jeric AcuñaHacia la reinserciónSegún recoge el Departament de Justícia, ocho de cada diez presos que salen en libertad no vuelven a ingresar en prisión. Con la apuesta del sistema penitenciario catalán por el tercer grado, esa cifra se eleva a nueve de cada diez. Sin embargo, adaptarse de nuevo a la vida en sociedad y no volver a cometer delitos no está garantizado debido, entre otros factores, a la falta de una red estable y positiva o a las dificultades para encontrar trabajo una vez en libertad.Diez años atrás, solo el 43% de las personas privadas de libertad conseguía un trabajo al salir de prisión. Ahora, en un contexto donde ha disminuido la población penitenciaria y gracias a las iniciativas del CIRE o programas como Reincorpora de la Fundació La Caixa, las cifras mejoran, con más de un 75% de ocupación entre los participantes de este programa. Un interno abandona la sala donde estan los estudios de Radio y Grabación de la cárcelJeric AcuñaFuera, tal vez esperen otros problemas, pero, de momento, el hilo, la arcilla o la pintura ayudan a buscar el camino sosegado hacia la vida en libertad. La reinserción empieza así: sin grandes promesas y con pequeñas rutinas que ayuden a los internos a descubrir versiones de sí mismos que no hubiesen imaginado en otras condiciones.Así lo viven muchos reclusos, como M. Soler, que no solo ha se ha convertido en presentador de radio o ha descubierto su afán por el deporte, sino que también publica artículos de opinión y ya lleva más de 300 páginas escritas con sus memorias. “Todo para mantener la mente fuerte y recordar quién soy fuera; cuando salga lo primero que haré es estar tres días mirando por el balcón sin hacer nada”, concluye mientras deshace el camino hacia su celda desde el estudio.Graduado en Periodismo en la Universitat Autònoma de Barcelona. Redactor de RAC1.cat. Antes, en informativos de RAC1 y en la redacción de La Vanguardia.
“Lo más importante es tener fuerza mental para saber estar, aferrarte a la esperanza”: deporte, radio y talleres para resistir al aislamiento en prisión
Un programa matinal de radio, la cerámica o la cestería se han convertido en una rutina diaria para varios internos del Centre Penitenciari Quatre Camins







