“Ya no solo es por la reinserción, ver algo de la calle nos viene muy bien”. José Manuel es uno de los 250 reclusos del Centro Penitenciario Madrid IV (Navalcarnero) que ha asistido este miércoles a la proyección de Sorda en el auditorio de la prisión. “En la cárcel tenemos siempre la misma rutina. Esta mañana me habría levantado, habría ido al gimnasio, habría estado trabajando, hacer cosas diferentes me encanta”, suma su compañero Fernando, que a las 9 de la mañana estaba también listo para ver la ópera prima de Eva Libertad, y posterior coloquio con su protagonista, Álvaro Cervantes.
La proyección del filme ha formado parte de la presentación del Programa de intervención audiovisual en entornos penitenciarios, desarrollado por la Academia de Cine junto a Instituciones Penitenciarias, que consta de una doble vía: la exhibición, tanto de cinefórums en distintas prisiones y la asistencia de reclusos a actividades organizadas en la sede de la propia Academia, así como la formación, a través de talleres creativos como captación profesional.
El primero de los cursos se impartirá a finales de junio en el Centro Penitenciario Picassent en Valencia, para formar como Auxiliar de Maquillaje y Peluquería durante tres semanas.











