Las diputaciones de Álava y Vizcaya son las responsables de la gestión de los tramos de la autopista Vasco-Aragonesa (AP-68) que transcurren por sus respectivos territorios. Como venimos anunciando en los últimos meses, ambos segmentos de la autopista seguirán siendo de pago para los conductores, a diferencia del aragonés y del riojano, cuando la vía sea liberada del actual contrato el 11 de noviembre. Sin embargo, no van a mantener ni el precio ni el sistema de peajes establecido actualmente, sino que van a copiar el sistema 'free flow' que lleva implementado cuatro años en el tramo A-636 entre Beasain y Bergara.¿En qué consiste el peaje 'free flow'?El sistema de peaje 'free flow' (en español, "flujo libre") es un modelo de pago por uso que prescinde de las tradicionales cabinas, ventanillas y barreras físicas. En su lugar, la carretera está equipada con pórticos dotados de cámaras de lectura de matrículas y tecnología de reconocimiento que registran el paso de cada vehículo sin que este tenga que detenerse ni reducir la velocidad.Para que el cobro se haga efectivo, los conductores tienen dos opciones:Utilizar un dispositivo de telepeaje compatible (Vía-T o Abiatu) para realizar el cargo de forma automática al pasar bajo el pórtico.Registrar la matrícula del vehículo en una plataforma web y vincularla a una tarjeta bancaria.Este sistema aparece en Noruega en 1986 y a día de hoy está consolidado en otros países como Portugal. La gran ventaja que ofrece es la reducción en los tiempos de espera y en la congestión del tráfico; por ello, la diputación de Gipuzkoa se decantó en 2022 por incluirlo en uno de los tramos de la autovía A-636.¿Cómo está funcionando el peaje de la A-636?La A-636, que une Beasain y Bergara en Gipuzkoa, se convirtió en enero de 2022 en la primera autovía de pago en España en utilizar exclusivamente el sistema de arcos inteligentes. Con un recorrido de 15,5 kilómetros, la vía es transitada diariamente por más de 9.000 vehículos.Sin embargo, el funcionamiento de estos pórticos ha supuesto más de un problema. Según datos de la empresa gestora Bidegi, se estimaba a finales de 2024 que cerca de 1.300 conductores al día eludían el pago del trayecto debido a fallos en el sistema. Los principales errores del sistema son la dificultad de las cámaras para captar matrículas ilegibles, fallos internos del sistema y complicaciones para identificar fehacientemente al propietario del vehículo en determinados casos.A pesar de estos problemas, el sistema ofrece descuentos progresivos de hasta el 75% para los usuarios habituales que utilicen el dispositivo Abiatu, fomentando la recurrencia en el uso de la vía.Sanciones y multas: el riesgo de no estar registradoUno de los mayores riesgos del sistema 'free flow' es para los conductores que pasan de forma puntual por la vía sin conocer el método de pago. Al no haber barreras, el conductor puede circular sin ser consciente de que está contrayendo una deuda. En la A-636, si un usuario no está registrado ni dispone de telepeaje, la Diputación Foral de Gipuzkoa envía una notificación postal con el importe pendiente.Si el conductor ignora estos avisos o reincide en la falta de pago, se enfrenta a multas administrativas de 150 euros, según recoge la Norma Foral de Carreteras y Caminos de Gipuzkoa. Se espera que Álava y Vizcaya apliquen sanciones similares cuando el sistema se implemente en la AP-68, aunque inicialmente allí se combinarán los pórticos con las barreras tradicionales para facilitar la adaptación de los usuarios.