—En su libro “Agua: una biografía” usted sostiene que la historia del agua no es una historia de progreso tecnológico sino de evolución de las instituciones políticas. Sin embargo, esa distinción no es obvia: los acueductos romanos, las represas del New Deal, los sistemas de irrigación del Valle del Indo son al mismo tiempo obras de ingeniería y actos de poder. ¿Dónde traza usted la línea entre lo técnico y lo político cuando se trata del agua, y por qué esa distinción importa para entender el presente? —Esta es quizá la distinción más relevante al reflexionar sobre el agua y, en realidad, sobre el medio ambiente de manera más amplia. Tendemos a pensar que nuestra relación con el entorno natural está mediada por tecnologías y por infraestructuras, como en el caso del agua, por plantas desalinizadoras, plantas de tratamiento y demás. Pero, de hecho, nuestra relación con el agua es simplemente la expresión de nuestro poder colectivo sobre el territorio. Lo que observamos al mirar por la ventana de nuestras casas es el resultado de nuestra relación con el agua y con el entorno en un sentido más amplio. Así que, en cierto modo, leemos nuestra historia, leemos nuestra voluntad en el medio ambiente y en la forma en que gestionamos el agua. Aunque la conversación sobre el agua y el medio ambiente suele ser técnica y tecnológica, la verdadera pregunta es: ¿quién decide nuestra estrategia de gestión del agua? ¿Quién es el que decide cómo se ve nuestro paisaje? ¿Quién es el que decide cómo se ve nuestro entorno? Y por esa razón, creo que es una cuestión eminentemente política. “La gestión y las inversiones en agua son una herramienta poderosa, una especie de poder blando.”
Giulio Boccaletti:“El territorio es simplemente el reflejo de nuestra voluntad política colectiva”
Doctor en Ciencias Atmosféricas y Oceánicas por la Universidad de Princeton, investigador honorario de la Universidad de Oxford y director científico del Centro Euro-Mediterráneo sobre Cambio Climático, ha asesorado a CEOs y ministros de gobiernos de decenas de países sobre seguridad hídrica. Autor de cuatro libros, entre ellos “Agua: una biografía” y “La república ambiental”, sostiene que nuestra relación con el agua es siempre una expresión del poder colectivo sobre el territorio, y que la respuesta a los desafíos ambientales del siglo XXI está en la política, en la decisión colectiva y soberana de los ciudadanos sobre el territorio que habitamos. En esta conversación analiza la geopolítica hídrica de América Latina, el rol de China como nueva potencia en infraestructura hídrica global, la necesidad de un Estado fuerte para gestionar recursos estratégicos, la competencia entre los megacentros de datos de IA y la producción de alimentos por un mismo recurso escaso, y propone la república como la única respuesta legítima a los desafíos de un planeta en transformación.










