SILVIA ROM�NActualizado Domingo,
julio
00:03'Cambio de r�gimen: dentro de la Presidencia imperial de Donald Trump' es mucho m�s que uno de los fen�menos editoriales del momento en Estados Unidos; es una obra indispensable para entender el momento pol�tico actual. Sus autores, los periodistas de 'The New York Times' Maggie Haberman y Jonathan Swan, construyen una meticulosa disecci�n del mandatario estadounidense a partir de incontables entrevistas, incluida la concedida por el propio protagonista. Haberman y Swan retratan a un Trump con dos rasgos que, a su juicio, lo convierten en un rival potencialmente peligroso: un marcado af�n de venganza y una absoluta ausencia de l�mites. El presidente de Estados Unidos es implacable, se mueve por "resentimientos e instintos" y va a la caza de "serviles de primera clase". Adora el control y no se sonroja al compararse con figuras hist�ricas. Durante la entrevista para el libro, el magnate republicano asegur� que su poder era mayor que el de Alejandro Magno. "No ten�a aviones", les dijo. Despu�s, a�adi� otros nombres: Napole�n, Hitler, Stalin... "S�lo estaban en el poder a base de miedo", afirm�, antes de rematar con una pregunta: "�Qui�n har�a algo as�?".No sabemos si con el mismo temor al que alud�a Trump, pero s� con respeto, tensi�n y una elevada dosis de incertidumbre, los socios de la Alianza Atl�ntica aterrizan este martes en Ankara para la cumbre de l�deres de la organizaci�n. Y, una vez m�s, el presidente de EEUU ser� el centro de gravedad de la reuni�n.De los 32 miembros de la OTAN, los pa�ses con m�s peso de la Uni�n Europea, junto a Reino Unido, llevan meses preparando esta cita. Lo han hecho de forma coordinada para definir c�mo modular el tono con Trump, c�mo evitar que se conviertan en realidad las amenazas de la Casa Blanca de abandonar la organizaci�n y c�mo demostrar que Europa est� dispuesta a aumentar su contribuci�n.El secretario general, el neerland�s Mark Rutte, mantendr� su esp�ritu de adulaci�n perpetua hacia "papi" Trump, como lo llam� en la anterior cita anual. Sin embargo, la actitud de los dem�s l�deres -que en principio se preve�a en la misma l�nea que la de Rutte- puede que var�e y tengamos alguna que otra sorpresa. Y es que, si bien hace un a�o los mandatarios m�s afines al trumpismo se daban codazos por confraternizar con Trump, ahora empiezan a alejarse de �l. �Por qu�? Porque les inquieta algo m�s que el malhumor de papi: las urnas en casa y su propia popularidad.El ejemplo m�s claro es el de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, con todo lo acontecido a su alrededor recientemente. La l�der transalpina entr� en choque directo con Trump tras afirmar su hom�logo estadounidense que, durante la cumbre del G-7 en Francia, le hab�a "suplicado" hacerse una foto con �l "con todas sus fuerzas". "Yo no habr�a aceptado, pero me dio l�stima", apunt�. "Es un invento total", respondi� la italiana. Trump replic�: "Tiene la popularidad por los suelos". Meloni continu�: "Estos ataques constantes e injustificados son absurdos. En cuanto a mi popularidad, ser tu amiga no me ayuda en absoluto y no es asunto tuyo. Sugiero que te centres en la tuya".Giorgia Meloni tiene elecciones a la vuelta de la esquina, en 2027. Su partido, Hermanos de Italia, sigue siendo la fuerza pol�tica m�s popular, con un 28,6% de intenci�n de voto, por delante del Partido Democr�tico, de centroizquierda, con un 21,5%. Sin embargo, la popularidad de Meloni est� cayendo. Una encuesta de YouGov revela que el 35% de los italianos tiene una opini�n favorable de la primera ministra, mientras que el 57 % la valora de forma negativa. Estas cifras son peores que las de 2023, cuando el 57 % de los italianos la respaldaba, apenas un a�o despu�s de asumir el cargo.As�, con el apoyo ciudadano en descenso y ante unos comicios inminentes, la premier considera que el distanciamiento con Trump puede aportarle ventajas. B�sicamente, por una cuesti�n de n�meros: un 77% de los italianos tiene una opini�n negativa de Trump, seg�n Ipsos.El presidente de EEUU es una figura todopoderosa de la que Meloni se jactaba de ser su "susurradora", otorgando a Italia un reconocimiento internacional especial. Sin embargo, Trump se dedica con sa�a a desafiar y despreciar a los pa�ses, algo sagrado para un nacionalista de derechas, perfil del votante de Meloni. Tambi�n influye la animadversi�n del mandatario estadounidense hacia el Papa Le�n XIV, lo que incomoda a otra parte del electorado de Meloni de tradici�n cat�lica. Y, finalmente, est� el factor decisivo de todas las elecciones: el bolsillo. La Casa Blanca aparece ante los italianos como la responsable de una innecesaria crisis econ�mica mundial derivada de su guerra en Ir�n.Trump empieza a ser electoralmente t�xico en Europa, un lastre pol�tico. Cuando el l�der estadounidense dijo que Meloni le "suplic�" fotografiarse con �l, toc� una fibra altamente sensible para todo nacionalista que se precie: el honor. De ah� que Meloni, combativa, contestara: "Ni yo ni Italia suplicamos". Insultarla a ella equival�a a insultar a Italia y a los italianos.











