Uno de los comentarios más habituales entre los progresistas y moderados estadounidenses cuando ven a Donald Trump insultar a los jueces del Tribunal Supremo, llamar "basura" repetidas veces a los somalí-americanos, o desplegar paramilitares enmascarados y con permiso para irrumpir en las viviendas sin orden judicial, es el siguiente: "Esto no es América", "no somos nosotros", "no nos representa". El historiador y premio Pulitzer Steven Hahn, profesor de la Universidad de Nueva York, no está de acuerdo. Además de la parte luminosa y festejada en un día como hoy, 4 de julio, Hahn resalta que la república estadounidense también ha tenido, desde su fundación, un lado autoritario. Así lo demuestra en Illiberal America: A History (2024), un recorrido por las corrientes antidemocráticas, desde la esclavitud a la segregación racial, pasando por la eugenesia, las campañas de expulsión de nativos americanos, el justicierismo o los episodios de "miedo rojo", que se han alternado con la progresiva ampliación de derechos y libertades. Un libro minucioso que quiebra algunos clichés y enraíza el momento actual en 250 años de historia. La conversación ha sido ligeramente abreviada y editada para potenciar la claridad. El término "iliberal", más extendido en inglés que en español, se podría definir como el conjunto de ideas y políticas encaminadas a restringir los derechos y las libertades individuales, mientras se preserva una fachada institucional. TE PUEDE INTERESAR Opinión PREGUNTA. Su libro salió poco antes de que Donald Trump, que encarna muchas de estas tendencias que usted describe, fuera reelegido en 2024. ¿Cuándo decidió empezar a escribirlo? RESPUESTA. En cierto modo, llevo hablando sobre el iliberalismo durante la mayor parte de mi carrera; principalmente, desde la perspectiva de quienes lo sufrían: gente común, tanto negra como blanca. Me interesé por el tema cuando Trump anunció su candidatura en el verano de 2015, y no por Trump en sí mismo. Lo que me llamó la atención fue la reacción de periodistas y otros observadores informados, que se preocupaban constantemente por cómo Trump vulneraba las normas de la democracia liberal. Como historiador, sabía que la experiencia política de la mayoría de la gente en EEUU, en distintos momentos de su historia, no había sido la de una democracia liberal. Había sido una lucha por votar y por participar en la política, aspectos que a menudo ignorábamos o intentábamos ocultar. Por eso pensé que sería provechoso reflexionar sobre la historia más profunda de nuestra situación de entonces y de la actual. Mucha gente prefiere considerar a Trump como un fenómeno relativamente reciente o una anomalía. A mi juicio, no es un análisis útil. TE PUEDE INTERESAR Opinión P. Usted destaca la noción de "tradición inventada": a veces pensamos que nuestras tradiciones son antiquísimas, cuando, en realidad, pueden ser relativamente recientes. Tal es el caso de la idea del "liberalismo". ¿Cuándo se empieza a hablar de EEUU como una "democracia liberal"? R. La noción de una tradición liberal surgió durante la Guerra Fría para explicar el excepcionalismo estadounidense. Si bien pronto fue objeto de críticas por parte de los historiadores debido a lo que omitía, tuvo una enorme acogida entre el público y los observadores. Hasta entonces, los historiadores y demás analistas no hablaban de liberalismo; se referían a una gran variedad de factores, como la influencia anglosajona y los orígenes europeos, además de la llamada "tradición progresista". Más que una crítica al liberalismo, este libro constituye un intento de descentrarlo dentro de la historia política estadounidense; esto no implica negar la importancia del liberalismo en sus múltiples formas, sino simplemente señalar que es una de las diversas corrientes políticas influyentes de EEUU. TE PUEDE INTERESAR P. Hay una tendencia, en el comentario político, a ver siempre una simetría. El iliberalismo que usted explora se circunscribe a la derecha. ¿Acaso no hay actitudes iliberales, como el identitarismo woke, a la izquierda? R. En términos generales, el iliberalismo en Estados Unidos es un fenómeno de la derecha política. Esto no quiere decir que no se manifieste de ciertas formas en la izquierda. En otros países ha habido movimientos que afirmaban representar los intereses de los trabajadores, los campesinos y los pobres, y se transformaron en regímenes autoritarios donde la pertenencia dependía de la lealtad al partido. En Estados Unidos, aunque sé que ha habido intentos de señalar ciertas tendencias de la izquierda, asociadas a las "políticas identitarias", como una forma propia de iliberalismo, es importante reconocer que quienes defienden causas como Black Lives Matter, por ejemplo, no hablan de excluir a otras personas, sino que denuncian una larga historia de marginación y exclusión. He pasado mucho tiempo enseñando en un programa educativo penitenciario, lo que me ha dado la oportunidad de reflexionar sobre lo que sucede y por qué. En mis clases, el 95% de los estudiantes son negros o hispanos; muchos de ellos llegaron allí tras aceptar declararse culpables, sin haber tenido ni siquiera la oportunidad de contar con representación legal adecuada, y así sucesivamente. TE PUEDE INTERESAR El iliberalismo de la derecha también ha ido cambiando. El iliberalismo de los esclavistas del siglo XIX difería del iliberalismo modernizado de principios de siglo, del iliberalismo fascista de los años veinte o del iliberalismo neoliberal de las décadas de 1980 y 1990. Históricamente, el iliberalismo ha dejado un vasto repertorio de ideas y prácticas que pueden retomarse con facilidad, dado que resultan familiares para muchas personas. P. ¿Qué corrientes iliberales identifica en Donald Trump? R. Trump es una figura sin precedentes en la historia de EEUU. No por las ideas que expresa, que no son tan novedosas, sino por la corrupción y el lenguaje, la denigración de un gran número de estadounidenses y su disposición a utilizar descaradamente el poder ejecutivo para castigar a sus oponentes y recompensar a sus partidarios. Una de sus posturas iliberales tiene que ver con las desigualdades inherentes. Él percibe el mundo principalmente en términos raciales, situando a ciertos grupos, como las personas de ascendencia africana y otras personas de color, en la parte inferior, y a los blancos de origen europeo en la superior. Pienso que él realmente cree en la desigualdad de derechos civiles y políticos; esto queda bastante claro en su intento de anular la ciudadanía por derecho de nacimiento, pero hay muchos otros ejemplos. TE PUEDE INTERESAR Opinión No sé cuáles son sus creencias, pero se ha identificado con los nacionalistas cristianos, que defienden la idea de que Estados Unidos nació como un país cristiano y, por tanto, la pertenencia depende de la alineación con el cristianismo y de tener cierto origen europeo. Este fenómeno ha existido siempre, pero se vio fortalecido y exacerbado tras la elección de Barack Obama. El Tea Party, que considero la base del movimiento MAGA, no estaba formado por gente de clase trabajadora, sino por personas que suelen tener estudios, blancas, propietarias de pequeñas empresas y, en su inmensa mayoría, cristianos evangélicos. También es fundamental reconocer que, para mediados de este siglo, la población blanca constituirá una minoría demográfica. Existe la percepción de que la lección extraída de la experiencia de las minorías en Estados Unidos es que estas sufren discriminación; por ello, [la derecha iliberal] asume que dichas minorías buscarán desquitarse aprovechando su ventaja numérica en beneficio propio. Esta es una fuerza muy poderosa: la sensación de que la población blanca terminará pagando el precio de esa transformación demográfica. De ahí el rechazo a la inmigración o a cualquier política que pueda propiciar o acelerar dicho cambio. TE PUEDE INTERESAR P. "Acelerar" es un término habitual. Los llamados "aceleracionistas" quieren desatar lo antes posible una guerra racial que consideran inevitable… R. Esto ayuda a comprender por qué resulta tan difícil limitar la venta de armas y por qué parece haber tanta oposición a prohibir las armas de asalto o de uso militar, a pesar de que ni los cazadores ni quienes practican actividades recreativas las necesitan. Existe la sensación de que podríamos estar encaminándonos hacia una guerra racial, y ellos quieren estar preparados para ello. Unas veces esto se expresa abiertamente y otras no. Si uno asistiera a una feria de armas y preguntara a la gente por qué compra ese tipo de armamento, creo que descubriría muy pronto que su motivación es el temor a un conflicto racial. P. Los especialistas en guerras civiles, como Barbara Walter, argumentan que estas no empiezan cuando un grupo de oprimidos se levanta en armas, sino que es al revés: suele ser el grupo dominante el que ataca cuando percibe que su poder se les escapa de las manos. R. Esa fue la Guerra Civil americana, ¿verdad? Comenzó como una rebelión de esclavistas contra la autoridad del Gobierno federal. TE PUEDE INTERESAR Opinión P. Volviendo a la idea de las "tradiciones inventadas", ahora se intenta reformular la identidad de EEUU en términos nacionalistas de "sangre y tierra": la idea de que hay estadounidenses más estadounidenses que otros por su "ascendencia" (heritage Americans) y que predica, por ejemplo, el vicepresidente, JD Vance. ¿Cree que lo conseguirán? R. Se están esforzando mucho por lograrlo. Estas ideas sobre una tradición política alternativa siempre han existido, pero ahora la derecha está claramente en el poder y cuenta con recursos. El 250 aniversario de EEUU forma parte de este proceso de redefinición; pero también, a nivel estatal y local, existe el intento de restringir lo que los estudiantes pueden leer y lo que se les puede enseñar, promoviendo una versión muy edulcorada de la historia de Estados Unidos. Al hablar sobre el 4 de julio, el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, señaló que debemos reconocer que los aspectos fundamentales de nuestra historia, como la Declaración de Independencia, partes de la Constitución y la configuración de la república, no siempre se han respetado. Debemos reconocer que quienes más seriamente han defendido esos ideales son precisamente las personas que han sido excluidas de ellos. Quienes luchan por conquistar derechos políticos y civiles, así como el acceso a la educación, etc., no están menospreciando esas tradiciones. TE PUEDE INTERESAR Ho Chi Minh, que por entonces se llamaba de otra manera, acudió a Versalles en 1919 con la intención de comunicarse con el presidente de EEUU, Woodrow Wilson, pues había oído hablar del interés de este último en la autodeterminación de los pueblos. Ho Chi Minh conocía la Revolución estadounidense y la Declaración de Independencia, y deseaba alinearse con esta visión. Es importante reconocer que los valores históricos de EEUU, de los cuales tenemos todo el derecho a sentirnos satisfechos y orgullosos, han ejercido una influencia enorme fuera del país. P. ¿Qué es lo que más le preocupa de cara al futuro? R. Lo que más me preocupa a corto plazo son las elecciones de mitad de mandato. Es bastante evidente que Trump hará todo lo que esté a su alcance para retener el poder en el Congreso, ya sea declarando una emergencia nacional y suspendiendo las elecciones, utilizando al ICE, tomando el control de las máquinas de votación o recurriendo a cualquiera de las otras medidas que ya ha insinuado. En cuanto a lo que pueda ocurrir en 2028, para ser sincero, no creo que Trump llegue tan lejos. Sin embargo, sería un error pensar que, una vez que Trump se vaya, la amenaza desaparecerá con él. TE PUEDE INTERESAR Aunque Trump es cada vez menos popular, creo que muchas de las personas que votaron por él siguen compartiendo sus ideas y políticas, y están enfadadas porque este no ha cumplido sus promesas. Coinciden con su postura sobre la inmigración y el racismo asociado a ella. Simplemente creo que se le percibe como alguien ineficaz; y, obviamente, esto se agravaría si la economía sigue yendo mal, si no logra desvincularse de la situación con Irán o si decide invadir Cuba. Sea quien sea el sucesor de Trump, o incluso si los demócratas lograran recuperar el poder momentáneamente, sería una insensatez pensar que ya hemos dejado atrás a la extrema derecha, que constituye el sector mejor organizado del espectro político estadounidense. TE PUEDE INTERESAR P. ¿Hay algo que se haya mantenido sin cambios en estos 250 años? No creo que exista nada que permanezca inalterado. Hemos tenido una Constitución vigente desde su ratificación en 1788, pero esta ha sido enmendada y transformada. Debemos defender nuestra democracia. Considero que, tras haber sido una república durante tanto tiempo y contar con elementos fundacionales republicanos, estos aspectos se encuentran actualmente en peligro. La cuestión es hasta qué punto estarían dispuestos a llegar los estadounidenses para aceptar un régimen verdaderamente autoritario. Me temo que existen sectores muy amplios de la población dispuestos a aceptarlo. Sin embargo, hasta ahora conservamos la democracia y una Constitución que permite a la ciudadanía participar en la política de diversas maneras y que mantiene cierta separación de poderes. Creo que los socialistas democráticos y Mamdani, en Nueva York, se encuentran ante un momento político de gran importancia. Sinceramente, no estoy seguro de cómo evolucionará la situación. La gente no suele encasillarse en categorías políticas definidas. Muchas personas ven con buenos ojos el New Deal de los años treinta y se muestran receptivas a esas ideas. Aquellos que sienten que se han quedado atrás, que han sido pasados por alto o ignorados, o que atraviesan dificultades, como les sucede a muchísimos estadounidenses, no se oponen necesariamente a este enfoque. Por tanto, creo que existen posibilidades de desarrollar una nueva forma de hacer política en Estados Unidos.