Estados Unidos ha firmado dos acuerdos para pacificar Oriente Medio que son, en la práctica, contradictorios. Incluso, uno de los acuerdos puede boicotear el éxito del otro. Ambos son difíciles de aplicar y hay pocas probabilidades que aguanten en el tiempo y desemboquen en una “paz” duradera en la región.

Esto no es de extrañar, teniendo en cuenta la errática diplomacia estadounidense en Oriente Medio desde la vuelta de Donald Trump a la Casa Blanca, en enero de 2025. En octubre de ese año, el presidente y su equipo negociador impusieron un acuerdo de 20 puntos para terminar la guerra en Gaza que no solo no ha detenido el genocidio contra los palestinos (más de 1.050 han sido asesinados desde octubre hasta ahora), sino que ha permitido que Israel amplíe su control sobre la Franja y consolide la ocupación de la misma.