Los detalles del programa nuclear iraní. Las fases para levantar sanciones contra Irán. La devolución de sus fondos congelados en el exterior. Y, sobre todo, la incógnita de las acciones en Líbano —u otros puntos de Oriente Próximo— de Israel, la parte implicada en el conflicto que más ha hecho hasta el último minuto por impedir el acuerdo preliminar de paz entre Estados Unidos e Irán, y donde se considera que el documento representa un pésimo resultado para su propia seguridad. El pacto entre los dos enemigos, ya firmado y que se ratificará en una ceremonia el viernes en Ginebra, representa un primer paso, pero la negociación para un acuerdo definitivo se promete llena de escollos que puedan hacerla descarrilar.La primera jornada tras el anuncio del acuerdo de alto el fuego entre Irán y EE UU ha mostrado hasta qué punto presenta un camino lleno de incertidumbres y la inestable situación en Líbano puede acabar dando al traste con lo planeado. Además de desconocerse el contenido preciso del memorando de entendimiento —ya firmado electrónicamente por el presidente estadounidense, Donald Trump, y las autoridades iraníes antes de la ceremonia formal en Ginebra el viernes—, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, Benjamín Netanyahu, ha dejado claro que mantendrá las tropas “el tiempo que resulte necesario” en las zonas que ocupan de Gaza, Siria y Líbano y que seguirá “frustrando amenazas en la región”, la fórmula que suele usar para enmarcar sus bombardeos diarios, incluso durante treguas. El acuerdo de EE UU e Irán —que ha evitado criticar— incluye el fin “inmediato” de los combates en este último país (que, sin embargo, han continuado durante la jornada) y Hezbolá viene asegurando que seguirá disparando contras las tropas mientras ocupen suelo libanés.Los ataques israelíes en Líbano ya habían amenazado con hacer fracasar las negociaciones. La última vez, este mismo domingo, cuando estuvo a punto de hacer zozobrar en el último momento la firma del acuerdo, con un ataque a los suburbios de Beirut. La salvó un llamamiento personal de Trump y —según Irán— concesiones de última hora para garantizar la integridad territorial de Líbano y un cese de las hostilidades.El Gobierno estadounidense se ha apresurado a asegurar que el acuerdo provisional con Teherán —que deberá desembocar, si todo avanza como calculan las partes, en uno definitivo tras una negociación de sesenta días sobre el futuro del programa nuclear iraní y el levantamiento de las sanciones contra ese país— solo prevé un cese del fuego en Líbano, no la retirada de las tropas israelíes que ocupan más de un 10 % del territorio del país. “No va a ser un alto el fuego unidireccional.Eso significa que si Teherán no es capaz de controlar a (el grupo radical chií) Hezbolá y estos atacan ciudades o posiciones israelíes, Israel tendrá el derecho de defenderse y responder”, ha subrayado un alto cargo en Washington que habló bajo la condición del anonimato. El portavoz de Exteriores iraní, Esmail Baghaei, ha insistido por su parte en que Líbano forma una parte esencial del acuerdo de paz y el memorando exige tres veces explícitamente el fin de las hostilidades en todos los frentes. En Líbano, las familias de desplazados han causado un atasco al intentar volver a sus hogares, con el potencial riesgo de baño de sangre, como sucedió en 2024. El ejército libanés ha pedido, de hecho, cautela a los desplazados (más de un millón) antes de que regresen a sus hogares.El ministro israelí de Defensa, Israel Katz, ha afirmado que los soldados mantendrán vacías las localidades de la zona ocupada (hay más de un millón de desplazados) y seguirán demoliendo aldeas enteras, como en los meses previos, ya que “las casas servían como puestos de avanzada terroristas”. Y ha advertido de que, si Irán ataca por ello, Israel responderá “con plena fuerza”. Términos aún sin publicarLos términos precisos del acuerdo preliminar entre Estados Unidos e Irán que tanto molestan en Israel no se han dado aún a conocer. Se divulgarán entre el martes y el miércoles, según ha dado a conocer el alto funcionario estadounidense, aunque el propio Trump ha apuntado que ello podría retrasarse hasta después de la firma.El presidente estadounidense se ha mostrado satisfecho por el pacto: “la Bolsa se ha disparado como un cohete hoy. Y la cosa principal es que Irán no tendrá un arma nuclear. Ellos han aceptado eso totalmente, e incluye firmes poderes de inspección”, dijo el mandatario en declaraciones al margen de un encuentro bilateral con su homólogo francés, Emmanuel Macron, en el primer día de la cumbre del G-7 que se celebra en Evian-les-Bains (Francia).Según Estados Unidos, el memorando incluye un compromiso de Irán de no buscar nunca un arma nuclear. Las negociaciones de sesenta días se centrarán en determinar qué se hace con el uranio enriquecido con el que ya cuenta Teherán —inaccesible a muchos metros bajo tierra bajo los escombros de las instalaciones nucleares que Washington e Israel destruyeron en el ataque de hace un año—, establecer un mecanismo de supervisión y la retirada gradual de sanciones y otras compensaciones a Teherán a medida que vaya cumpliendo sus compromisos. Para Trump se trata de una cuestión clave: es el argumento con el que ha justificado una guerra en la que empezó tratando de provocar un cambio de régimen y que ha acabado reforzándolo, que ha dejado más de 7.000 muertos, que ha cerrado el estratégico estrecho de Ormuz y que ha sembrado el caos en la economía mundial.Irán siempre ha negado querer dotarse del arma nuclear, y así lo insistió en las negociaciones previas en Ginebra que Trump canceló al lanzar la guerra. El pacto que Teherán firmó con la Administración Obama en 2015 —y del que Trump retiró a Estados Unidos en 2018 con el argumento de que sus términos eran muy débiles— preveía unos mecanismos de inspección más exigentes que el estándar base establecido en el marco del Tratado de No Proliferación Nuclear.Pese a ello y ante las críticas internas, Netanyahu ha defendido este lunes la guerra con Irán en que salvó a los 10 millones de israelíes de la “amenaza inmediata de aniquilación” nuclear. “Si no hubiéramos actuado, Irán habría tenido ya el arma nuclear. Y todos los que me escucháis habrías estado en riesgo de morir”, ha señalado, en contra de las estimaciones de los expertos y de sus propios servicios de inteligencia. Israel, ha añadido, impedirá que Irán tenga el armamento nuclear. “Es la misión de mi vida. Con acuerdo o sin acuerdo […] No ha acabado”.En Israel, aún sin conocerse el texto concreto del acuerdo, tanto los ministros de coalición de Netanyahu como la oposición coinciden en que las líneas maestras apuntan a que desprotege a a Israel. Los primeros, como el ultranacionalista titular de Finanzas, Bezalel Smotrich, defienden a Netanyahu, al subrayar que ni uno solo de los políticos que aspira a reemplazarlo en las elecciones de octubre habría “aguantado un 10% de la presión” a la que ha sido sometido. Y subrayan que el pacto “no obliga” a nada a Israel, que debe “seguir la campaña para derrocar” el régimen de Teherán.Los segundos, en cambio, responsabilizan del fiasco a Netanyahu, aunque le apoyaron al comenzar la campaña contra Irán. El anterior primer ministro y líder del partido Yesh Atid, Yair Lapid, ha recurrido a un juego de palabras en hebreo para afearle haber entregado un “fracaso total”, en vez de la “victoria total” que prometió. “En el camino, nos ha convertido en un protectorado [de EE UU] que recibe instrucciones sobre su seguridad nacional. Ninguna rueda de prensa, manipulación mediática o vídeo hecho con inteligencia artificial camuflarán el fracaso”, ha escrito en sus redes sociales.BloqueoSegún lo adelantado por Estados Unidos e Irán, el pacto preliminar prevé también la apertura del estrecho de Ormuz, el levantamiento del bloqueo que Washington imponía a los puertos iraníes, y la normalización del tráfico marítimo por ese cuello de botella. Aunque Trump ya ha dado orden de empezar los preparativos para ello, y el tránsito quedará en teoría despejado a partir del viernes -el presidente estadounidense ha asegurado este lunes que quedará “completamente abierto” desde entonces-, altos funcionarios de su Gobierno ya advierten que aún tardará un tiempo en regularizarse, debido a las tareas para desminar la zona y la cautela de algunas navieras, que quieren cerciorarse de que el paso puede franquearse sin problemas.“Espero que tengamos una buena relación. Si no, regresaremos a donde hemos empezado. Pero no creo que vaya a ser necesario. El pacto que hemos firmado será un éxito para el mundo, porque el crudo estaba realmente bloqueado. Tenemos un acuerdo para que esté abierto, y sin peajes”, ha declarado Trump en Evian.Uno de los puntos que se conocerán con exactitud cuando se desvele el texto del acuerdo será el relativo a las compensaciones que reciba Irán. Este país sostiene que recibirá 12.000 millones de dólares, la mitad de sus fondos congelados en bancos de Qatar, antes de que comience la nueva fase de negociaciones, y la otra mitad mientras continúen esas conversaciones.Estados Unidos sostiene que ni este país ni ningún otro ha desembolsado nada de los fondos iraníes congelados en el mundo, que rondan los 100.000 millones de dólares. Las compensaciones que reciba Teherán, sostiene, serán graduales y condicionadas a su cooperación. “Mientras más estén dispuestos a colaborar con nosotros, más serán bienvenidos a la economía internacional mediante el alivio de sanciones y otras medidas”, ha apuntado el alto cargo en Washington. Entre estas compensaciones, ha reconocido después de que su Gobierno lo negara en primera instancia, podría encontrarse un plan de reconstrucción para Irán por valor de 300.000 millones de dólares, que vendrían aportados por los vecinos árabes. En Evian, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, también se refirió a la crisis de Irán en una conferencia de prensa celebrada antes de las declaraciones de Trump. Von der Leyen dijo que la reapertura de Ormuz debe garantizarse sin ningún peaje. Además, reclamó que las subsiguientes negociaciones de fondo que se abrirán a partir de la firma de este acuerdo “deben conducir al final de los programas nuclear y balístico” de Irán, una posición que no parece tener visos de prosperar, ya que Teherán no muestra señales de querer renunciar a su programa misilístico. Von der Leyen culminó un planteamiento político duro al precisar que las sanciones contra Irán -implementadas por violaciones de derechos humanos y por el programa misilístico- no serán levantadas si no se constata un cambio de actitud.
La resistencia de Israel siembra dudas sobre el futuro del pacto entre EE UU e Irán
Un alto cargo en Washington asegura que la retirada de Israel de Líbano no es una de las condiciones del acuerdo, cuyo texto aún no se ha difundido












