Si hay algo que parece claro en medio de la confusión que rodea las negociaciones entre Estados Unidos e Irán para alcanzar un acuerdo de paz duradero es la posición de Israel, que se ha convertido en juez de esta crisis y en la mayor amenaza para la estabilidad de Oriente Medio. El raquítico alto el fuego aceptado por el Ejército israelí este sábado 20 de junio, tras dos días de matanzas, no debe llevar a engaños. Israel está decidido a permanecer en Líbano y completar su expansión en este país, cueste lo que cueste, incluso al precio de la paz. En este marco, estadounidenses e iraníes negocian contrarreloj en Suiza los posibles cambios en el memorando de entendimiento que firmaron el 17 de junio. Un principio de acuerdo condenado al fracaso si no hay denigrantes cesiones al chantaje del Estado judío o si EEUU no acaba por imponerse por la fuerza a su mayor aliado, algo poco probable.PublicidadMenos probable aún con las últimas amenazas lanzadas por Donald Trump a Irán este domingo. El presidente estadounidense volcó toda su frustración, no en Israel y sus imparables violaciones de las treguas, sino en Irán, al que amenazó con volver a atacar si no mantiene abierto el estrecho de Ormuz y si sus "agentes a sueldo" de Hezbolá "causan problemas" de nuevo en Líbano, un país invadido por el Ejército judío y que cuenta solo con la defensa de esas milicias libanesas y proiraníes ante el avance judío, que ha causado ya 4.000 muertos desde el 2 de marzo. De hecho, las palabras del magnate llevaron a Irán a interrumpir las negociaciones este domingo.Como guinda, Trump también dijo, en declaraciones a Fox News, que si quisiera, podría apropiarse de todo el petróleo que cruza por el estrecho de Ormuz, un 20% de la producción mundial. Esto le pondría de facto en guerra con el resto del planeta, que bebe de ese crudo, pero tales cuestiones son solo menudencias en su estrategia del caos. Los cuatro meses de cierre del estrecho derivados de la guerra han causado el mayor corte en el tráfico de energía de la historia. Y ahora la edificativa propuesta de Trump es hacerse con su control y con todo el petróleo que cruza por ese paso.Estas amenazas y salidas de tono demostraron por enésima vez la incapacidad de Trump en la gestión de una guerra que hace tiempo que se le hizo muy grande, como incluso sus propios correligionarios republicanos empiezan ya a hacer notar. Además, mientras Trump lanzaba estos improperios y unas amenazas que ya nadie se cree, su vicepresidente, J.D. Vance, trataba de alcanzar en Suiza un acuerdo con los iraníes a marchas forzadas y boicoteado por los israelíes y por su propio jefe de Estado, Trump.Tras la matanza de este viernes y la continuación de los bombardeos en la mañana del sábado, antes de acceder al alto el fuego y con un centenar de libaneses asesinados en ambas jornadas, este domingo amaneció Líbano con una calma que nadie se creía. Ayudó posiblemente la ira de la Casa Blanca ante esta obcecación de Israel por boicotear la negociación y, sobre todo, la decisión de Irán de cerrar de nuevo este sábado el estrecho de Ormuz (apenas tres días después de haberlo abierto como parte del proceso de paz) en respuesta a los redoblados ataques israelíes en Líbano en desafío al acercamiento entre Washington y Teherán.PublicidadAdemás de acabar con las vidas de esos 4.000 libaneses, el Ejército israelí ha expulsado a más de un millón de personas de sus casas y destruido de paso las viviendas e infraestructuras civiles de la zona que considera bajo su estricto control. Israel quiere dejar claro que los habitantes de esas áreas del sur de Líbano no podrán volver a los que fueron sus hogares, reducidos a ruinas o convertidos en las bases de las divisiones israelíes que ocupan ese territorio.Lo han recalcado el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y su titular de Defensa, Israel Katz: Israel no se retirará del sur de Líbano, como demanda el primer punto del memorando de paz. Y lo ha clamado el ministro judío de Seguridad Nacional israelí, el ultranacionalista Itamar Ben Gvir, quien ha llamado a, "desde la locura, aniquilar, destruir" al enemigo. Katz y Gvir apuestan por aplicar en Líbano la estrategia de tierra quemada y limpieza étnica llevada a cabo por el ejército israelí en Gaza entre octubre de 2023 y octubre de 2025, con el asesinato de cerca de 73.000 palestinos, entre ellos 21.000 niños.En Líbano se dirimirá la paz en Oriente MedioEs en este segundo frente, el de Líbano, abierto por Israel el 2 de marzo, apenas dos días después del comienzo de la ofensiva sobre Irán, donde se dirimirá el futuro del acuerdo de paz entre iraníes y estadounidenses.PublicidadEn la tensa calma de este domingo, acudieron a Suiza las delegaciones de EEUU e Irán, flanqueados por enviados de Pakistán y Catar, países que han intermediado en estas complicadas conversaciones, para empezar a negociar el memorando de paz de catorce puntos firmado telemáticamente por la Casa Blanca y Teherán, con el objetivo de alcanzar un armisticio permanente en la guerra desatada el 28 de febrero por Washington y Tel Aviv contra la república islámica.Por EEUU, viajaron el enviado especial de EEUU para Oriente Medio, Steve Witkoff, y el yerno de Trump, Jared Kushner, encabezados por Vance. Los dos primeros son buenos conocedores de los boicots israelíes a las negociaciones con los palestinos, los iraníes o los sirios, pero también aparecen como figuras muy cercanas a los lobbies de poder judíos que funcionan en los sectores económico y político estadounidenses. Si Israel decide que no habrá paz, no la habrá.El difícil papel de VanceImplicado en las negociaciones, Vance tiene en sus manos la papeleta más complicada: equilibrar su lealtad a Trump con la creciente indisposición de los sectores más ultramontanos del Partido Republicano, opuestos a un acuerdo con Irán que, de facto, beneficia la imagen del régimen islámico, refuerza su posición geopolítica y además le hace merecedor de un paquete de ayudas e inversiones por valor de 300.000 millones de dólares. Aunque Trump afirma que EEUU no pagará un centavo de ese fondo, nadie se lo cree, salvo que su siguiente paso sea extorsionar a las monarquías aliadas árabes del Golfo Pérsico para sufragar una crisis en la que les metió él mismo, arrastrado por su buen amigo Bibi Netanyahu.La guerra entre Irán y EEUU les ha demostrado a los países del Golfo que la defensa prometida por el Pentágono no es tan eficaz ante los drones y misiles iraníes. Uno de los aciertos tácticos de Irán, además de usar el cierre del estrecho de Ormuz como chantaje global, fue atacar infraestructuras de esos países vecinos en lugar de malgastar los misiles contra las defendidas bases estadounidenses. Y el Ejército de EEUU no pudo parar todos esos ataques.A las pérdidas multimillonarias que la aventura iraní de Trump ha causado a los aliados árabes, interrumpiendo el pasaje seguro por el estrecho de Ormuz del petróleo, gas, fertilizantes y otras mercancías clave, se puede unir ahora, como una humillante bofetada, esas "reparaciones" a Irán por los destrozos causados por las bombas estadounidenses e israelíes, y, a medio plazo, el pago de tasas a Teherán por el cruce de ese paso.Preocupación ante las elecciones legislativas de noviembreO eso, o pronto veremos una nueva cruzada arancelaria mundial de Trump para recaudar el fondo iraní. Cualquiera de estas posibilidades y otras que se le puedan pasar por la cabeza están enervando a un creciente número de legisladores republicanos, que ven acercarse peligrosamente las elecciones parciales del 3 de noviembre, cuando ha de renovarse parte del Congreso, en medio del desplome de la confianza del votante de EEUU en la política exterior y en la capacidad de Trump para manejar la economía sin poner al país al borde del abismo.PublicidadLos estadounidenses han visto que a sus sacrificios para sostener esta guerra, con la subida del precio de los combustibles y en general el desbordamiento del IPC, no han servido siquiera para lograr alguno de los objetivos iniciales de la ofensiva, como el fin del régimen de los ayatolás, la desaparición del programa nuclear iraní, la restricción en la fabricación de drones y misiles, y del alcance de éstos, o la democratización del país persa. La guerra, por el contrario, ha traído más represión a Irán.En declaraciones a la agencia AP, la senadora Jeanne Shaheen de Nuevo Hampshire, la principal representante demócrata del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, reclamó un poco de "realismo": no se ha logrado ninguno de los objetivos iniciales de Trump al lanzar la guerra, mientras Irán ha obtenido grandes concesiones. "El pueblo estadounidense está pagando las consecuencias, con mayores costos en todos los aspectos de la vida y el gasto de decenas de miles de millones de dólares de los contribuyentes", dijo.El acuerdo de paz permite a Irán no solo acceder a ese fondo de reconstrucción de 300.000 millones de dólares, sino también al levantamiento de las sanciones económicas o al desbloqueo de sus activos financieros en el extranjero, cercanos a los 100.000 millones de dólares. Asimismo, podrá ahora reanudar la exportación libre de su petróleo y gas en un mercado internacional sediento por recuperar la aportación iraní.PublicidadY no solo no dejará de fabricar misiles de largo alcance, sino que podrá exportarlos, así como sus drones, a sus aliados del Eje de Resistencia formado por milicias proiraníes y de credo chií distribuido por Oriente Medio, desde Irak y Siria, hasta Yemen. Con esos misiles, los hutíes yemeníes pueden añadir al eventual bloqueo iraní del estrecho de Ormuz su propio cierre del paso de Bab el Mandeb, que abre el mar Rojo al océano Índico. Descontento republicanoEsta situación ha llevado a una oleada de críticas en el bando republicano de Trump, donde cada vez resulta más complicado entender el sentido de una guerra que ha gastado ya 80.000 millones de dólares cuando la economía del país se cae a trozos, y que ha vaciado los arsenales de misiles y bombas. Mientras, el flujo de armas a precios de saldo hacia el Estado judío lleva años multiplicándose, sobre todo desde octubre de 2023. El genocidio de Gaza, esta guerra de Irán y la campaña de Líbano han disparado ese suministro de municiones, aviones y misiles estadounidenses a Israel."Creo que estamos en una situación en la que se ha firmado un acuerdo, pero no me parece que nos coloque en una posición muy diferente a la que teníamos antes del comienzo de la guerra", aseguró, citada por AP, la senadora republicana por Alaska Lisa Murkowski.Según la nueva encuesta de AP-NORC, realizada hace unos días, la mayor parte de los estadounidenses sigue desaprobando la gestión de Trump en Irán. La novedad es que el descontento se extiende ahora también a la política de la Casa Blanca hacia Israel. Solo un 34% de los encuestados la respalda. PublicidadEl propio descontento republicano con la guerra, sus consecuencias y la forma en que Irán se puede beneficiar, se refleja cada vez más en esa estrategia de Washington hacia un país, Israel, al que ha armado y otorgado carta blanca para conquistar, asesinar y dominar a sus vecinos y que, a cambio, le muerde la mano a EEUU en un proceso de paz clave para la propia supervivencia política de Trump.
EEUU intenta amarrar en Suiza la paz con Irán mientras Trump e Israel incendian las negociaciones
La impunidad de Israel en Líbano torpedea el diálogo entre EEUU e Irán. Eso si no lo logra hundir antes Trump, que intimida a los iraníes mientras negocian en Suiza el acuerdo de paz....












