El �ltimo esca�oPedro S�nchez y Mercedes Gonz�lezActualizado Viernes,
julio
22:55Audio generado con IAUnos de los patrones del crimen organizado es su paulatina penetraci�n en las instituciones p�blicas para poner en n�mina a pol�ticos, jueces, polic�as, fiscales, notarios... La garant�a de disfrutar de altos grados de impunidad y de utilizar las estructuras del Estado en beneficio de su actividad criminal. Una fase de alta permeabilizaci�n del crimen organizado en la que los Estados suelen colapsar, al desaparecer la separaci�n de poderes y la seguridad jur�dica, y cuyo destino acaba siendo una suerte de narcoestado, como Venezuela, M�xico, Ecuador, Colombia o Afganist�n, o un Estado mafioso como Rusia.En la Europa occidental no hemos llegado todav�a a estos niveles, aunque en el sur de Italia la mafia y la camorra ejercen desde hace siglos como estructuras de un Estado paralelo, pero cada vez hay m�s indicios de que estamos en una etapa avanzada de este proceso: la detenci�n en Espa�a de mandos policiales al servicio de grupos de narcotraficantes, los ajustes de cuentas a tiros en Barcelona y la Costa del Sol, la impune violencia con la que operan las narcolanchas por el Estrecho... no son casos aislados.Diferentes informes internacionales sit�an a Espa�a entre los cinco pa�ses europeos con mayor presencia del crimen organizado, detr�s de Rusia, Italia, Serbia y Ucrania, pero estos an�lisis de seguridad ignoran una �excepci�n cultural� que aleja a Espa�a de Bruselas y la acerca a Mosc� o Caracas: hoy la organizaci�n criminal que se extiende de manera m�s evidente por las instituciones y estructuras del Estado, amenazando, coaccionando y sancionando a aquellos servidores p�blicos honestos, parece ser el Gobierno socialista.La imputaci�n de la directora de la Guardia Civil, Mercedes Gonz�lez, y del DAO, Manuel Llamas, por elaborar listas negras con agentes de la UCO que investigaban casos relacionados con Pedro S�nchez, listas que Leire D�ez y su GAL pol�tico podr�an haber utilizado para las campa�as de extorsi�n, expone el nivel de injerencia criminal dentro del Estado por parte del sanchismo.Una an�mala situaci�n ante la que parecer�a normal que la sociedad espa�ola reaccionara con alarma e indignaci�n, independientemente de filias y fobias ideol�gicas, y que el Gobierno no tuviera m�s opci�n que la renuncia y el PSOE que plantearse su desaparici�n o refundaci�n. Pero en este caso hay otra caracter�stica que acompa�a al crimen organizado y que beneficia al sanchismo: la complicidad social de aquellos -fiancheggiatori- que ven, oyen, entienden lo que ocurre, pero callan y encubren.







