EditorialSon los mismos servidores p�blicos atacados por la cloaca del PSOE quienes est�n haciendo frente a los infiltrados por Pedro S�nchez en el coraz�n del Estado, desde la Sepi hasta la Guardia CivilMercedes Gonz�lez y el DAO, Manuel Llamas.EUROPA PRESSActualizado Jueves,
julio
23:10Audio generado con IAEl escrito con el que la Fiscal�a Anticorrupci�n ha solicitado al juez Santiago Pedraz la imputaci�n de la directora general y del DAO de la Guardia Civil permite dibujar con claridad lo que, seg�n los s�lidos indicios que obran en diversas causas, ha venido aconteciendo bajo el mandato de Pedro S�nchez: el presidente ha colonizado las instituciones y organismos p�blicos con figuras leales que han operado contra el Estado desde dentro del Estado mismo al servicio de sus intereses y, de forma paralela, al servicio de los intereses de una corrupci�n sist�mica que penetr� los grandes n�cleos de poder, de la Sepi al Ministerio de Transportes pasando por la Guardia Civil. Todo apunta a que, en lugar de perseguir el delito, Mercedes Gonz�lez atac� a sus subordinados para proteger al presidente y al PSOE.Seg�n el relato de las dos fiscales del caso Cloacas, la m�xima responsable del cuerpo habr�a presionado a los miembros de la Unidad Central Operativa (UCO) que llevaban las pesquisas sobre el hermano y la mujer de S�nchez. Lo describen como una estrategia sostenida de �intimidaci�n institucional� a los agentes para intentar desestabilizar las causas que investigaban.Las fiscales argumentan que no hac�a falta que Gonz�lez amenazara expl�citamente a la unidad: bast� con impulsar contra ellos hasta tres expedientes informativos para crear un ambiente de presi�n que los desincentivara de cumplir con su trabajo. De confirmarse, la actuaci�n de Gonz�lez podr�a constituir un delito de prevaricaci�n pero tambi�n de obstrucci�n a la Justicia, pues los agentes de la UCO -que persistieron de forma encomiable en su labor- actuaban como polic�a judicial: s�lo pod�an reportar ante el juez instructor.La situaci�n en la que queda la socialista Mercedes Gonz�lez es a�n m�s delicada por las comunicaciones borradas y los encuentros que la UCO tiene registrados entre Leire D�ez y ella. La Fiscal�a recoge c�mo se reunieron al menos tres veces y en momentos sensibles, y subraya sus contradicciones: primero dijo que nunca se vio con la fontanera; despu�s reconoci� dos citas. Adem�s, los altos mandos que han prestado declaraci�n atornillan las incoherencias de su relato: mientras les promet�a su apoyo contra la cloaca, les ocultaba su relaci�n con Leire.Agentes y mandos de la Guardia Civil as� como fiscales anticorrupci�n empezaron a ser atacados desde el PSOE justo cuando S�nchez amag� con dimitir tras ver a su mujer investigada. Son estos mismos servidores p�blicos quienes est�n haciendo frente a los infiltrados en el coraz�n del Estado. Ayer, el Gobierno respondi� a la ins�lita imputaci�n de la directora de la Guardia Civil advirtiendo que no dejar� caer a nadie m�s. Es l�gico: la autoridad de Leire no s�lo proced�a de Santos Cerd�n. Nada de lo que estamos sabiendo pudo ocurrir sin la bendici�n o la iniciativa del presidente.














