El inicio de la semana que viene puede ser clave para el turismo de Málaga. Aunque para muchos sea “tarde” y se haga “mal”. El Ayuntamiento de Málaga dio el miércoles pasado el primer paso para prohibir nuevas licencias de hoteles, apartahoteles y bloques de apartamentos turísticos en suelo residencial durante tres años. La junta de gobierno local aprobó la norma, que ahora llega lo importante: deberá pasar por un proceso de cinco días hábiles para posibles enmiendas y se espera que la semana que viene sea certificada de manera definitiva en un pleno extraordinario. El alcalde de la ciudad, Francisco de la Torre, explicó que la medida busca ganar tiempo para “reflexionar” sobre cómo hacer compatible el éxito económico y turístico de la capital malagueña con una oferta de vivienda suficiente para los malagueños, que se manifestaron el sábado pasado por cuarta vez en dos años ante la subida de precios y la dificultad creciente de encontrar piso para vivir. Los alojamientos sí podrán construirse en terrenos destinados a uso terciario. La moratoria —que fue anunciada hace un mes sin dar detalles— impedirá que haya nuevos bloques de apartamentos turísticos, apartahoteles y hoteles —de todas las categorías— en suelo residencial. En la actualidad, el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) compatibiliza el uso para vivienda con el de hospedaje, de ahí que muchas parcelas que hasta ahora contenían pisos se hayan convertido en alojamientos turísticos. O que en solares donde podrían construirse viviendas se han levantado edificios de apartamentos para visitantes. Pasa con varios hoteles, pero sobre todo con bloques que han pasado a tener un uso pleno para alojar a turistas. Su número, de hecho, se ha duplicado desde 2018. En ese tiempo, la capital ha pasado de tener 161 edificios de apartamentos turísticos con 4.314 plazas a 358 y 9.341 plazas, según los datos de Turismo Costa del Sol. A ellos hay que añadir las licencias otorgadas en los últimos meses para abrir nuevos negocios, que acercan la cifra final hasta las 10.000 plazas. Una de ellas ha sido especialmente polémica porque ha sido concedida a una sociedad propiedad del alcalde de Estepona, José María García Urbano. El crecimiento de estos alojamientos ha sido más rápido en el último año, justo después de que se impusiera una moratoria —también de tres años, el máximo límite legal según el Consistorio— a las viviendas de uso turístico, cuyo número se ha frenado desde entonces: de 12.827 en 2025 a 12.686 a 1 de julio, con casi 65.000 plazas. A cambio, los edificios de apartamentos han acelerado su implantación. También los hoteles y hostales, que suman ya 18.590 camas, siempre según Turismo Costa del Sol. La situación —que retiraba cada vez más viviendas del mercado— ha hecho que el Ayuntamiento mueva ficha y prohíba nuevos establecimientos de hospedaje en suelo residencial, anulando la compatibilidad actual. Tras aprobar esa modificación este miércoles en junta de gobierno local, se espera que el pleno pueda hacer lo propio la semana que viene para que, cuando se publique en el Boletín Oficial de la Provincia (BOP), uno o dos días después, se haga efectiva. El alcalde malagueño ha explicado que los proyectos que se hayan presentado hasta ahora y cumplan con los requisitos seguirán tramitándose. “La suspensión no se aplica a todos aquellos que hayan solicitado una licencia o tengan en tramitación una figura de planeamiento donde se especifique el uso de alojamiento turístico con fecha anterior a la publicación del acuerdo en el BOP de aprobación inicial por parte del pleno”, recoge un comunicado municipal. De la Torre ha dicho que las propuestas entregadas a última hora “antes de que cierren las puertas” con poca documentación, serán valoradas por la Gerencia Municipal de Urbanismo y pueden ser descartadas “e igual no entran”. Eso sí, no ha explicado qué circunstancias servirán para dar luz verde a unos y frenar otros. “Se ha actuado tarde”El Gobierno municipal justifica la nueva medida en “hacer compatible el éxito económico y turístico con la lógica aspiración de que los malagueños sigan teniendo en Málaga una ciudad donde vivir y ser felices”. “Y lo primero es defender el suelo residencial”, ha subrayado De la Torre, que ha insistido en la importancia del turismo en la capital, donde 53.000 personas trabajan en el sector. Eso sí, desde distintos organismos y asociaciones, como la de vecinos del Centro Antiguo de Málaga, creen que las medidas se están tomando con demasiada tardanza. “La experiencia demuestra que se ha actuado tarde y de forma insuficiente”, añade también el economista Pedro Marín Cots, que dirige el Instituto de Estudios Urbanos y Sociales (IEUS). “Málaga no adoptó medidas regulatorias hasta 2024 en el caso de las viviendas turísticas y, solo ahora, comienza a hacerlo con los apartamentos turísticos y los hoteles. Las consecuencias han sido especialmente duras para muchos vecinos, obligados a abandonar sus viviendas, mientras el centro histórico ha alcanzado niveles de saturación difíciles de sostener”, añade Marín Cots, que lamenta que cuando empezaron a proliferar las viviendas turísticas en 2015 no se pusiera el foco en la presión del turismo en su conjunto. También pide información periódica que permita evaluar la eficacia de las medidas adoptadas hasta ahora. La oposición municipal también ha criticado que la medida solo afecte a suelo residencial “y que se puedan seguir poniendo en marcha y autorizando apartamentos turísticos y hoteles en suelo terciario de la ciudad, lo que hace que el impacto de esta medida vaya a ser muy limitado”, ha dicho Toni Morillas, portavoz de Con Málaga (confluencia de IU y Podemos). “Es una moratoria que llega tarde y es absolutamente insuficiente”, ha añadido la responsable política. El PSOE ha tildado igualmente de “tardía y poco seria” la moratoria de alojamientos turísticos y señala a De la Torre como “colaborador responsable de la emergencia habitacional”, según ha explicado Mariano Ruiz, portavoz socialista. Este sábado, 4.500 personas —según la Policía Nacional— se manifestaron en las calles de Málaga bajo el lema Ni alquileres por las nubes ni salarios por los suelos. La manifestación, convocada por la plataforma Málaga para Vivir, es la cuarta que se celebra desde 2024 para denunciar la difícil situación que atraviesa la capital y la provincia malagueña para acceder a una vivienda. Más requisitos para transformar un local comercial en viviendaDe forma paralela, la nueva normativa también va a regular la transformación de locales comerciales en viviendas. Descartada ya la posibilidad de que se conviertan —al menos, de manera legal— en pisos turísticos, el municipio va a permitir que continúe el cambio de uso con la excusa de que así aumenta la oferta residencial en la ciudad. Eso sí, va a establecer una serie de normas referidas a la habitabilidad y, también, su ubicación. Por ejemplo, no se podrán modificar locales comerciales de vías principales o plazas, solo del tejido urbano secundario. “Los espacios más visibles, que tengan más posibilidades comerciales, pues que mantengan ese uso”, ha insistido Francisco De la Torre.
Málaga activa una moratoria de tres años para abrir nuevos hoteles y bloques de apartamentos turísticos en suelo residencial
La medida, que se aprobará la semana que viene de manera definitiva y durará tres años, llega cuando la ciudad se acerca ya a las 28.000 plazas de este tipo de alojamientos, además de las 65.000 en viviendas de uso turístico












