El 1 de julio de 2026, el Partido Comunista de China (PCCh) celebró el 105.º aniversario de su fundación. En un mundo atravesado por tensiones geopolíticas, disputas tecnológicas y una creciente incertidumbre sobre el futuro del orden internacional, la efeméride trasciende el plano conmemorativo. Invita a reflexionar sobre una de las organizaciones políticas más influyentes de la historia contemporánea y sobre las razones que explican su permanencia, su capacidad de adaptación y el papel que hoy desempeña China en el escenario global. Fundado en 1921 en una modesta casa de Shanghái por poco más de cincuenta jóvenes intelectuales y militantes, el Partido nació en una China fragmentada, empobrecida y sometida a la injerencia extranjera. En aquel momento, pocos hubieran imaginado que esa pequeña organización conduciría, apenas unas décadas después, el proceso de reconstrucción nacional más importante del siglo XX y daría origen a la segunda economía del mundo. El recorrido no fue lineal ni exento de enormes sacrificios. La resistencia frente a la invasión japonesa, el costo humano de la Segunda Guerra Mundial en territorio chino, la guerra civil, las dificultades de las primeras etapas de construcción del nuevo Estado y las sucesivas reformas económicas marcaron profundamente la identidad del Partido. Esa experiencia histórica forjó una cultura política donde la planificación estratégica, la disciplina organizativa y la capacidad de adaptación adquirieron un valor central.