Adrián Masa de Vega |

Madrid (EFE).- Begoña, Elena y Rufino son policías del colectivo LGTBI+ y llevan 12 años dedicados a concienciar sobre la diversidad dentro y fuera de la Policía Nacional y formando en su tiempo libre a otros agentes. Han cosechado avances, pero reconocen que «de puertas para adentro todavía está la casa sin barrer».

La historia de un compañero que quería denunciar a su novio por violencia intragénero, pero no se atrevía por las consecuencias que podría tener dentro de la Policía, les llevó a fundar LGTBIPol, según han señalado en una entrevista con EFE.

Miedo a denunciar

«Si a un policía le da miedo denunciar, qué no se le pasará por la cabeza a cualquier ciudadano», dice Begoña Gallego, presidenta de la asociación, que entiende LGTBIPol no solo como un colectivo «de cara a la Policía», sino encaminado a que la gente «pierda el miedo a la labor policial».