Cuando Sergio Gómez sale al escenario, deja de ser él para ser El Gato con Jotas. Entre travestis, mujeres y una estética rock glam, Gómez reivindica el folklore más disidente con la norma desde una mirada claramente queer. Esto no es una tarea difícil, ya que asegura que "el folklore ya es demasiado queer". Ya sea por los temas que tratan, el protagonismo de la mujer o por los colores de los trajes típicos.PublicidadNació en 1990 en Peraleda de la Mata (Cáceres), un pequeño pueblo agrícola de más de 1.400 habitantes donde no pudo vivir su sexualidad libremente en su juventud hasta que salió del armario con 21 años. En una conversación con Público, afirma que ha "creado al Gato con Jotas para intentar que haya referentes" para que las personas del colectivo en Extremadura tengan un espejo donde mirarse.La jota que nació antes que el cantanteEl acercamiento de Gómez al folklore le vino desde la cuna. Su madre parió a dos niños en 1997: uno fue su hijo Sergio y el segundo la asociación de folklore, El Pucherino, que tiene como objetivo mantener la tradición cultural extremeña. Así, Gómez estuvo siempre vinculado a la tradición, a la jota y al baile, un oasis en el que pudo sentirse libre en un pueblo donde no pudo revelar que era gay hasta años más tarde."Quizás ya con ocho o nueve años me doy cuenta de lo que siento por los chicos, otra cosa es que no quise contar nada hasta los 21". Al final, muchas veces ser gay en un entorno rural conlleva ocultarte y no mostrarte como eres: 2Es crearte una persona y un personaje que que tú no eres." Es una coraza que muchas personas del colectivo de entornos rurales tienen que forjarse, pero que acarrea "muchísimo sufrimiento y mucho dolor el tener que comportarte como otro tipo de persona". En él, esta férrea coraza no se pudo ir diluyendo como un azucarillo en el café hasta que no emigró fuera del pueblo.El Gato con Jotas es la visión disidente con "la que revisitar el folklore extremeño"Hacer las maletas para encontrarseEl sexilio es el "abandono del lugar de residencia por motivos relacionados con la orientación sexual y/o identidad de género (OSID)", según se define en el informe Sexilio: Estado LGTBI+ 2025. Según los datos que recoge el dossier elaborado por la Federación Estatal LGTBI+ (FELGTBI+) y la Universidad de Salamanca, una de cada tres personas ha abandonado su hogar en España por motivos de orientación sexual, identidad o expresión de género.PublicidadEl impacto del sexilio en el desarrollo de la identidad de Gómez fue clave: "Es venir a un sitio donde empiezas a hacer una familia, encontrar a tus amigos o a tu familia real que te enseña". En Madrid es donde ha podido encontrar a sus perrunillas –el nombre del grupo de sus amigas–, es el sitio donde ha podido encauzar la vena artística que desde bien pequeño su madre se empeñó en forjar.El nacimiento de El Gato con JotasDel Sergio de la coraza al Sergio que emigró para poder desprenderse de ella, hasta acabar pariendo a El Gato con Jotas. El Gato con Jotas es la visión disidente con "la que revisitar el folklore extremeño" y reivindicarse "frente a un mercado copado por el reguetón y otras producciones". Después de la pandemia, Sergio Gómez y su primo decidieron estrenar el cabaret folklórico Trending Tipic, que le sirvió para hacerse un hueco con una propuesta artística con la tradición extremeña como eje.PublicidadSu debut musical fue toda una declaración de intenciones. Varón, título de su primer single, utiliza un poema del mismo nombre del poeta José María Gabriel y Galán, maestro de una poesía que valoraba la virtud del mundo rural, escrito en castúo –el dialecto hablado en Extremadura– en el que recrimina a su hijo que se ha afeminado por haber estudiado y migrado a la ciudad. Y desde el primer verso ya deja claro el rechazo que le produce que su hijo haya perdido el carácter de hombre de pueblo por haber migrado a la ciudad. "¡Me jiedin los hombris que son medio jembras! Cien vecis te ije que no se lo dieras, que al chinquín lo jacían marica las gentis aquellas" (¡Me apestan los hombres que son medio hembras! Cien veces te dije que no se lo dieras, que al chinquillo lo hacían marica las gentes aquellas).Así, la propuesta de El Gato con Jotas versa en torno a la electrojota. Él mismo la define como la "fusión del folklore con los sintetizadores para reivindicar la modernidad dentro de la música tradicional". Así, el artista es capaz de hacer sonar un poema plumófobo de 1902 escrito en castúo con un sonido actual a través de sintetizadores y una estética visual completamente queer."El folklore es progresivo" y que cualquier manifestación cultural cambia inevitablemente con el tiempo"El folklore es progresivo"La reivindicación queer de El Gato con Jotas se abre paso, además, en un contexto marcado por el auge de los discursos reaccionarios. Sin embargo, Gómez asegura no vivirlo con temor. Aunque admite que alguna vez ha pensado si tendría que "desvirtuar o redirigir" su propuesta, sostiene que ocurre justo lo contrario: "Cada día estoy más seguro de lo que hago y tengo más público, más escucha y eso me crea seguridad". Una confianza que, asegura, se ha ido construyendo a medida que el proyecto ha encontrado su espacio dentro y fuera de Extremadura.Esa seguridad también se refleja en la relación que mantiene con los sectores más puristas del folklore. Si en los primeros compases del proyecto hubo "algunas miradas un poco más críticas y poco constructivas", hoy afirma contar con "un respeto total". La mejor prueba, explica, está en el público que llena sus actuaciones: "Gente mayor, sobre todo mujeres". Para Gómez, son ellas quienes representan "la mirada más pura y más bonita que puede haber", una validación especialmente significativa para una propuesta que revisita la tradición desde códigos queer y contemporáneos.Precisamente por esa concepción viva de la tradición, el artista rehúye cada vez más de la etiqueta de neofolklore. "Estoy cansado de esa palabra", reconoce. Frente a quienes utilizan el término para definir las nuevas propuestas folclóricas, reivindica que "el folklore es progresivo" y que cualquier manifestación cultural cambia inevitablemente con el tiempo. "Si lo tocas en el siglo XXI, XXVI o en el que lo toques va a tener otro matiz distrito a hace cien años", argumenta. Por eso considera que no existe un folklore nuevo y otro viejo, sino expresiones distintas de una misma tradición adaptada a cada época.El futuro de El Gato con Jotas pasa ahora por consolidar una"gran gira nacional" y por el lanzamiento de un disco en el que lleva trabajando más de un año. Este nuevo trabajo tiene impronta extremeña por la presencia de parte del equipo de Robe Iniesta, como el teclista y productor de Extremoduro, Álvaro Rodríguez Barroso, o David Lerner, bajista de la banda. A ello se suma un ambicioso videoclip rodado en su pueblo junto a un equipo de artistas y profesionales – dirigido por Juan Antonio Moreno Amador nominado a los Premios Goya en 2020 y un Premio Goya a mejor cortometraje en 2015, entre otros galardones–, una historia de amor entre dos niñas en los años setenta que Gómez considera "un contenido muy necesario para nuestra tierra". Mientras amplía horizontes y públicos, el artista sigue avanzando con la misma intención que le llevó a crear el personaje: demostrar que el folklore puede ser un lugar donde la tradición, la disidencia y la memoria compartan escenario.
El extremeño que ha transformado la jota en techno: "El folklore es 'queer'"
Sergio Gómez se transforma en El Gato con Jotas para reivindicar un folclore disidente y ‘queer’ a través de una propuesta con la electrojota como centro.








